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11-18 de abril de 2005
La Conferencia Mundial del Acuerdo
Director de la publicación: Daniel Gluckstein
Ayer intervine en la sesión europea sobre la situación en Rusia después de la reforma de monetarización de las ventajas en especie. La monetarización comenzó el 1 de enero de 2005. El Gobierno de Rusia decidió sustituir distintas medidas de gratuidad o tarifas reducidas de las que se benefi-ciaban numerosos ciudadanos por una asignación monetaria. Se podría creer, que no había en ello nada de te-rrible. Pero en realidad, para estas personas, se trataba de la destrucción del sistema de garantía social. Y eso afectaba a mucha gente. En Petersburgo que es una ciudad de 5 millones de habitantes, hay un millón y medio de beneficiarios. Es la ciudad que cuenta, en porcentaje, con más pensionistas; perdieron el derecho a la gratuidad de los transportes, de algunos medicamentos, a tarifas reducidas para los alquileres y las cargas. Al mismo tiempo las jubilaciones, los subsidios y las becas o no fueron aumentadas en absoluto, o lo fueron muy insuficientemente y no permiten pagar todo a tarifa completa. Voy a dar algunas cifras: las jubilaciones son aproximadamente de 50 a 100 euros, las becas de estudiantes, 10 euros, un subsidio de nacimiento 200 eu-ros, la asignación por niño hasta 18 años, 2 euros. Además los subsidios no son acumulables. Por ejemplo si una estudiante tiene un niño, tendrá una asignación para su niño, pero no beca. Si el niño es cuidado en una familia monoparental o si es huérfano, tendrá una asignación especial, pero no la asignación general; si un pensionista o un veterano vive solo, puede pagar un alquiler reducido, pero si un padre vive con él, pagará el precio entero. En los hospitales públicos, el gasto por paciente y día es de 25 céntimos de euro para la comida y de 20 cénti-mos para los medicamentos. Es fácil comprender que no se puede vivir con esta suma, son los padres de los enfermos quienes aportan la comida y los medicamentos. Esta es la razón por la que, en numerosas ciudades de Rusia, los beneficiarios y, antes que nadie, los pensio-nistas, salieron a la calle. Organizaron reunión tras reunión, acciones de protesta, manifestaciones. Cortaron las calles centrales, se manifestaron delante de los edificios oficiales. Por ejemplo, en la Plaza Central de Pe-tersburgo, vinieron abuelas con cacerolas y cucharas. Golpearon sobre sus cacerolas diciendo que con sus ju-bilaciones se podía comprar solamente alfalfa para comer y, que si tuvieran que pagar para el transporte, de-berían, incluso, renunciar a la alfalfa. Una ola de concentraciones similares, rompió sobre todo el país y, afortunadamente, en algunas regiones hay resultados, por ejemplo en Moscú y Samara, la administración local mantuvo para los pensionistas la gratui-dad de los transportes y algunas otras ventajas. Es necesario esperar que ocurra igual en las demás ciudades rusas. Si la gente está segura de sus derechos, pueden defenderlos. Gracias por vuestra atención. Primeramente quiero dar la bienvenida a los compañeros trabajadores que participan en esta Conferencia Mundial que para mi la veo como una puerta abierta a los pueblos del mundo que puedan manifestarse a tra-vés de ella. La República Dominicana es un país pobre, pequeño,
enclavado en el mismo corazón del Caribe, pero es un país
que se enfrenta a los mismos problemas mundiales que a los que estamos
confrontados, hoy, todos los trabajadores. La mundialización,
los tratados de libre comercio, la deuda externa que no podemos pagar,
la cual se ha duplicado en los últimos cuatro años y asciende
a más de 8 000 millones de dólares. Así pues, co-nocemos
la misma ofensiva por parte del imperialismo que nos ataca, que nos
quiere convertir en un mercado de consumidores donde la producción
nacional se ha hundido, la privatización nos amenaza cada día
más. Hay que mantener una ofensiva y pienso que la Organización Internacional del Trabajo debe intervenir para ayudarnos a crear verdaderos sindicatos de trabajadores que defendamos nuestro patrimonio industrial. Mi país producía azúcar y la exportaba a los EE. UU., la industria azucarera ya la privatizaron, también la electricidad, la industria minera, el transporte, ahora quieren privatizar el agua. No tenemos ningún tipo de servicios. La educación ha sido destruida. El ingreso per cápita, por ejemplo, de los dominicanos es muy bajo. Un trabajador gana en promedio un salario mínimo de 60 euros al mes, lo cual no le da ni siquiera para comer, porque el costo por vivienda, ahora, sobrepasa más del 60%. La industria de la construcción se ha hundido. Ya, ningún trabajador, allá, puede tener su vivienda. Por ejemplo yo que soy ingeniero de la construcción he visto como en los últimos años los costos de la cons-trucción de viviendas se han elevado a un porcentaje inalcanzable para un trabajador que tiene un salario de 60 euros al mes cuando una vivienda cuesta un promedio de 150 mil euros. Debemos, pues, combatir unidos, todos estos problemas. Los trabajadores de hoy tenemos que incentivar a la juventud a que participe en las actividades sindicales. Les planteaba a los compañeros latinoamericanos que estamos flojos en el sentido de que, todos los días, surgen gobiernos en nuestros países que prometen y prome-ten y cuando toman el poder se convierten en testaferros del gran capital, del FMI, del Banco Mundial, del im-perialismo norteamericano que nos golpea cada día mas. Yo espero que esta conferencia internacional de los trabajadores sea la luz para los pueblos pobres del mundo, para los pueblos oprimidos, para los trabajadores oprimidos, para que podamos conducir a la humanidad a un nuevo camino porque, si no, es la destrucción del destino de la humanidad lo que está en juego si continúan to-das estas calamidades. Yo pensaba que Europa era la panacea, porque es lo que nos dicen allá, que Europa esta muy bien, y vemos hoy aquí precisamente que Europa tiene tantos problemas como nosotros que somos países pobres, donde hemos visto que han destruido los sindicatos, que han privatizado, y que los pueblos, se están convirtiendo en sacos de miseria. Pero tenemos la esperanza de que la CMO, sirva para impulsar, de aquí en adelante en cada pueblo, en cada región la dinámica de la lucha de los trabajadores, de la lucha sindical por el socialismo y por las reivindica-ciones de los trabajadores ¡Ni un paso atrás! Un militante chino (China) Señoras y Señores, Aprovecho esta ocasión preciosa de discutir con tantos amigos, venidos de distintos países, sobre los medios de comprender cómo se desarrolla el movimiento obrero a nivel internacional en el contexto de la mundializa-ción y cómo llegar a garantizar y a salvaguardar los derechos de los trabajadores. Para mi, es un honor el par-ticipar en esta reunión porque el debate se refiere a la clase obrera mundial, un tema que atrae la atención de cualquiera que se reclama de la justicia social. Realizo investigaciones sobre las relaciones en el mundo obrero y los códigos del trabajo, espero aportar mis ideas sobre este problema desde el punto de vista del investigador. Actualmente, la mundialización de la economía no es ya
sólo una tendencia, sino que es una realidad. El pro-blema que
se plantea no es saber si la mundialización tiene lugar de ser
sino cómo debía hacerse. Básicamente, la mundialización
actual es la mundialización del capital, o también, el
capitalismo mundializado. Esto no sólo fomenta el desarrollo de la economía mundial sino que acarrea, también, la contradicción inheren-te al capitalismo es decir, el conflicto industrial, en el mundo entero. El capital, sobre todo el capital multina-cional, recoge los beneficios del desarrollo económico mientras que la clase obrera, los que producen directa-mente la riqueza social, es excluida por la fuerza del capital internacional. Las clases obreras de los países desarrollados, así como de los países en vías de desarrollo, se encuentran en-frentadas a los problemas del aumento del paro, de la reducción de los salarios, de la degradación de las condi-ciones de trabajo y el deterioro de los sistemas de salud y protección social. Esta es la razón por la que estoy de acuerdo con la consigna del Foro Social Mundial: "otro mundo es posible". Debemos desplegar todos nuestros esfuerzos con el fin de una mundialización más equitativa y justamente. En este contexto, la clase obrera a escala mundial se encuentra enfrentada a un severo cuestionamiento. El ca-pital internacional formó una coalición a escala del planeta gracias a la Organización Mundial del Comercio. Cada uno intenta suplantar a otros en cuanto a beneficios, pero el capital de los distintos países actúa para di-rigir a los trabajadores. Esto porque tiene, conjuntamente, un objetivo: salvaguardar los intereses del capital. Por otra parte, no es la mundialización lo que permite a la clase obrera internacional unirse y solidarizarse. Al contrario, para tener un trabajo, los trabajadores se hacen competencia, no sólo a nivel individual sino también en las empresas, regiones y países. La competencia entre ellos es intensa ya que se trata de su existencia. Se puede hablar de una especie de "¡Paso a quien ofrezca el precio más bajo!". Así pues, la ausencia de unidad y el aislamiento ponen a los trabajadores de los distintos países en posición de inferioridad en el combate contra el capitalismo internacional. En este contexto internacional, debemos volver de nuevo a Marx y retomar el principio del Marxismo: "¡Pro-letarios de todos los países, uníos!". Gracias a esta unidad, la competencia entre los trabajadores puede dis-minuir y permitirles realizar la competición con el capital internacional. Se trata no sólo de que los trabajado-res de los países desarrollados se unan, sino también, de que la unidad se haga entre los trabajadores de los países desarrollados y los trabajadores de los países en vías de desarrollo. Debemos buscar nuevas vías teóri-cas y prácticas para permitir a los trabajadores de todos los países unirse en el contexto de la mundialización. Soy muy feliz de constatar que en esta conferencia, se hizo hincapié en la lucha de clases en China y sobre la clase obrera China. China se incorporó a la OMC y efectúa, por otra parte, una reforma económica basada en la economía de mercado; esto constituye una parte del proceso de mundialización. Numerosos cambios se pro-ducen también en los ámbitos de las relaciones laborales en China que llevan la marca de una transformación en economía de mercado y de una globalización. "La transformación en economía de mercado se hace por-que la economía china se basa en un gran número de trabajadores y la globalización porque, debido a la influencia de la economía mundial, las relaciones industriales en China son muy próximas a las relaciones industriales internacionales". China, con más de 300 millones de trabajadores y convertido en el taller de trabajo del mundo; en consecuen-cia, resulta ser el objetivo privilegiado de las inversiones para el capital internacional. Al igual que los trabaja-dores de otros países, los trabajadores chinos, sufren de los mismos males. La característica dominante de las reformas que transforman la economía, en economía de mercado, es que los derechos de los trabajadores se ponen constantemente en entredicho, por eso, la protección de los derechos de los trabajadores son el problema más importante para el desarrollo social y económico y la estabilidad de China. Está bien, que el Gobierno chino, desde el año pasado, preste atención a este problema y fomente el desarrollo de una sociedad armoniosa. Esta actitud corrige concretamente los incumplimientos anteriores relativos a los derechos de los trabajadores. Sin embargo en China, quedan por hacer grandes esfuerzos, para conseguir rela-ciones industriales armoniosas y garantizar los derechos de los trabajadores. El problema consiste, ahora, en garantizar los derechos de los trabajadores
y en avanzar en la realización de relaciones industriales equilibradas
y armoniosas. Querría hacer hincapié en el hecho de que,
en el mundo ac-tual, solamente en el marco de la ley, pueden protegerse
los derechos de los trabajadores, gracias a los esfuer-zos y la fuerza
de la clase obrera. Esta es la razón por la que soy muy sensible al hecho de que las normas internacionales del trabajo estén en el centro de esta conferencia. Pienso que, en el marco de la mundialización, un elemento esencial para el movi-miento obrero internacional, será que los trabajadores de todos los países se aferren a la Organización Interna-cional del Trabajo como un arman para luchar por sus derechos. Creo que el combate internacional de los tra-bajadores permitirá cambiar el statu quo de la mundialización de la economía y conseguir un mundo más equi-tativo y más armonioso. Para terminar, repito que la condición esencial para llegar,
es que los proletarios de todos los países se unan.
Queridos compañeros os traigo un saludo muy fraterno del pueblo ecuatoriano, un saludo muy combativo y espero que realmente las resoluciones que tomemos en esta conferencia sean beneficiosas para el avance de la clase obrera a nivel mundial. Debo, primeramente, identificarme, mi nombre es Pepe Limaico, no tengo ninguna representación sindical, más bien soy un activista político por la construcción del movimiento por el partido de los trabajadores de mi país. Vuelvo a decir que, lamentablemente, no estoy sindicalizado; incluso exactamente, por la aplicación de las propuestas políticas de los gobiernos neoliberales que se suceden en nuestro país. Quiero además indicaros que me siento complacido de tomar la palabra en esta conferencia haciendo alusión a que me encuentro en la tercera cuidad del Ecuador. Y vosotros, obviamente, me preguntareis: ¿Como es eso, por que? Hay cifras oficiales que indican que 400 000 ecuatorianos residen en la cuidad de Madrid, queridos compañeros. Igualmente os preguntaréis y reflexionareis sobre lo que ha pasado en Ecuador, o si los ecuato-rianos no quieren a su país. Yo os digo que esos 400 000 y más que residen en el exterior han sido práctica-mente expulsados de su país por la aplicación de las políticas neoliberales. Políticas que, realmente han des-trozado el nivel de vida de los ecuatorianos, políticas como el pago de la deuda externa, como la desreglamen-tación sistemática de las condiciones laborales, como la dolarización que se implemento en el 2000 y que, repi-to, han sido los puntales para desunir a todas las familias ecuatorianas que han tenido que emigrar para su su-pervivencia. Y eso no es todo. El nivel de vida en Ecuador día a día se complica y, realmente día a día es invivible. Tengo que contarles que hace un mes estuvo una comisión del FMI y del BM exigiendo al presidente, mas bien diría, al no-presidente, porque no es el presidente, es el mayordomo del imperio norteamericano, el coronel Lucho Gutiérrez; un presidente vela por el bienestar de sus compatriotas, este señor es simplemente un mandadero, un mayordomo del imperio norteamericano, porque está llevando hasta el fondo las políticas de imposición del imperio norteamericano. Estas políticas están recogidas en una carta de intenciones que se firmo el 9 de febre-ro del año 2003. Nos hemos puesto a analizar esta carta que es prácticamente idéntica -y mi compañero Er-win Salazar delegado de Perú no me dejara mentir-, a las cartas de intenciones que han obligado a firmar al pueblo boliviano, al pueblo ecuatoriano, al pueblo peruano, al pueblo colombiano. ¿Qué contienen estas cartas de intenciones? La obligación impulsar a fondo y hasta el final, las privatizacio-nes: petróleo, agua, electricidad, telefonía. Es decir la privatización de las empresas más rentables del conti-nente americano, así como el mundo mismo. Entonces nos hemos preguntado, si teníamos que quedarnos cru-zados de brazos. No compatriotas, no compañeros. Hoy tenemos muchas cosas que hacer en América, en el mundo. Y justamente esta conferencia nos dará la motivación, la consistencia política e ideológica para conti-nuar con esta lucha. En Ecuador hemos iniciado un movimiento para la construcción del partido de los trabajadores. Nosotros a no dudarlo, pensamos que necesitamos una herramienta, un instrumento político que nos pueda ayudar a unirnos, liderar y dirigir nuestras luchas. Porque de lo contrario todo estaría perdido. Obviamente, no es fácil. Igualmente en Ecuador, como decía anteriormente, el "mayordomo" del imperio ha allanado el camino para reprimir, para castigar cualquier levantamiento popular, cualquier sublevación -como ellos llaman-, de los oprimidos y de los explotados. Lucho Gutiérrez se ha adueñado de las cortes de justicia, de los tribunales elec-torales, y de los estamentos de control del estado ecuatoriano. Y lo ha hecho con los partido que se reclaman de la izquierda, el Partido Socialista Ecuatoriano ha entrado en la componenda, otro partido que se reclama de la izquierda el Movimiento Popular Democratico -un partido de corte mao-estalinista-, igualmente ha en-trado en la componenda en el más puro oportunismo, ha entrado en el reparto del pastel. Por eso es por lo que pensamos, y estamos seguros de que necesitamos una nueva representación política, nueva dirección para los trabajadores ecuatorianos. Para terminar, yo quiero invitaros a que verifiquéis el trabajo
que hemos emprendido y que estamos conti-nuando en Ecuador. Hemos editado
un periódico para difundir la información. Nosotros nos
comprometemos en reivindicar la lucha de clases. Tenemos la necesidad
de recuperar los sindicatos para lo que fueron creados, es decir, en
y para la lucha de clases. Creemos en la solidaridad mundial porque
solo la lucha del proletariado mundial nos dará la contundencia
para avanzar y para cambiar este sistema.
Compañeros y amigos: Las elecciones del 2 de noviembre pasado no ofrecieron a los trabajadores de los Estados Unidos una elección que hubiera permitido decidir o frenar estos ataques. La razón esencial por la que Bush fue elegido, fue la au-sencia de oposición a su política por parte de su adversario del Partido Demócrata. Ningún candidato creíble, ningún partido creíble, se presentó contra él, con la voluntad de aportar un reto a las mentiras de Bush, a su campaña de miedo, ninguno se negó a doblegarse a las órdenes de las grandes empresas estadounidenses. Esencialmente, los dos partidos se presentaron con el mismo programa. Los Demócratas no hicieron más que retomar la política de Bush. Mucha gente calificó a Kerry de "Bush-light" (Bush descremado). Algunos de en-tre nosotros previnimos de que, los trabajadores de los Estados Unidos, si iban a tener que limitarse a elegir entre Bush, el auténtico, y Bush-light, lamentable imitación, se decidirían en favor de Bush. Y es lo que pasó. Pero eso es sólo un aspecto de las cosas. A pesar de la ausencia de oposición auténtica, 60 millones de perso-nas votaron contra Bush. Además, 40 millones se abstuvieron, y un gran número ni siquiera se inscribieron en los censos electorales. Una vez deducidos todos los votos, Bush fue elegido por un 26,2% de los electores po-tenciales, lo que no representa realmente un mandato. Estas estadísticas son el reflejo de una grave crisis de las instituciones políticas y nos permiten afirmar que Bush no recibió ningún mandato, que la cuestión de la construcción por los trabajadores de una solución de re-cambio a los ataques conjuntos de los dos partidos gemelos es una cuestión central, fundamental, para la su-pervivencia del movimiento sindical y la democracia en sí. En efecto, todas las conquistas y los derechos arrancados por la clase obrera durante sus duras luchas son hoy mordisqueadas poco a poco en nombre de la "guerra contra el terrorismo" o en nombre de los acuerdos de "libre comercio", y con el apoyo de los dos par-tidos. Tras la elección del 2 de noviembre una crisis que se incubaba en el movimiento obrero desde hace algún tiempo, volvió a primer plano. Para ser sinceros, una verdadera amenaza de escisión pesa sobre el movimiento sindical, en la convenció de la AFL-CIO el próximo verano. No es una cuestión menor para aquellos de entre nosotros, que
están profundamente comprometidos con la ne-cesidad de defender
con uñas y dientes nuestro movimiento sindical, buscar que sea
un vehículo que defienda sin vacilaciones los intereses particulares
de los trabajadores, que es para lo que los sindicatos fueron creados
en su origen. Un ala del aparato sindical dice, con mucha razón, que necesitamos más dinero para organizar mejor. Nadie negará eso. Pero estos dirigentes acompañan esta propuesta de un plan de reestructuración del movimiento sindical. que incluye fusiones autoritarias de sindicatos nacionales, la supresión para estos sindicatos fusiona-dos del derecho a elegir a sus propios dirigentes, la supresión de autonomía de las secciones sindicales y las uniones locales, concentrando así, aún más, el poder de decisión en los niveles más elevados del aparato. Todo eso tendría por objeto, hacer de los sindicatos, instrumentos más eficaces, teniendo más miembros para com-batir la política de las grandes compañías. Este plan de reestructuración plantea un problema crucial: Suprimir la autonomía de las secciones y las uniones locales, y debilitar de esta forma la democracia sindical, en nombre de una mayor eficacia en la lucha sindical, eso puede parecer una buena idea, pero para mucho de nosotros, eso se asemeja a una respuesta de jefe de empresa, a la crisis tan real por la que atraviesa el movi-miento sindical. Lo que traerá más adhesiones y más eficacia sindical, es una orientación para el futuro y una estrategia de resistencia que reafirme la independencia de los sindicatos frente a todas las tentativas destinadas a conducir a los sindicatos por vías que ofrecen todas las garantías a la patronal y a quienes le están endeuda-dos. Eso exige una ruptura con la política errónea de "colaboración sindicato-patronal" que causó tantos daños al movimiento obrero norteamericano. Un gran número de entre vosotros, presentes en esta sala oísteis, en ante-riores conferencias del Acuerdo, a los delegados de Decatur, en Illinois, quiénes resistieron firmemente, pero en vano, a los planes de "colaboración " que habían impedido su capacidad para combatir, para preservar su sindicato y para defender sus acuerdos adquiridos mediante la negociación colectiva. Para ser sinceros, estos planes de colaboración se experimentaron en los Estados Unidos para ser exportados a todos vuestros países, incluso en Europa, dónde se dice a los trabajadores que se comprometan con la Unión Europea antiobrera en la medida en que tiene una "dimensión social". Esta política se fija como objetivo atraer a los representantes de los trabajadores a la mesa de los patronos para que se conviertan en actores de la co-gestión de los despidos, de la austeridad, y de las restricciones presupuestarias. Una verdadera estrategia de resistencia, requiere también que los sindicatos rompan con el Partido Demócrata y construyan su propio partido: un Labor Party. Mientras los sindicatos sigan siendo los hermanos siameses de los Demócratas, serán incapaces de defender los intereses de sus miembros. Sin embargo los partidarios de la "reestructuración sindical" no llaman a romper con los Demócratas, ni a romper con los planes de "colabora-ción". En cuanto a la mayoría del aparato sindical, le falta manifiestamente una orientación para el futuro, una estra-tegia que le permita revertir la situación en favor de los asalariados. Su divisa, es esencialmente: sigamos co-mo antes, pero hagamos algunos cambios. "Sí, el movimiento obrero está en crisis", dicen estos responsables. "Sólo representamos un 12% de los asa-lariados de los Estados Unidos." ¿Entonces, qué proponen? Dicen que es necesario pagar aún más dinero al Partido Demócrata, pero es necesario recaudarlo antes que hasta ahora. "No podemos limitarnos a dar dinero en época de elecciones", añaden, "Debemos financiar al Partido Demócrata durante los cuatro años entre las elecciones." Y, por supuesto, eso nos lleva, de nuevo, simplemente a tirar, aún más, dinero de las cotiza-ciones por las ventanas. Todas estas cuestiones han comenzado a discutirse en el movimiento obrero norteamericano. Digo "han co-menzado" porque, en esta etapa, el debate se llevó principalmente en los distintos sitios Internet de los sindica-tos, y no en los locales y en las publicaciones de los sindicatos, que son accesibles a los miembros de base. Ningún debate democrático se ha organizado dentro de las estructuras sindicales. Aunque se habla mucho de la posibilidad de una escisión del
movimiento sindical norteamericano, no quiero darles la impresión
de que es inevitable. Pero otra razón del estancamiento del Labor Party, igualmente importante, en mi opinión al menos, es el re-chazo de la dirección del Labor Party, desde el principio, a iniciar el proceso destinado a presentar a sus pro-pios candidatos a las elecciones políticas. Eso permitió a los partidos de colaboración de clase, como los Ver-des, ocupar el espacio político que habría debido estar ocupado por el Labor Party. Dicho esto, después de la elección de 2004, el debate sobre la necesidad del Labor Party se ha renovado. El Labor Party de hoy, cuya existencia todavía pende de un hilo, pero con buen número de los sindicatos funda-dores aún involucrados, afirma con determinación que la crisis actual del movimiento obrero resulta de su su-bordinación al Partido Demócrata. El Labor Party que existe impulsa al movimiento obrero a romper con los demócratas y construir un auténtico Labor Party de masas. El organizador nacional del Labor Party, Marco Dudzic, expresó, por primera vez, la necesidad para el movimiento obrero de presentar a sus propios candidatos a las elecciones políticas contra los candidatos de los partidos de los patronos. Esto es inédito. Creo que nuestro papel, el de los que somos partidarios de la independencia de la clase obrera y los sindicatos, es ser los mejores organizadores de listas obreras independientes locales a las próximas elecciones locales y regionales de 2005. Estas listas deberían enraizarse en los combates de resistencia de los oprimidos, como el combate llevado actualmente por los trabajadores de la educación, los sindicatos de profesores y la comunidad negra en Oakland en California, con el fin de salvar la enseñanza pública, y del que ya habló el compañero Clarence Thomas. Existe, para esta próxima etapa, una amplia base de apoyo a
una acción política obrera independiente entre los sindicatos
que apoyan a US Labor Against the War (el movimiento obrero contra la
guerra) o que están en vanguardia para defender la Seguridad
Social (el sistema de jubilaciones), el programa Medicare (seguro de
salud para las personas mayores o minusválidas), el nivel de
las jubilaciones, los derechos de las enfermeras, la enseñanza
pública, por no hablar más que de algunos de los sectores
en lucha. El servilismo de los Demócratas hacia Bush suscita una enorme cólera. Numerosos trabajadores destacan que los Demócratas incluso intentan ir más allá que Bush y los Republicanos. En enero, 27 responsables Demócra-tas de primera línea, pidieron a Bush, que aumentara los créditos militares para la guerra en Iraq; mientras que otros dirigentes Demócratas le pedían bombardear Irán. La cólera contra los Demócratas es, quizás, aún más viva en los sectores más combativos del movimiento ne-gro. Como lo señaló Clarence Thomas, la Marcha del Millón de Trabajadores ha surgido, en primer lugar, de una iniciativa de los trabajadores negros que estaban hartos de que los hombres políticos juzgaran su apoyo como obvio y que consideraron que había llegado el momento de que los trabajadores se organizasen por sí mismos. Tal fue el significado de la marcha del 17 de octubre en Washington. El movimiento de los Trabajadores Negros Por la Justicia (BWFJ) y otras organizaciones negras han mostra-do, en recientes textos, la necesidad de una organización política independiente de los trabajadores negros que podría enfrentar a los "Republócratas". Tal organización política independiente negra, afirman, podría, en igualdad de condiciones, no como ciudadanos de segunda categoría, aliarse a otros sectores del movimiento sindical para formar un auténtico Labor Party. Esta organización política de negros sería un componente or-ganizado de tal Labor Party. Es cierto que, hace muchos años que las posibilidades de avanzar en el combate para una acción política inde-pendiente no fueron tan numerosas y alentadoras. Concluiré pues, diciendo que, muchos, en el movimiento obrero norteamericano, desengañados por la orienta-ción del aparato sindical, parecen dispuestos "a tirar el bebé con el agua del baño". "Los sindicatos son todos burocráticos, y apenas representan ya a los trabajadores", dicen. "Es la hora de encontrar nuevas formas de organización de la "sociedad civil", más creativas", sostienen. Estoy en total desacuerdo. Lo que es necesario, más que nunca, es defender los sindicatos contra todos sus enemigos y sus detractores. Debemos preservar estos instrumentos y trabajar en este marco para que comba-tan por los intereses de sus miembros y, más en general, de los trabajadores. Y sobre todo, debemos defender y proponer una estrategia para una acción política obrera independiente. Otra tarea es trabajar en el movimiento obrero y en todas las luchas de resistencia que se desarrollan día tras día, para ayudarles a progresar políticamente, de modo que, en 2008, si triunfamos, pueda salir del movimien-to obrero, por este proceso, un candidato que represente a los trabajadores, y que en las elecciones lanza un re-to a los Demócratas y a los Republicanos. Os agradezco la atención.
El informe de Daniel y las intervenciones han fijado con precisión a qué reto se enfrenta la clase obrera, por todas partes en el mundo. Estamos en una fase en que los ataques del capital surgen desde todas
partes y son de una violencia inaudita. La CGT sufre presiones para que se convierta en un elemento subsidiario de la Europa del capital. El debate que ha tenido lugar sobre la posición a tomar en cuanto a la Constitución Europea, fue para muchos muy reve-lador, hizo gran ruido en Francia, incluso en Europa, mientras que los ataques contra el fundamento mismo de nuestro sindicalismo de clase no datan de hoy día. La reforma de las estructuras de la CGT, de su financiación, que recorrió sus anteriores congresos, no tenía por otro objetivo que privar a los sindicados del poder de decidir las orientaciones políticas de su organización. El elemento nuevo hoy, es la violencia del ataque. Es el nivel que aquella alcanza. Que el Secretario General denuncie una decisión tomada por su instancia, el Comité Nacional Confederal, decisión a su vez, que es la opinión ultra mayoritaria de los sindicatos y de los sindicados, que la denuncie con tal vigor demuestra la im-portancia de las condiciones que se nos proponen. Si eso golpea tanto y tan arriba, es porque tienen urgencias, es porque la resistencia del movimiento obrero puede hacer fracasar al capital. Eso debe reforzarnos para que el NO a la Constitución europea triunfe en Francia. Eso demuestra también que si el NO triunfara, sería un golpe maestro, asestado por la clase obrera a la aplicación de la destrucción de todos los derechos. La CGT está pues en el centro del envite de clase. Esta es la
razón por la que un número de militantes cada vez más
numeroso, consciente de lo que está en juego, actúe para
que la CGT mantenga su independencia. Estamos hoy en resistencia contra los golpes del capital, debemos oponernos
a cualquier retroceso, a cualquier regresión social, a cualquier
privación de libertad. La clase obrera se enriquecerá con encuentros como el de esta conferencia, más que yendo a perder su alma en Bruselas, como hoy participando en la "euromanipulación", en la que mi Unión Local y numerosas organiza-ciones de la CGT han llamado a no participar. Nuestro compañero Patrick Hébert recordó que la CGT-FO había votado contra la Constitución Europea en la CES, ha olvidado decir que FO también ha llamado a no participar en la manifestación de hoy 19 de marzo, lo que es también un punto de apoyo para la clase. El saludo de la clase obrera pasará pues por el reforzamiento de sus organizaciones para ir hacia un sindica-lismo independiente y para eso -y es lo que ha sido objeto de muchas intervenciones-, los militantes traba-jadores debe apropiarse de sus organizaciones, o reapropiársela, es la única solución vital para todos nosotros.
Soy delegado por el "Comité Nacional para el NO a la Constitución
de la Unión Europea, contra la reforma de la Constitución
Italiana, contra la regionalización". Martes por la noche, Berlusconi aparece en la tele, y ante la crisis
de su Gobierno, ante las elecciones regiona-les que tendrán lugar
a principios de abril y que podrán abrir una crisis política,
dice: "En septiembre retira-remos las tropas de Irak". Después,
vinieron las reacciones de Bush, de Blair y, en menos de 24 horas, Ber-lusconi
volvió de nuevo a la tele y dijo: "No es así, entendieron
mal, no retiraremos las tropas". Pero, por otra parte, Prodi, el jefe de la oposición que se
prepara para gobernar con Bertinotti, el jefe de Re-fundación
Comunista, había declarado hace dos semanas: "Bush y los
EE.UU son los mejores amigos de Ita-lia". Ha habido huelgas y manifestaciones en todos los sectores. Los médicos hicieron huelga al 90%; los transpor-tes hicieron huelga en sucesivas ocasiones; hubo la huelga general de la industria textil; la huelga de ALITA-LIA, que liquida a 5 000 trabajadores. Todas estas movilizaciones tuvieron lugar contra las directivas de la Unión Europea, contra la Constitución de la Unión Europea. Yo trabajo en la enseñanza y en varias ocasiones, los profesores se han manifestado y han hecho huelga contra la reforma de la escuela dictada por la UE. Ma-ñana, tendrá lugar la huelga general de la Función Pública para la defensa del Convenio Nacional, por los au-mentos de salarios que el Gobierno no quiere conceder, diciendo: "Está el pacto de estabilidad." (En Roma, 200 000 se manifestaron el 18 de marzo). Pero querría concentrar mi intervención, más concretamente,
sobre la lucha de los trabajadores de FÍAT. Por eso los trabajadores de FÍAT se manifestaron varias veces de manera espontánea, salieron a las calles de Turín, hicieron huelga. El 11 de marzo, hicieron huelga en todas las fábricas FÍAT del país, y se manifestaron (20 000), en Roma. Se manifestaron para la retirada de los despidos, para el no a la deslocalización, para la defensa de todos los puestos de trabajo. Y se manifestaron e hicieron huelga contra la Unión Europea, contra la Constitución de la Unión Europea. En efecto, Berlusconi declaró: "Puedo conceder, aún, exenciones a FÍ-AT, pero no puedo intervenir para salvar a los trabajadores en los planes de FÍAT, porque la Unión Euro-pea prohíbe cualquier intervención.".Y Prodi fue ante los obreros de FÍAT, a Turín, para decir lo mismo. En esta situación, nosotros, el Comité Nacional, hicimos un llamamiento para la retirada de todos los despi-dos, para el no a la deslocalización a Irán, para salvar FÍAT. Aportamos nuestra contribución a la moviliza-ción de los trabajadores en todos los sectores en la escuela, en la universidad, con el llamamiento FÍAT. Es nuestra vida lo que está en juego, es nuestro futuro, el de nuestros niños. En nuestro llamamiento, no impone-mos condiciones, pero abrimos el debate sobre la fuente de todos estos ataques: la Unión Europea, su Consti-tución. El centro del debate es la independencia de los sindicatos y queremos
aportar nuestra contribución al combate contra la integración
de los sindicatos. Los trabajadores han demostrado que tenían la fuerza y la voluntad: esta conferencia será, para nosotros, un punto de apoyo para luchar contra la integración de los sindicatos, contra la Constitución de la Unión Euro-pea, contra las directivas europeas.
Buenos días y saludos a todos los participantes que venís de todos los países del mundo. Damos las gracias, especialmente, a los organizadores de la Conferencia de Madrid y les estamos agradecidos por habernos invi-tado a este intercambio tan fructífero por iniciativa del Acuerdo Internacional. Pertenezco a una Federación Nacional que organiza, esencialmente,
a los obreros y a los empleados de la in-dustria farmacéutica.
En la India, actualmente, existen algo más de 20 000 empresas
farmacéuticas. Quisiera dar algunos elementos de análisis,
sobre la situación en la industria farmacéutica, en relación
con todos los demás problemas. La Industria Farmacéutica,
al igual que las demás grandes industrias vinculadas al comer-cio,
conoció, por una parte, un proceso de concentración del
capital y, por otra parte, la modificación de las condiciones
de los trabajadores con el fin de aumentar la flexibilidad. Una lucha
encarnizada se desarrolla, con el fin de obtener posiciones de monopolio,
centralizando el capital con el fin de maximizar el beneficio y mini-mizar
la competencia. Eso es evidente si se consideran las gigantescas adquisiciones
y reagrupaciones de estos diez últimos años. Para vuestra
información, la situación mundial consistió, para
las multinacionales farma-céuticas, en realizar durante este
período megafusiones y adquisiciones, en torno a grupos como
Glaxo, Pfizer. Así a escala mundial, en numerosos casos, el sistema
monopolístico se reforzó. Y como producto de esta evo-lución
mundial, se suprimieron empleos. Por lo que se refiere a la situación en la India, numerosas empresas vendieron sus acciones a los monopolios indios. El problema es que, en esta situación y en el contexto indio, se asiste al cierre de fábricas y oficinas, los edificios destinados a la fabricación y a la distribución, están sentenciados, los locales se venden en bloque a agentes inmobiliarios, mediante subastas. En numerosas empresas, la mano de obra está mal pagada. Se rechazan completamente las negociaciones co-lectivas y se imponen, unilateralmente, desastrosas condiciones de trabajo. Reina la discriminación. Los despi-dos son permanentes. Se aumenta la carga de trabajo. Se adoptan algunas medidas autoritarias para imponer condiciones inhumanas e injustas; Se enreda a los sindicatos y se ejercen amenazas por medio de fuerzas de seguridad privadas. Querría hacer hincapié en un punto. Entre los acuerdos
de la OMC, el acuerdo sobre los derechos de propie-dad intelectual constituye
una cláusula muy importante. Discutimos mucho de flexibilización,
de desreglamen-tación, etc. pero es necesario añadir este
acuerdo. El derecho de las patentes se extendió por orden de
la OMC y ha obligado a cada país a modificar su ley sobre las
patentes, incluso los que tenían su propia ley. En conse-cuencia,
por decreto, ya que perdimos el combate para que la cuestión
fuera discutida en el Parlamento, se enmendó la ley india sobre
las patentes y, ahora, autoriza patentes de una duración de veinte
años para todas las nuevas invenciones en medicina. Pido pues
al Acuerdo abordar esta cuestión de los derechos de propiedad
intelectual separadamente y de forma precisa en las comisiones. Por lo que se refiere a la situación política en la India,
recuerdo, que tenemos un nuevo gobierno constituido sobre la base de
una alianza. El anterior gobierno fue derrotado en las elecciones y
se depositaba mucha espe-ranza en un determinado cambio, pero como hemos
visto, se siguió la misma orientación. Comparto también la opinión, según la cual, cuando
hay cambio de gobierno, aunque el nuevo gobierno esté constituido
por marxistas, o de un frente socialista de izquierda, la situación
no cambia lo más mínimo. Se ex-tiende la idea de que la
política económica es inevitable, inevitable. Entonces
tenemos que encontrar los medios de la lucha.
Queridos camaradas, participan en esta conferencia, delegados de Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Los camara-das de Moldavia no pudieron venir, la Unión Europea les ha rechazado el visado. Todos nuestros países están en la frontera de la Unión Europea, y en el centro de los intereses de Estados Uni-dos en esta región. Sufrimos la presión de Bruselas y de Washington. Después de la supuesta "revolución anaranjada", en Ucrania, el Gobierno de Yuschenko y Timochenko aceleró el proceso de destrucción de la legislación laboral y los ataques contra los derechos de los sindicatos. Hoy hablan de la reprivatización de las empresas y de la retirada de las tropas de Iraq. Pero no es cierto. Se trata, en realidad, de retirar las fábricas a sus propietarios actuales para entregarlos a otros propietarios, amigos y padres de Yuschenko. En todos los casos los obreros son los perdedores. Esta es la razón por la que lo que necesitamos, no es la reprivatización, sino la nacionalización. La retirada de las tropas de Iraq es también un fraude. Se va a retirar solamente a 100 personas de un contin-gente de 1 800. Los demás deben permanecer y formar las tropas del ejército títere iraquí. Ucrania, a partir del mes de mayo de este año, va a entrar en el llamado proceso de Bolonia que se refiere a la enseñanza. Eso significa para nosotros, que en Ucrania la enseñanza va a dejar de ser gratuita y que su calidad va a bajar. Desde hace ya dos años, combatimos por el mantenimiento del código soviético del trabajo en Ucrania. Bajo el antiguo poder, podíamos oponernos a las reformas gubernamentales; ahora, el nuevo Ministro de Trabajo quiere liquidar el código del trabajo y pasar a la carta social europea. Yuschenko y Timochenko hablan de democracia y de defensa de los derechos sociales, pero un ejemplo va a mostrar lo que ellos entienden por eso. Este año celebramos el 60º aniversario de la victoria sobre el fascismo. El Gobierno decidió que no habría desfile de la victoria y que se daría el dinero de las ceremonias a los vetera-nos. Pero eso son historias, porque el coste del desfile es 2 000 veces más importante, que lo que se va a dar a los veteranos. En Moldavia, la situación es vodevilesca. Los "comunistas"
obtuvieron la mayoría en las elecciones legislati-vas gracias
al apoyo de los Estados Unidos y de la Unión Europea, pero el
Partido Comunista de Moldavia só-lo tiene de comunista el nombre.
Voronin, su Presidente, está por la entrada en la UE, por la
destrucción de la legislación laboral. Moldavia es el
país más pobre de la antigua Unión Soviética. En Asia Central, la situación es aún más trágica. Recientemente he estado en Uzbekistán, en una de las mayo-res empresas de Asia Central. Es la fábrica metalúrgica de la ciudad de Novoi. Se preservaron las conquistas sociales, hay jardines de niños etc., el salario es de 100 dólares al mes, pero, como la fábrica produce oro y uranio, los Estados Unidos exigen su privatización. En Uzbekistán en general el salario medio es de 40 dólares al mes y hay niños que trabajan a partir de la edad de 7 años. Si la fábrica se privatiza, 20 000 personas per-derán su trabajo y la ciudad de Novoi, que cuenta con 60 000 habitantes y que depende de la fábrica, pasará a ser, como tantas otras, una ciudad fantasma. Esta es la razón por la que apoyo la iniciativa del camarada
de Pakistán sobre la coordinación de las iniciati-vas
del 1 de Mayo. Sostenemos la campaña para la liberación
de Miron Cozma, porque yo podría encontrarme en su lugar, o no
importa cual de nuestros camaradas de Ucrania, Moldavia o Bielorrusia.
Debemos unirnos en la lucha, nuestra fuerza está en la unidad. Soy Presidente de la Confederación General del Trabajo - Libertad de Camerún a la que represento en esta tribuna. Mi país no es muy conocido sobre la escena política mundial, debido a una discreción que oculta la represión y el carácter decididamente vicioso de sus dirigentes. Éstos son, a menudo, más dóciles que los corderos ante sus amos, los colonizadores de ayer y las instituciones multilaterales de las altas finanzas internacionales, pero se descubren como lobos, mejor aún, leones indomables y despiadados ante las poblaciones maltratadas y deses-peradas. El debate que se nos propone se refiere a la defensa de la independencia del movimiento obrero, la defensa de la Organización Internacional del Trabajo y sus convenios, la posición adoptada sobre la mundialización que se deriva del consenso de Washington, la defensa de las conquistas colectivas. Pero antes de responder a estas cuestiones, querría hacer una pasada rápida de la situación dramática que vive el movimiento obrero en el Camerún y, a través de él, la desolación de toda la clase obrera. Existen hoy, seis centrales sindicales nacionales en el Camerún. Es importante indicar que antes de 1991, fe-cha del restablecimiento del multipartidismo político, no existía más que una, surgida del único partido desde 1972. Pero las injerencias del gobierno en ella, después de que hubiera declarado su independencia y las con-tradicciones ideológicas internas hicieron estallar esta central en tantas unidades como acabo de mencionar an-tes. Estas divisiones mantenidas por el gobierno por medio de la corrupción, la intimidación y la persecución, evi-denciaron en mi país, dos corrientes sindicales bien distintas. En primer lugar, los que apoyan abiertamente la acción gubernamental a través de sus reformas suicidas, y, en segundo lugar, los que se comprometen con la necesaria independencia de sus organizaciones y se sitúan más bien en la reivindicación y la denuncia de las medidas de austeridad impuestas por las instituciones financieras bilaterales y multilaterales. Es en esta corriente, en la que se encuentra la confederación que dirijo. Obviamente y como podéis dudar ante nuestra actividad y nuestra firmeza, las autoridades públicas lejos entablar negociaciones, más bien organiza-ron la represión contra los dirigentes sindicales bajo todas las formas, mediante los despidos, los encarcela-mientos y paso de ello. Querría como ejemplo, puesto que soy un ejemplo de lo que está ocurriendo, presentaros mi propia experiencia para ilustrar mi observación. Querría recordaros que, personalmente, fui víctima de esta represión entre 2003 y 2004. En efecto, mientras que mi sindicato de la empresa de los ferrocarriles defendía eficazmente los intereses de los ferroviarios, ante las personas que se hace cargo de la empresa en crisis, la sociedad CAMRAIL, se me despidió bruscamente sin otro motivo, que mis actividades sindicales en enero de 2003. Nuestras reivindicaciones se referían al aumento de sueldos, la revalorización de las pensiones, el manteni-miento de la infraestructura ferroviaria, que había causado numerosos descarrilamientos que paralizaban el transporte ferroviario y, sobre todo, que lo hacía completamente inseguro. Mi despido se efectuó con la complicidad del Ministerio de Empleo y Trabajo y de Previsión Social. Algunos días después de este despido fui detenido con todo mi Secretariado del Sindicato del Ferrocarril, es decir, 14 miembros y encarcelado en la prisión política de la capital del país. Prohibición de comunicación, se nos acu-saba de haber causado todos los descarrilamientos de tren ocurridos durante el mes de enero de 2003 y de comprar armas para asesinar al director general, un belga, y sus colaboradores. La reacción del Acuerdo así como de otras organizaciones internacionales permitió nuestra liberación después de una semana de detención. Pero las cosas no se detuvieron allí. Un mes después de esta liberación, se nos de-tuvo y encarcelado de nuevo, 7 veces, en una pequeña ciudad situada más de a 110 kilómetros de la Capital en abril de 2003. Una nueva campaña internacional se desencadenó y fuimos liberados a mediados de mayo de 2003. El asunto pasó ante el Tribunal de lo Criminal y fuimos, pura y simplemente, absueltos por hechos no demostrados. Pero camaradas, mientras tanto, y prosiguiendo su acoso, fue el turno de mi esposa, Thérèse Béatrice Mengue mili-tante del mismo sindicato, de ser despedida y encarcelada en la prisión central. Esta detención duró nueve meses y siete días. El Acuerdo Internacional, el Comité de Mujeres del Acuerdo, el Comité Internacional contra la Represión multiplicó sin descanso las gestiones y campañas para su liberación. Ésta tuvo lugar en abril de 2004 y acaba de ser, ella también, absuelta por el tribunal el 18 de enero pasado. Por toda la esta demostración de solidaridad querría, en nombre de los trabajadores, agrupados en la CGT-Liberté, agradecer de todo corazón al Acuerdo Internacional, al Comité de Mujeres del Acuerdo, al Comité In-ternacional contra la Represión. Más allá de estos ejemplos, es toda la política de desmantelamiento de todas las formas de resistencia de los trabajadores, lo que se trata de combatir. Se establece esta tiranía del régimen político a escala internacional, con la aplicación de las directivas procedentes del imperialismo mundial, como numerosos oradores que me han precedido lo describieron. Esta política capitalista inspirada por las naciones llamadas "desarrolladas" el G8, el G7, que es la que las ins-tituciones de Bretton Woods ejecutan, se aplica invariablemente, en todos los países africanos y produce, tam-bién invariablemente, las mismas consecuencias a nivel social -todos lo habéis dicho-, las privatizaciones, los despidos, etc. Por lo tanto, tenemos que actuar. Un compañero ha dicho que el movimiento sindical independiente no puede hacerse sin China. Yo diría: el movimiento sindical internacional debe hacerse con todas las organizaciones de resistencia nacionales. La estructuración para una movilización permanente en los Estados, es una primera respuesta a la cuestión. ¿Cómo hacer? Puesto que es en la eficacia nacional que el movimiento internacional encontrará una base apropiada al lanzamiento de cualquier acción de gran envergadura mundial más allá de los foros y otras reagrupaciones de la misma clase. La lucha por la independencia sindical y la defensa de las conquistas colectivas debe, en primer lugar, preverse a escala nacional, apoyada por una solidaridad internacional permanente. Ya que la independencia sindical es un eslabón esencial para la democracia, ella misma garantiza la expansión de los obreros y las poblaciones trabajadoras. ¡Sí a la defensa de la independencia sindical y las conquistas colectivas! ¡Sí a la defensa de la Organización In-ternacional del Trabajo, del preámbulo de su Constitución y sus convenios internacionales! ¡No a la "gobernanza mundial"! ¡No a la destrucción de los Estados-nación!
Buenos días compañeros. Hablo aquí, en nombre del concejal aquí presente, Adilson
Mariano, el PT de Joinville y de mí mismo, miem-bro de la Dirección
Nacional del Partido de los Trabajadores de Brasil, por la corriente
O Trabalho. Este encuentro comenzó por la intervención de la delegación del Acuerdo Internacional de los Trabajadores que estaba en Venezuela. En efecto, para nosotros -como, pienso, para los trabajadores del mundo entero-, para nosotros que sabe-mos que todos los Gobiernos del mundo efectúan la misma política y que corresponde a los trabajadores abrir-se una vía, es de la mayor importancia el ver que los trabajadores de Venezuela tienen algunas medidas adop-tadas por su gobierno que sostener, medidas que les consolidan y que refuerza la soberanía nacional. Eso es más cierto para nosotros, en Brasil donde llevamos al gobierno, hace dos años y medio, a Lula, dirigen-te de nuestro Partido, el PT y que, después de dos años de un gobierno de coalición, lleva aún la política del gobierno anterior. Podemos verlo respecto a la cuestión del empleo. En el testimonio que se hizo por parte de las fábricas ocupa-das ¿Cómo crear nuevos empleos, si no se defienden los empleos de las fábricas que están en quiebra? Podría hablar del problema de la juventud que se enfrenta a una reforma universitaria que, realmente, es une sumisión a las exigencias de la enseñanza privada. Pero voy a concentrarme en la cuestión agraria que es, seguramente, la cuestión más importante, en este mo-mento, en nuestro país. En primer lugar, porque no hay otro medio de combatir el hambre, si no es mediante la reforma agraria. Toda la política de "rentas", de becas, llevada por el denominado Presupuesto Participativo, ha conducido al desas-tre. En nuestro país una canción dice que la caridad, o mata de vergüenza, o humilla al ciudadano. Y es así. El fracaso electoral que nuestro partido, el PT, conoció, en las últimas elecciones en São Paulo y, sobre todo, en la famosa ciudad de Porto Alegre la capital del Foro Social Mundial, la del mal llamado Presupuesto Parti-cipativo -y digo mal llamado porque no hay ninguna verdadera participación, esencialmente, todo ya está decidido, el pago de la deuda ya está decidido y todo lo que le queda, a los movimientos es pelearse en un pro-ceso, realmente, de integración. La dictadura de la deuda que se ejerce sobre el país, que sigue ejerciéndose, se manifiesta precisamente en la Reforma Agraria. Lula, había dicho durante la campaña electoral que, si no podía hacer más que una cosa, durante todo su gobierno, haría la Reforma Agraria. Con todo, dos años han pasado, hay realizadas menos instalaciones de familias de Sin Tierra que durante los dos años anteriores. Las cifras oficiales, controvertidas por la iglesia y por el Movimiento de los sin Tierra, hablan solamente de 117 000 familias instaladas sobre 2 millones de familias sin tierra existentes en el país. Durante estos mismos 2 años se expulsó a otras 70 000 familias más de sus escasas propiedades y son nuevos sin Tierra. He aquí cómo, realmente, la cuestión de los sin Tierra no cambia. La situación, incluso, se empeoró, si se considera que, bajo el nuevo Gobierno, las masacres de trabajadores sin tierra siguen. Masacres realizadas, es importante indicarlo, por milicias organizadas. Milicias que llama-mos de "Jagunços" [pistoleros, esbirros - NDT]. 5 campesinos sin tierra fueron asesinados en noviembre, 3 en diciembre y 4 más en febrero. Y eso porque se sigue pagando una deuda que no permite la realización de la Reforma Agraria, y eso con un Ministro de la Reforma Agraria, Sr. Rossetto, que se pretende "de izquierda" y que, realmente, no hace más que aplicar esta política. En el Encuentro del 4 y 5 de marzo, un superviviente de una de estas masacres, en Felizburgo, Estado de Mi-nas Gerais, dijo que los sin Tierra esperan de Lula otra política, una Reforma Agraria. Pero ahora, con el anuncio de 2 000 millones suplementarios de recortes presupuestarios para la Reforma Agraria, (no quedarán ya más que 1 500 millones), este compañero concluyó que eso no es ya posible, que "debemos hacer la lucha de clase". Y la lucha de clase, como ya se dijo suficientemente aquí, es nacional e internacional. No os podéis imaginar, quiero dar aquí testimonio de ello, la repercusión que tuvo en nuestro país, tanto en las grandes ciudades como en los últimos rincones del país, la carta dirigida por un grupo de sindicalistas ameri-canos con, como primeros signatarios, Baldemar Velasquez, Alan Benjamin, Ed Rosario y de otros. La repercusión de esta carta -que exige el castigo de los asesinos de los Sin Tierra y la instalación inmediata de un mínimo de 200 000 familias sobre el plan de instalación de un millón de familias, elaborado por una co-misión gubernamental, la Comisión Plinio Sampaio-, fue muy importante en nuestro país. Y entre todas las repercusiones de esta carta, aporto aquí,
una carta enviada a la Conferencia de Madrid, por los dirigentes de
los sindicatos de los trabajadores rurales de Governador Valadares,
al norte del Estado de Minas Gerais, región donde tuvo lugar
una de las últimas masacres, que dice: La carta concluye con una propuesta a esta conferencia, la de "afrontar la posibilidad de realizar una reu-nión internacional sobre los problemas agrarios y la situación de los trabajadores". Y terminan diciendo que "sería con un gran entusiasmo que ayudaríamos a convocarla en Brasil." y firman, "en espera de la respuesta, los responsables de los sindicatos de los trabajadores rurales de Governador Valadares.". Estamos comprometidos en una campaña para la Reforma Agraria, nosotros, quienes estamos aquí, la delega-ción brasileña, no vamos a adaptarnos a esta política del gobierno y aún menos a abandonar las organizacio-nes que los trabajadores construyeron para conquistar sus reivindicaciones. Vamos a defender las bases históricas de estas organizaciones hasta el final, hasta las últimas consecuencias y es ese el sentido de la campaña que llevamos, campaña que os llamamos a reforzar, a apoyar. El Movimiento de los Sin Tierra convoca, para el mes de abril, una gran Marcha a Brasilia, capital de nuestro país, para exigir la aplicación de la Reforma Agraria. Decimos a los trabajadores sin Tierra, a los trabajadores rurales, "¡Tomad las tierras! ¡Ocupad las explota-ciones!", es el único medio de hacer la Reforma Agraria, es el único medio de obligar al gobierno a reconocer la Reforma Agraria en los hechos. Invitamos a todos los presentes a multiplicar las firmas de la carta que Baldemar Velasquez, Alan Benjamin y Ed Rosario, (los dos últimos están aquí, entre nosotros), escribieron. Estad seguros, compañeros, que la Reforma Agraria es el principio de la ruptura con el FMI. La Reforma Agraria es volver a enraizar con el movimiento profundo que constituyó el PT, la CUT, el Movimiento de los Sin Tierra. Es este movimiento el que llevó a Lula a la Presidencia de Brasil. La Reforma Agraria forma parte de la ola que sacude hoy el continente, que condujo a los cambios de gobiernos, a gobiernos en los que el pueblo deposi-taba su esperanza. Ese es el caso de Uruguay, es lo que desestabiliza el régimen en Bolivia, es lo que requiere el apoyo a las me-didas que el pueblo ha impuesto en Venezuela. En todo el continente las masas tienen un papel que jugar y puedo aseguraros que, incluso en Brasil y, princi-palmente en Brasil, el pueblo y los trabajadores brasileños aún no dijeron su última palabra. Muchas gracias Me presentare en primer lugar. Soy médico y sindicalista de la Federación de Servicios Públicos de la UGT. En España tenemos un estado autonómico, una Monarquía de las regiones, y quiero centrar mi intervención en los efectos que la regionalización tiene sobre la Sanidad. Hoy tenemos 17 servicios regionales de salud. Uno por región.
Alguna de ellas, como La Rioja, tiene menos población que un
barrio de Madrid o de Valencia. Que la administración diga que crea un organismo autónomo para mejorar la salud de la población no garanti-za nada. Sobre todo si se le somete al drástico recorte presupuestario exigido para la consecución del déficit cero. Pero cuando nos establecen estos fines y se deja claro que se trata de privatizar, hay que temerse lo peor. Después de Alcira, Torrevieja y Denia, que son tres hospitales privatizados, ¿cuántos hospitales más quieren privatizar? Si no lo impedimos, ¿dejarán algún hospital público en funcionamiento? En el artículo 3 de esta misma ley se dice que la Agencia Valenciana de Salud "se regirá por un plan de ges-tión " que según la ley "supone un estimulo y compromiso para la eficiencia de los servicios sanitarios por cuanto permite clarificar objetivos y promover una competencia regulada continuamente por la autoridad sanitaria entre los diversos agentes". Por tanto se trata de abrir un mercado sanitario en el que las compañías multinacionales de servicios sanitarios puedan hacer negocio con la enfermedad de la población. Más allá de esto, este plan de gestión se basa en la eficiencia contra la eficacia, que era el objetivo declarado por la ley de Servicios Valenciano de Salud. La eficacia supone buscar los medios adecuados para alcanzar unos objetivos, la eficiencia supone utilizar los medios de los que se dispone para hacer que produzca el mejor resultado posible. La diferencia es radical. Se trata de abandonar el objetivo declarado de proteger y mejorar la salud de la población para pasar a explo-tar y exprimir los recursos en función de la rentabilidad económica porque no cabe otro tipo de rentabilidad según las leyes del mercado. Y como los recursos son limitados, cada vez mas limitados por la obligación de imponer un funcionamiento que no genere déficit y por la deuda autonómica que genera el gobierno valenciano al potenciar los negocios especulativos, tememos que necesariamente el resultado de esto es el recorte de pres-taciones y que se pierda la gratuidad de prestaciones sanitarias. De lo que se trata en el fondo es de destruir el servicio público lo que tendrá terribles consecuencias para los trabajadores y para el conjunto de la población. Esto va acompañado de la destrucción del Estatuto de los Trabajadores de la Sanidad, sin las que no es posible la privatización. Aplicando la directiva europea sobre el tiempo de trabajo, las jornadas extras que realizaba el personal sanitario por falta de medios y que debía compensarse de alguna manera al cabo del año, ya no serán compensadas. Por supuesto los trabajadores de los hospitales han respondido con la movilización. Y además se ha empezado a vincular salarios y productividad. La cosa funciona así: se establecen objetivos para cada hospital, para cada servicio y para cada médico y este en función de estos objetivos dice qué pacien-tes deben ser atendidos en el hospital y cuales no, o con que medios, en función de criterios de rentabilidad económica y de criterios científicos. Esto desde luego trae la individualización del salario. Cualquiera puede comprobar la relación estrecha entre la Constitución Europea, el Tratado de Maastricht y las agresiones al sis-tema sanitario público. Esta situación que he descrito en mi región, es la misma en los demás servicios regionales de salud. Por ejem-plo, en Madrid hay ocho hospitales en proceso de privatización y en Sevilla se ha construido un nuevo hospital entregado a una orden religiosa que ha prohibido la realización de abortos y la planificación familiar en el hospital. En todas las regiones pasa lo mismo. Es una política destinada a enfrentar a los trabajadores de unas regiones con los de otras, a los médicos con las enfermeras, a los profesionales de la sanidad con la población. Es una política que prepara el caos. Quisiera terminar con una reflexión: para impedir la privatización
de la Sanidad pública hemos de unir todas las resistencias con
el fin de recuperar un único sistema sanitario público,
estatal y no regional, con fondos su-ficientes, lo cual es incompatible
con los criterios de Maastricht. Y de la misma manera que la lucha de
los trabajadores españoles debe ser unificada, también
es necesario que en toda Europa los trabajadores unamos nuestros esfuerzos
para que las conquistas sociales y los derechos de los trabajadores
no sean sacrificados a la Unión Europea.
Soy estudiante en Portugal. Estoy aquí porque creo que la única manera de hacer frente al capitalismo en el mundo, es organizarnos unidos, mediante el internacionalismo. El capitalismo a través de sus instituciones ataca a la juventud. Al mismo tiempo que desreglamenta todas las bases de nuestros países, los servicios públicos y, en particular, la escuela, proporciona todos los mecanismos de enajenación posibles a los jóvenes: la droga, la desinformación a través de la comunicación social comple-tamente vendida, que transmite a los jóvenes el mensaje: "El mundo es como es, no hay solución, tu no pue-des hacer nada.". Nuestro trabajo es decir: "Hay algo que hacer, es posible", como lo vemos en Francia, los jóvenes que se manifiestan en las calles por su bachillerato, por su examen nacional y justamente contra la política de regio-nalización de la Unión Europea. Aquí, podemos constatar que la gente quiere organizarse conjuntamente, en todos los países, del mundo, los jóvenes tienen los mismos problemas, los jóvenes están ante las mismas condiciones, las mismas situaciones terribles. En Portugal, tenemos en las facultades una reforma, el LMD, como en Francia, en España, como en Ucrania... Se aplica esta reforma en todos los países europeos, se trata de cortar las financiaciones del Estado para las Universidades, reducir los cursos, todo ello con un objetivo: que la universidad se transforme en fábrica de mano de obra barata. Eso es lo que el capitalismo quiere hacer con la juventud. En Portugal, combatimos contra eso. Es necesario hacer un gran movimiento
europeo contra eso. Nuestro gobierno ha sido elegido recientemente, una de sus primeras medidas ha sido: vamos a reforzar nues-tras relaciones con la OTAN, con las Naciones Unidas. ¿Cómo podemos responder a eso? En todos los países, es necesario que nos unamos. En Portugal, organizamos una campaña de firmas contra la guerra. Vamos a seguir combatiendo contra todas las medidas capitalistas y vamos a construir una organización para defender nuestros derechos. ¡No a la guerra! ¡Sí al internacionalismo! ¡Sí a la revolución!
Saludos a todos los compañeros. Soy Jung Sikwa de la KCTU, en Corea del Sur. Ya tuve la oportunidad
de estar con vosotros hace 4 años en San Francisco. En esa época,
os había hablado de la lucha de los trabajadores coreanos contra
la mundializa-ción del neoliberalismo y de las largas jornadas
de trabajo en Corea del Sur. Primeramente habíamos previsto un congreso de la KCTU para el 15 de marzo último. Se trataba de tomar posición sobre un comité tripartito, gobierno, patronal, obreros, que finalmente fue anulado por razones de armonización de las agendas. Los grupos opuestos a este comité lo hicieron anular por la fuerza. Hasta la fecha, nos hemos defendido contra las violencias policiales o las de los gángsteres utilizados por los capitalistas. No obstante, hoy debemos hacer frente, a las violencias entre compañeros en el seno de la KCTU. Divergencias ideológicas han aparecido. Es un aspecto visible de la crisis que conoce la KCTU. Del mismo modo, los partidos políticos viven una gran crisis de divergencias. En Corea del Sur, el KLDP (Partido Obrero Democrático Coreano), logró la elección de 10 diputados el 15 de abril del año pasado, por primera vez en cincuenta años. En ese KLDP, surgen hoy escisiones. En segundo lugar, existe une problema de falta de interés de los empleados "regulares" respecto de la lucha de los empleados precarios. Se da un desinterés tanto sobre el gubernamentalismo como sobre el sindicalismo en las grandes empresas. Los empleados "regulares" están satisfechos de su situación. Esta es la tendencia que conocemos hoy. El año pasado, la federación de la metalurgia, la KMWF,
de la que formo parte y que es miembro de la KCTU, hizo excluir a los
sindicatos de la construcción naval, los más importantes
en el mundo, la Ship Buil-ding Union y la Thunder Heavy Industry Union,
que agrupan a 25 000 sindicados. Los excluimos ya que se niegan a combatir
con nosotros contra los empleos precarios. También voy a hablar del grupo automotriz Hyundai. En el seno de este grupo, ha sido también constituido un sindicato de trabajadores precarios. Cuando nuestros compañeros luchan, los vigilantes de la empresa cortan el agua y la electricidad y también recurren a la violencia. Sin embargo, los empleados regulares, testigos de estos actos no participan en la lucha. No quieren que los obreros precarios se fortalezcan a través del sindica-lismo, pues si llegara una nueva crisis del FMI, ya no estarían protegidos contra una primera ola de despidos. Es siguiendo este razonamiento que los obreros no participan en la lucha. Todavía otro caso, en el aspecto negativo del que hablo, voy
a hablar del sindicato de telecomunicaciones co-reanas (KT), que agrupaba
a 50 000 sindicalistas y que hoy cuenta con solamente 30 000. Este sindicato
cola-boró en la reestructuración de la empresa, acompañando
los planes de despido bajo la forma de deslocaliza-ciones o de externalización
en las filiales. Esta situación de debilidad que muestra el movimiento sindical coreano actual, satisface enormemente a las grandes empresas. Además existe una lucha ideológica en el seno de los grupos líderes a los que no supimos adaptarnos, cuando surgió una lucha de los obreros "no regulares" desde la base. No obstante, quiero tener esperanza. Primeramente, la KCTU ha realizado una huelga de manera ininterrumpida desde el año pasado. El gobierno trató de hacer pasar una ley favoreciendo el trabajo precario que debió posponer, en varias oportunidades, de-bido a nuestra huelga general. Comenzando en noviembre del año pasado, luego en febrero de este año, el go-bierno tiene la intención de poner nuevamente esta ley en la orden del día en abril. Será el momento en que lan-zaremos una nueva huelga general. Para llevar este combate, la KCTU y nuestra federación, la KMWF traba-ja permanentemente. Es así como se estructura una nueva clase obrera coreana, en un contexto de mundializa-ción neoliberal de capitales. El KLDP, Partido Obrero Democrático Coreano, que tiene 10 representantes en el parlamento continúa forta-leciendo sus actividades políticas. Estudiamos nuevas soluciones para un nuevo movimiento obrero. Buscamos nuevas direcciones para el movimiento obrero, un movimiento que incluiría al conjunto de los obreros, regula-res y precarios, así como al conjunto de la población que se empobrece en el marco de la mundialización. En esta situación, pienso que nuestra unión en el AIT es un lazo extremadamente importante. Los sindicalistas de Corea del Sur piensan también que la lucha mundial de los movimientos obreros y de los pueblos, en un marco internacional, es primordial en esta situación de mundialización del neoliberalismo. Cuando os vea nue-vamente, dentro de dos años, espero que hayamos encontrado mejores soluciones a los problemas actuales. Para terminar, querría añadir unas palabras a propósito del problema nuclear en Corea del Norte. Respecto a las tensiones creadas en Asia del Noreste a través del programa nuclear norcoreano, el movimiento obrero combate sin cesar por una desnuclearización y una relajación de la tensión a través de la lucha y del trabajo cotidiano. Compañeros, espero volver a veros pronto.
Compañeros: Os agradezco que me deis la posibilidad de hablar en nombre de los trabajadores de la enseñanza de los Esta-dos Unidos. Os transmito el saludo de la UTLA, el Sindicato Unificado de la Enseñanza de Los Ángeles, que es el segundo sindicato de la enseñanza en los Estados Unidos, representando a 46 000 asalariados, profesores y empleados, encargados de la restauración escolar, de los espacios verdes, los servicios sociales y la salud. El mes pasado, tuvieron lugar elecciones en nuestro sindicato, que vio la victoria aplastante de una lista de mili-tantes progresistas, ganando 4 de los 7 puestos de delegados de la ciudad y 26 de 32 puestos en el Consejo de Administración. Yo mismo que he sido elegido para este Consejo, estoy impaciente por comenzar mi mandato de 3 años en ju-lio. Os garantizo que no seremos tan conciliadores e inofensivos como la dirección anterior. Seremos, por el contrario ofensivos y organizaremos la resistencia a los ataques dirigidos contra la enseñanza y contra los tra-bajadores de la enseñanza. Estos ataques son múltiples y proceden de todas direcciones, en Estados Unidos como en todas las demás partes en el mundo. Tenemos la ley "Ningún niño dejado de lado", esta legislación debe permitir modernizar nuestro sistema educativo. El objetivo anunciado es encomiable, pero, básicamente, eso equivale a destruir la enseñanza pública en los Estados Unidos. La ley se da tres objetivos: en primer lu-gar, mejorar los resultados de los alumnos, luego garantizar la calidad de los profesores y, finalmente, dar más responsabilidad a las escuelas y a los distritos. Para el primer objetivo, la ley exige que para 2014, un 100% de todos los alumnos hayan adquirido, a todos los niveles, las capacidades requeridas en lectura y en matemáticas, comprobadas mediante pruebas. Franca-mente, creo que se tendrían dificultades para probar que, aunque sólo fuera un 50% de los hombres políticos que votaron por esta ley, adquirieron estas capacidades. En cuanto al segundo objetivo, todos los alumnos deben tener profesores altamente cualificados. Eso parece un objetivo muy noble, pero en la realidad, cada Estado decide lo que entiende por "altamente cualificado". En consecuencia, en numerosos Estados, si cualquiera supera un examen de capacidad en una materia, puede convertirse en profesor sin haber recibido la menor formación pedagógica. Y finalmente tenemos este concepto de responsabilidad. Se fijan objetivos de progresión en el éxito en las pruebas de las que hemos hablado y el porcentaje de alumnos que los satisface indica si una escuela realizó los progresos adecuados en su enseñanza. Y en consecuencia no se para de probar. En Los Ángeles por ejemplo hacemos pasar pruebas, bajo una forma u otra, durante 35 días sobre un calendario escolar que incluye 180 días de clase. Eso hace casi un 20% del tiempo escolar. Pero no basta con que la escuela en su conjunto satisfaga el objetivo de progresión. Se divide a cada escuela en subgrupos, y son estos quienes deben cumplir el objetivo, lo que exige también, que un 95% de los alumnos estén probados. Por lo tanto, si la escuela no cumple el objetivo en su integridad, y eso es to-talmente posible, si un grupo no alcanza el nivel requerido, puede declararse "en fracaso". Y ¿Qué pasa si la escuela falla? Las escuelas en cuestión reciben sanciones y penalizaciones. Y, en vez de asignarles más medios para tratar el problema, se les retiran créditos. Durante los dos últimos años, estas sanciones y estos castigos se incrementaron. De modo que, una vez que la escuela no puede ya ser reorganizada, o el personal sustituido, es el Estado el que, simplemente, toma el con-trol. En Oakland en California, cuatro escuelas fueron, recientemente, puestas en manos, directamente, del administrador del Estado. Después, el personal ha sido despedido o reemplazado, las escuelas se han visto obligadas a cerrar, o confiadas al sector privado, las cafeterías y los servicios sociales externalizados. ¿Quién sufre las consecuencias? Los alumnos, el personal de servicio, y la sociedad en su conjunto. Los alum-nos, ya en peligro, son más marginados aún. En algunos lugares, son expulsados del sistema, para que no hagan bajar el nivel. Otro aspecto vinculado a la ley "Ningún niño dejado de lado", es la sección 9.588 que obliga a las escuelas a proporcionar los datos de los alumnos a los reclutadores militares so pena de retirada de los créditos federales por infracción de la ley. Los alumnos tienen el derecho a rechazar el acceso a esta in-formación, pero es a la escuela a la que corresponde ejercer ese derecho. Puesto que ninguna Directiva precisa que las escuelas deben informar a los alumnos, numerosos distritos hacen el mínimo, dejando así a los padres y a los alumnos en la ignorancia de sus derechos. En California, tenemos un gobernador, Terminator, Arnold Schwarzenegger. Este año, lanzó un ataque gene-ralizado contra los profesores, las enfermeras, y todos los empleados del sector público. Como dedica para la financiación de estos ataques 89 000 dólares (en realidad 89 000 dólares financiarían la escolaridad de 15 ni-ños durante un año), dice conceder a los profesores un "interés particular". Su ataque consiste, especialmente, en hacer pasar, la duración necesaria para la titularización, de dos a cinco años y a condición de que los resul-tados individuales sean correctos. Reduce también los créditos a las escuelas por el sistema de cheques educa-ción violando y reinterpretando los textos en vigor. Por último, intenta suprimir la financiación por el Estado californiano de los fondos de jubilación de sus funcionarios y profesores, transfiriéndolos a los distritos y a los asalariados, lo que retirará aún más dinero de las escuelas. Combatimos estos ataques. Aunque un gran número de nuestros miembros de base, a todos los niveles, tienen aún necesidad de informarse, podemos establecer para ellos el vínculo entre todos estos hechos. El vínculo con el hecho de que hace veinte años, California estaba en cabeza de todos los Estados en términos de créditos por alumno, cuando ahora alcanzan el 43 % con las mejores cifras. El vínculo con el hecho de que California, haya pasado al primer puesto, por lo que se refiere a los gastos carcelarios. Mantener a una persona en pri-sión, cuesta al año de 30 000 a 60 000 dólares. El ejército gasta 18 000 dólares para reclutar a un alumno, mientras que gastamos 7 000 dólares para enseñar a este mismo niño. ¿Cuáles son, pues, las prioridades? Con el aumento de los gastos de inscripción en las universidades y todos los establecimientos de enseñanza su-perior, ofrecemos una elección muy limitada a nuestros alumnos, sobre todo a los alumnos de color o a los que tienen rentas modestas: empleos a bajo salario, el ejército, o las prisiones. Somos, por otra parte, conscientes de los ataques desencadenados contra
la educación y los profesores en todo el mundo, por medio de
la política americana imperialista y neoliberal de privatización
y mundialización, apli-cada por el FMI y el Banco Mundial. Somos
también conscientes de la inquietud que levanta la política
apli-cada por el Foro Internacional sobre la Educación que compromete
a la "sociedad civil" y a las ONG, no a las organizaciones
que enseñan. Para terminar, pido a todos los delegados presentes y a todos los compañeros de todos los países recordar que, un ataque contra la educación y los trabajadores de la enseñanza es un ataque contra todos los trabajadores, los trabajadores que cursan estudios y los trabajadores cuyos miembros de su familia cursan estudios. Por esta declaración llamamos a reafirmar el principio de una educación gratuita, pública y equitativa para todos. Y exigimos que los fondos actualmente utilizados para la guerra y la ocupación sean transferidos a los servicios sociales y a la educación. En conclusión llamamos a defender los derechos de todos los trabajadores de la enseñanza y de todos los tra-bajadores en todos los países. Gracias.
Os traslado el saludo de nuestro Comité Internacional Contra
la Represión, y del Profesor Yves Dechezelles, que no está
presente entre nosotros debido a su gran edad, pero que participó
en la fundación del Acuerdo In-ternacional de los Trabajadores
en Barcelona. Lo sabéis, no se pueden disociar derechos, imbricados unos en otros, libertades individuales, derechos colecti-vos, que forman parte de los acervos de la civilización y los derechos humanos. Hoy la ofensiva se lleva bajo la bandera de la lucha contra el terrorismo. Por mi parte, pienso que eso está to-mando una dimensión nunca alcanzada. Esta ofensiva, por supuesto, toma distintas formas. Se nos habló aquí de la Patriot'Act en los Estados Unidos, versión 1, luego versión 2, con sectores enteros en los que, los asala-riados, no pueden ya sindicarse. En otras partes, por ejemplo en Europa, existe la orden de detención
europea que, en realidad, suprime todo lo que eran las formas tradicionales
de extradición. Hay países donde se suspenden las libertades
civiles y luego, hay otros países en los que se mete directamente
a la gente en prisión. A menudo tendemos a subestimar este aspecto; es un error. La defensa de las libertades individuales, debe tra-tarse con el mismo interés que la defensa de los derechos colectivos, porque no son separables. Leí la prensa de Madrid ayer, y en esta prensa, he leído que había un anteproyecto de ley que se preparaba y que tiene, a pesar de todo, una particularidad. Este anteproyecto se propone precisar una ley que ya existía en España que data de noviembre de 2002 y que hablaba en esa época de "amenazas para el Estado y para las instituciones". La prensa nos enseña de que la palabra "amenaza" es insuficiente y que en este anteproyecto de ley va a apa-recer el "riesgo de la amenaza". Lo que se hace, obviamente, extremadamente subjetivo, el "riesgo de una amenaza"; eso quiere decir que cualquier ciudadano aquí, puede ser detenido, en cualquier momento, porque existe el "riesgo de la amenaza". Y todo eso se hace explícitamente detrás del estandarte de la "lucha contra el terrorismo". Querría llamar la atención sobre un problema que se llama el derecho de asilo. Se habla poco, erróneamente, porque el derecho de asilo es ahora un derecho virtual. Debemos ponernos en guardia sobre los derechos que pensamos reales y que están siendo privados de su esencia. Mientras que el Convenio de Ginebra que se elaboró inmediatamente después de la gran Guerra Mundial, permitía que el asilo se concediera a todos los que temían persecuciones, quienes temían por su vida y por la de su familia, en la actualidad, debido fundamentalmente a los acuerdos de Schengen, no solamente es necesa-rio que las persecuciones hayan tenido lugar, sino que, además, el perseguido debe aportar la prueba de que él ha sido perseguido. Es decir, cuando solicitemos asilo, es necesario que intentemos traernos al verdugo en la maleta. En la actualidad, basta que un país signatario de los acuerdos de Shengen rechace el asilo para que esta dene-gación sea automática por parte de todos los demás países signatarios de Shengen. Y para aplicar esta infrac-ción se inventó un concepto de demanda "manifiestamente infundada". Convertir una demanda en "manifies-tamente infundada", es muy simple, ello está confiado a la discreción del que la recibe. Desde el Tratado de Ámsterdam y los Anexos que contiene, Anexos que, por otra parte, han sido ratificados por Aznar, la persecución sindical, política, se considera no existente en la Unión Europea, porque el país que forma parte de ella, es considerado como un país democrático, puesto que es miembro de la Unión Europea. Y por ello se mete en prisión a Cozma en Rumania, país a las puertas de la UE, y se mete en prisión a Madassa-my en Guadalupe, puesto que, bien lo sabéis, Guadalupe es un poco Francia, y en consecuencia la Unión Eu-ropea. Es decir tenemos un ámbito de aplicación de estas medidas antiobreras que es muy considerable. Nuestro Comité organizará en relación con lo que se discute, una delegación a la Embajada de Rumania en París, con dirigentes sindicales de Force Ouvrière y la CGT para la liberación de Cozma. Para concluir, hemos recibido una carta de Thérèse Béatrice Mengué, de Camerún, que es la esposa de nuestro compañero que tomó la palabra hace un momento en nombre de la CGT-Liberté. Agradece a nuestro Comité y a nuestros compañeros que están aquí y que participaron en esta acción para su liberación. Nos dice que, des-pués de ocho meses de aplazamientos y debates ha sido reconocida inocente y ha sido absuelta en la audiencia del 18 de enero de 2005. "He quedado, pues, completamente libre, a pesar de la apelación dilatoria que mis adversarios han interpuesto. Sé que aún puedo contar con vosotros, ya que la lucha continua. Vuestras dis-tintas campañas de movilización pública y de presión hacia las misiones diplomáticas del Camerún fueron decisivas y me han afianzado en la idea de que la solidaridad en la acción es una necesidad imperiosa para todos los que luchan, para el triunfo de la democracia y la justicia. Querría que encontraseis, a través de esta correspondencia, la expresión de mi agradecimiento más sincero. A pesar de mi salud precaria debido a una enfermedad de los nervios que cogí durante mi encarcelamiento, he querido enviaros esta carta de mi propia mano para testimoniaros toda mi amistad." El combate para la defensa de las libertades obreras y democráticas es indisociable de la acción para la defen-sa de los derechos sociales.
Para comenzar, querría abordar un tema muy sensible en Marruecos: el del nuevo Código del Trabajo que es-tará pronto en vigor. Pero antes de eso es necesario hacer algunas aclaraciones. La primera; con relación a la organización sindical a la cual pertenezco, en este caso, la Unión Marroquí del Trabajo fundada hace 50 años, el 20 de marzo de 1955. Este marco sindical incluye al movimiento nacional y al Ejército de Liberación y contribuyó a la liberación del país. Durante 5 años, entre 1955 y 1960, pudo con-seguir varias reivindicaciones relativas a los aumentos salariales, a la jubilación y a la seguridad social. El conjunto de estas conquistas, del que se beneficia la clase obrera en Marruecos, se ha realizado en este perío-do, cuando no había más que una única organización sindical unificada. Sin embargo, el Estado trabajó para su división creando otros marcos sindicales. Hoy en Marruecos, existen 21 organizaciones sindicales, lo que dispersa la unidad de la clase obrera. La segunda; en cuanto a los sectores vitales que han sido privatizados últimamente: en primer lugar el sector del transporte, en segundo lugar, el sector de la distribución del agua y la electricidad en favor de la sociedad AMENDIS filial de la sociedad VIOLIA, a su vez filial, de la sociedad VIVENDI INTERNATIONAL. Esta sociedad (AMENDIS) cuenta con 1 400 obreros que llevaron una lucha durante más de un mes, el verano de 2004. Yo mismo trabajo en esta sociedad y en nombre de sus obreros, agradezco el apoyo incondicional del Acuerdo Internacional aportado en su comunicado y en la delegación oficial que se presentó en apoyo de los compañeros obreros de AMENDIS. Actualmente, el Estado pretende privatizar otros sectores vitales como la Educación y la Salud. El porcentaje de los sindicados en Marruecos es del 13% de los obreros. Con relación al Código del trabajo: la política gubernamental, en el pasado como en el presente, favoreció los balances presupuestarios en detrimento de los equilibrios sociales. Esto condujo a una gran decadencia de las condiciones de trabajo, de la educación, de la salud, alojamiento y nivel de vida en un período caracterizado por la mundialización de la economía, principalmente basada en el sometimiento de la sociedad humana a las normas del mercado mundial por medio de la dominación del capital financiero y la obsesión de aumentar la productividad y el beneficio. La instauración de esta dominación se basa en la orientación de las políticas económicas y sociales de varios países, por los organismos financieros internacionales, hasta el punto de imponerse a los códigos legislativos y, en particular, de las legislaciones en el ámbito del trabajo. El Banco Mundial y el FMI intentan estandarizar los códigos de trabajo en el mundo para garantizar mejor las condiciones de explotación en favor de las inversiones extranjeras representadas principalmente por las multi-nacionales. Esta orientación de dominación internacional, es lo que defiende la patronal en nuestro país, en Marruecos, pa-ra pedir flexibilidades en el ámbito del trabajo: la duración del trabajo, el nivel de los salarios, el número de horas de trabajo, la libertad de despedir y fijar el tipo de las indemnizaciones, las penalidades de las irregulari-dades judiciales, la libertad de trabajo en oposición al derecho de huelga. La clase obrera, a pesar de su conciencia de la diferencia entre la ley y la aplicación, es, a pesar de todo, cons-ciente de la importancia de imponer un Código del trabajo que garantice sus intereses y capaz de establecer un equilibrio en las relaciones laborales con el fin de realizar un equilibrio social. Sin entrar en el debate de la problemática de la "flexibilidad", creemos que nuestra economía no necesita flexibilidad sino más bien, dejar de ser una economía de favores, la lógica de los favores que es contradictoria con la lógica liberal a la cual apela. Nuestra economía debe dejar de ser una economía de feudalidad del sector público, de extradición de fondo, de fraude fiscal, de deudas, sobornos y corrupción administrativa. El Código del trabajo debe atenerse a los convenios internacionales del trabajo. Las conquistas sociales reali-zadas por el movimiento obrero internacional después de luchas atroces y con grandes sacrificios dieron a este acervo una dimensión universal. La clase obrera marroquí, que estaba entre las primeras que debieron luchar para construir un Marruecos independiente y realizar la democracia y los derechos sociales no puede seguir siendo privada de estas conquistas. Los convenios internacionales, en el ámbito de los derechos sociales, en particular y en el ámbito de los dere-chos humanos en general son acervos universales, es necesario pues adaptar las leyes nacionales a las exigen-cias de estos convenios. Marruecos sólo ha firmado 41 de 180 convenios. Entre los convenios no firmados, ci-ta principalmente el convenio 87 sobre las libertades sindicales, el convenio 135 sobre la protección de los re-presentantes de los asalariados, el convenio 103 sobre la protección de la maternidad y otros no menos impor-tantes. Para acabar esta intervención, pido a los presentes en esta Conferencia trabajar juntos para impedir la fusión que tendrá lugar entre la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres y la Confederación Mundial del Trabajo. Y, llamo a la liberación de todos los sindicalistas encarcelados en cualquier parte del mundo. ¡Viva el militantismo! Y muchas gracias.
Me llamo Jean-Pierre Redjekra. Soy antiguo líder del movimiento de los estudiantes y alumnos en el África Central de 1990 a 1993, pero soy también Vicepresidente de un joven partido político cuyas motivaciones voy a explicaros. Yo no he recibido ningún mandato, pero quisiera principalmente tomar la palabra aquí, en nombre de mi país, pero sobre todo en nombre de millares de jóvenes licenciados y no graduados que no tienen ningún futuro en las ciudades y en los pueblos de mi país. Desde hace 15 años milito activamente en la vida pública de mi país donde hay principalmente sindicatos de funcionarios. Mi compromiso militante se sitúa en la reivindicación de la democracia, la democracia popular por una parte, y por otra parte, contra los programas de ajuste estructural, de las instituciones capitalistas. La República Centroafricana, como su nombre indica está en el centro de África. Un país de 3 millones de habitantes, hundido desde hace décadas, bajo grandes dificultades, la esclavitud, la empresa colonial, el régi-men de terror de M. Bokassa que el mundo entero conoce por su crueldad, que era mantenida por las potencias imperialistas. Desde hace una quincena de años, una falsa democracia se desarrolla en este país de África cen-tral de 622 000 km2 con 3 millones de habitantes. Hace una semana, tuvieron lugar elecciones, las presidenciales y legislativas, y todo el mundo sabe, los traba-jadores, los jóvenes y los campesinos saben, que nada va a cambiar después de esta consulta electoral. Ningún candidato pone en entredicho las responsabilidades internas y externas del imperialismo bajo todas sus formas. Imperialismo económico, injerencia política que se imponen a todo un pueblo. Un elemento importante, es que este país, el más poblado de África central, tiene un gobierno que obedece, exactamente como ya se ha dicho aquí, por numerosos participantes, a las prescripciones del Banco Mundial y el FMI. Pero sobre todo, hijos de este país y vendedores de armas estén en el Gobierno o no, mantienen tropas no convencionales que violan a mujeres y a jóvenes niños. Hombres en armas incontrolados acceden a nuestro territorio a causa del conflicto en el vecino Darfour, en el Chad, y en las fronteras meridionales, con las tropas rebeldes al régimen de Kinshasa que ya violaron a cerca de 320 mujeres durante 2003. Querría decir a esta asamblea que millones de campesinos de mi país viven en el terror permanente y el gobierno no hace nada. Este Gobierno que no hace nada, se moviliza para proteger al Presidente Giscard, que redactó la Constitución Europea. Cuando viene al África Central para cazar, hay un batallón que se moviliza para rodearlo. Este go-bierno, también se moviliza para proteger al barón de Rotschild cuando viene al África Central para contem-plar, un poco exóticamente, el paisaje y las especies raras. Voy a daros algunas indicaciones que ponen de manifiesto que, si los trabajadores centroafricanos y princi-palmente los jóvenes, que constituyen un 65% de la población, no se movilizan, no se organizan, el país podría desaparecer del mapa en términos de identidad humana. Somos el primer país, en cualquier caso, en el África central, desde el punto de vista del SIDA, un 10% de las personas están afectadas. El producto nacional bruto se ha reducido a la mitad en los 15 últimos años y es ahora de 260 dólares por habitante. Querría deciros, sin demagogia, que en los hospitales no hay ni guantes, ni jeringuillas, hace sólo una semana yo estaba en los hospitales, ni siquiera había medicamentos para tratar la tuberculosis. La triterapia representa un salario de seis meses de un técnico, en el caso de tener acceso a los medicamentos. La esperanza de vida es de 43 años. Hace algunas semanas también, un experto del Banco Mundial que visitaba nuestro país para definir el pro-grama de ajuste estructural llegó a uno de los cementerios de Bangui y cuando vio la amplitud de este cemen-terio, pensó que en este país había una guerra. Y le dijimos que, efectivamente, hay una guerra, el de las insti-tuciones de Bretton Woods, con la complicidad del gobierno y eso es lo que hace que este cementerio exista y que haya más personas en el cementerio que en la ciudad. Existen otros cementerios en esta ciudad que no tuvo la ocasión de ver. ¿Qué respuesta ante estos ataques del orden capitalista e imperialista? Está, por una parte, el movimiento sin-dical. Desgraciadamente, el delegado que está habitualmente en el Acuerdo, Patrice Zakaria es candidato para las elecciones legislativas, en el mismo concepto que otros sindicalistas que intentan entrar a la Asamblea Na-cional, es por eso que no está aquí. El movimiento sindical es una de las fuerzas sociales de la resistencia en el África Central. El movimiento de los estudiantes también, desde hace veinte años, es, por otra parte el que hizo caer a Bokassa en 1979. Pero no puede ya ser portador hoy, solo él, de una perspectiva política progresista. La clase política está a las órdenes de las instituciones de Bretton Woods y, la legitimidad electoral adquirida estos últimos años, fue traicionada por los partidos, unos tras otros. Es por eso que desde hace año y medio, una pequeña formación política que se llama "Partido Africano para la Transformación Radical y la Integra-ción de los Estados", se constituyó e intenta elevar las conciencias y llevar el combate al terreno de la lucha de clases. A pesar de todo, hay datos específicos de la República Centroafricana que hacen que el combate de la lucha de clases debe tomar formas particulares, es un país que no tiene industria. Es un país virgen. Hay sitio y espacio para trabajar. Sin embargo la estructura social está dominada en un 85%, por campesinos que trabajan con una azada a principios del siglo XXI. Es un país joven y en consecuencia basamos nuestra organización políti-ca sobre estas dos bases, un mundo campesino y una población joven. Contamos con vuestra solidaridad para proseguir esta misión en nuestro país en África y en el mundo. Querría decir a los compañeros de Venezuela, que en nuestro país, desde hace algún tiempo, practicamos el golpeteo sobre las cacerolas a horas precisas del día para reivindicar sobre distintos puntos. Y eso molesta mucho al poder. Al venir a esta Conferencia Mundial tenemos dos cosas que compartir. La primera es que vuestra conferencia, que se celebra en el espíritu del Manifiesto Contra la Guerra y la Explotación, haga un texto que prohíba, o en cualquier caso que dificulte la vida, a todos los que quieren comprar armas para impulsar la guerra en nues-tros países. La segunda, es que queremos que vuestra conferencia renueve la exigencia de instaurar la paz en la Costa de Marfil ya que, del futuro de la paz en Costa de Marfil, depende una esperanza de democracia y progreso social en toda el África y para todos los demás países. Mi partido y mi país solicita adherirse al Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos por una parte, y por otra parte, decimos a vuestra asamblea que suscribimos las condiciones de principios adoptadas por el Acuerdo hasta la fecha. Debemos renovar el sentido de la democracia, revirtiendo el combate de la lucha de clases, tenemos la convic-ción de que es la única vía por la cual se afirmarán los derechos: el derecho a acceder a un trabajo, el derecho a tener tratamiento y condiciones de vida convenientes. Gracias al Acuerdo por habernos abierto la vía de la reconquista, de la dignidad de nuestro pueblo, de todos los pueblos.
Compañeros: Traigo los saludos de Pakistán a todos los compañeros venidos de los distintos países que participan en esta reunión. Compañeros, vengo de un país cuya población es de 144 millones y donde las mujeres representan la mitad de la población. Un país que permanece desde hace tiempo bajo la ley marcial y donde un 85% de la gente no tie-nen derechos fundamentales. La lucha entre los grupos sectarios, entre los partidos sectarios, continúa así co-mo la guerra civil. Un país donde el mantenimiento del orden empeora cada día. Las mujeres son las primeras víctimas de la guerra. Las mujeres en Pakistán, están confrontadas a toda clase de violencias, gente se suicida debido a la pobreza, debido a la elevada tasa de inflación. Los jóvenes se drogan porque no tienen trabajo y se considera a las mujeres como ciudadanos de segunda ca-tegoría. Representan un 50% de la población, cientos de miles de mujeres trabajan en el sector informal, en la confec-ción, sobre la base de contratos o subcontratadas. No tienen ningún derecho y se enfrentan a las agresiones, a la violencia, tanto por parte los hombres como por parte de los patronos. No tienen ningún derecho, no tienen documento de contratación, no hay permiso de maternidad, ni guarderías para los niños y, sus salarios, son in-feriores a los de los hombres. Las mujeres trabajan en la confección, en la fabricación de alfombras y en el sector agrícola; trabajan bajo un régimen de servidumbre y son explotadas por los señores feudales. Son víctimas de secuestros y los señores feudales violan a las que se rebelan contra estas discriminaciones. Querría decir aquí que hay una sentencia del Tribunal Supremo que se dictó en 1998. Dice que la servidumbre y la esclavitud son crímenes y que se suprimen, pero, hasta ahora, el Gobierno de Pakistán no aplicó la orden del Tribunal Supremo. El Gobierno paquistaní ratificó 44 convenios de la OIT, incluidos los convenios 98, 87, 100 et 103, pero estos convenios no son aplicados. La industria textil y la confección desempeñan un papel esencial en Pakistán. Un 40% de la población activa se emplea en este sector industrial con 14 millones de trabajadores. La progresión del PIB, las exportaciones y los intercambios comerciales, las rentas, el empleo y la pobreza dependen de los resultados de esta industria. Pakistán invirtió 4 000 millones de dólares en el sector de la industria textil. Querría ahora decir algunas palabras sobre el código civil en Pakistán. Pakistán es un país donde se dan sis-temas judiciales paralelos -algunos de los que son aplicables, exclusivamente al ámbito privado- y donde otros, son aplicados en todo el país. La Constitución de Pakistán incluye tres sistemas judiciales distintos que funcionan en el interior del sistema judicial ordinario, el Tribunal federal de la Charia, el Tribunal de aplica-ción de la Charia. El artículo 25 de la Constitución de Pakistán, garantiza la igualdad de los derechos de los ciudadanos, sin dis-tinción de sexo, raza y clase y da al Gobierno la capacidad de pesquisa para que proteja y promueva los dere-chos de las mujeres. Se introdujo una serie de leyes discriminatorias en el proceso de islamización por el dicta-dor Zia Haq al final de los años 70. La resolución Hudu promulgada en 1979 colocó un signo de igual entre la violación y el adulterio; para casos incursos en la pena máxima, no se admitía el testimonio de las mujeres pa-ra establecer la prueba de la violación o el adulterio. Mientras que, en esta clase de asuntos, se requería el testimonio de cuatro hombres musulmanes de buena re-putación. Eso también creó una situación en la que las mujeres podían ser acusadas de adulterio si presentaban denuncia por violación pero sin poder probar su inocencia. Por el contrario, el testimonio de dos mujeres es igual al de un hombre por lo que se refiere a las transacciones financieras. Las leyes sobre la carga de la prueba en caso de muerte han institucionalizado una compensación o la vengan-za privada por crímenes, incluido el asesinato. Según la ley, el valor de una mujer debería ser equivalente a la mitad de la de un hombre. Podéis, pues, imaginar que las mujeres que trabajan en Pakistán se baten en dos frentes. Las mujeres trabajadoras luchan para defender sus derechos y por otra parte, luchan por la abolición de las le-yes discriminatorias contra las mujeres. Querría concluir ahora mi intervención en esta conferencia. Condenamos firmemente todas las políticas anti-obreras y antipopulares, se den en Pakistán o en cualquier otro lugar del mundo, y es nuestro deber, reforzar el movimiento de la clase obrera, a nivel nacional, regional y mundial y creo que agrupados en la unidad alcanza-remos nuestros objetivos. Os agradezco infinitamente la atención. Stephan Cholewka (Gran Bretaña) Debo comenzar mi intervención, informando a los participantes en la Conferencia Mundial del Acuerdo Inter-nacional de los Trabajadores y de los Pueblos, de que una huelga general debe tener lugar el 23 de marzo en Gran Bretaña. UNISON, T&GWU, PCS sindicato de los funcionarios, unidos a AMICUS y UCATT, apoya-dos por los sindicatos de profesores, organizaron una votación de todos sus miembros afectados por las modi-ficaciones introducidas en los sistemas de jubilación de los funcionarios territoriales. En algunos días 1,4 millones de trabajadores deberían ponerse en huelga contra las medidas tomadas por Blair para poner en práctica la decisión adoptada en la Cumbre de Barcelona de la Unión Europea de marzo de 2002: retardar la edad de la jubilación y prolongar el horario de trabajo necesario para alcanzar la jubilación. La huelga se prevé como más importante que la huelga general que tuvo lugar en 1926 en Gran Bretaña. To-dos los trabajadores serán afectados por los cambios anunciados, pero Blair acelera el proceso y ataca en pri-mer lugar a los funcionarios territoriales antes del referéndum sobre el Tratado constitucional de la Unión Eu-ropea, que debería tener lugar después de las elecciones legislativas del 5 de mayo, en Gran Bretaña. Debemos decirlo claramente: esta huelga que se anuncia representará un acontecimiento fundamental para la clase obrera británica y tendrá repercusiones en toda Europa, ya que rechaza las exigencias de la Unión Euro-pea. A pesar de dieciocho años de régimen Conservador y a pesar de la política antiobrera de Blair, la clase obrera organizada no desapareció en Gran Bretaña. Existe como clase a través de sus organizaciones históricas que son el TUC y el vínculo orgánico que conecta a sus federaciones con el Labour Party. Hay una segunda lección a extraer: es necesario analizar claramente que la exigencia directa de un voto inter-no resulta de la presión ejercida desde abajo por la clase obrera organizada que rechaza el contenido de las exigencias de la Unión Europea, sus directivas y sus Tratados. La inmensa mayoría que se pronunció a favor de la huelga lo hizo contra la voluntad de las direcciones sindi-cales que quieren separar las reivindicaciones de los trabajadores por una parte y la posición adoptada sobre el Tratado Constitucional de la Unión Europea por el otro, para impedir a los trabajadores establecer la relación entre los dos. El objetivo principal consiste en conseguir que los millones de trabajadores que rechazan la política de Blair se abstengan de votar en el referéndum en vez de ir a poner una papeleta NO en la urna. Con todo, cada día que pasa aporta la prueba de que las reivindicaciones de los trabajadores chocan con la política de la Unión Euro-pea. Nuevos ejemplos son aportados por el problema de la renacionalización de los ferrocarriles y los cierres de oficinas de correos en Gran Bretaña. La resistencia de la clase obrera aparece a pesar de la posición de los secretarios nacionales de los sindicatos más potentes que firmaron con Blair el Acuerdo Warwirck relativo a los derechos laborales y sindicales y que se subordinan a la política de la Unión Europea. La conclusión que se puede extraer es, que la clase obrera sigue existiendo, a pesar de todos los golpes que se le infligen y que resultan, a la vez, de sus formas de organización y del vínculo orgánico que los relaciona con el Labour Party a través de los sindicatos. A este respecto, la contribución de Alan Benjamin a la discusión referente a las amenazas que penden sobre la AFL-CIO en los Estados Unidos y cómo defenderla, es completamente pertinente. La clase obrera sólo puede ser una clase si está organizada. En Gran Bretaña es el TUC el que es el marco organizador, una confedera-ción con federaciones afiliadas al Labour Party. Voy a intentar aportar precisiones sobre este punto en relación con la introducción y la contribución de Daniel Gluckstein, coordinador del Acuerdo y Roger Sandri con respecto a la CIOSL y su proyecto de unificación del movimiento sindical internacional, así como de su fusión con la CMT. En Gran Bretaña se propone un proyec-to similar en forma de una fusión entre T&GWU/AMICUS y los sindicatos de GMB. El resultado sería una enorme organización de 2,6 millones de trabajadores según el modelo de Ver.di en Alemania. Aprovecho esta ocasión que me ofrece la Conferencia Mundial del Acuerdo en Madrid, para hacer un llama-miento al movimiento sindical en Gran Bretaña. Quiero plantear una cuestión sencilla: ¿Cuál será la influencia de este proyecto de supersindicato sobre los convenios colectivos? En otros términos, ¿Cómo defenderá esta nueva estructura sindical los intereses de un sector determinado o de una empresa industrial? ¿Es exagerado el pensar, que este supersindicato podría muy bien hacerse el instrumento de la CES, para re-transmitir la política destructiva y antiobrera de las instituciones, directivas y Tratados de la Unión Europea? ¿Este rodillo apisonador no será un instrumento en las manos de la CES? No creo que sea no razonable, pen-sar que este nuevo supersindicato pueda en el futuro arrogarse las prerrogativas del mismo TUC. Y, lo que sería aún más grave, este nuevo sindicato ¿no pondría en entredicho al propio Labour Party presen-tándose como un organismo que se reclama de la clase obrera y que representaría a los trabajadores no sólo a nivel sindical sino también político a través de las instituciones de la Unión Europea en Bruselas? No es la única amenaza que pesa sobre nosotros. Una segunda amenaza existe también como corolario del an-terior. Surge de todas estas fuerzas actualmente agrupadas en torno al Foro Social Mundial. Estas fuerzas re-comiendan que los sindicatos rompan con el Labour Party. Debemos decir, clara y nítidamente, que todas es-tas fuerzas agrupadas en torno al Foro Social Mundial representan para Blair una ayuda objetiva en su empre-sa de destrucción del Labour Party como expresión política de la clase obrera británica. Debemos intentar sacar las primeras conclusiones de este análisis planteando cuestiones esenciales. En primer lugar, ¿El Labour Party puede ser salvado por todas estas fuerzas que participan en el proceso del Foro Social Mundial? ¿El Labour Party puede ser salvado por todos los que participaron en la manifestación del 19 de marzo en Bruselas, organizada por la CES sobre el eje político de un llamamiento a votar SÍ por el Tratado constitucional de la Unión Europea? En la actualidad, el combate para defender las organizaciones de la clase obrera en Gran Bretaña exige que se lleve una campaña del Labour Party para rechazar claramente todas las instituciones de la Unión Europea. Esta es la razón por la que como miembro del Labour Party y sindicalista afiliado, llamo a todo el movimiento obrero británico para infligir a Blair y a la Unión Europea una amarga derrota diciendo: ¡Votad NO a la Constitución de la Unión Europea!
Burundi, uno de los países de los Grandes Lagos africanos junto con Ruanda y la República "Democrática"del Congo, está presa de guerras "étnicas", desde su acceso a la independencia política formal, el 1 de julio de 1962. En estos países, durante estos doce últimos años,
estas guerras de genocidio y dislocación causaron más
de 3,8 millones de muertes en el Congo Kinshasa, 1 millón de
muertes en Ruanda y más de 300 000 muertes en Bu-rundi, según
las estimaciones oficiales. Pero el hecho es, que estas guerras son fomentadas por las potencias y las multinacionales que se les vinculan, a través del saqueo de los recursos de estos países, las privatizaciones, el reembolso de la deuda externa, el cuestionamiento del estatuto de los funcionarios y del código del trabajo; por las bandas armadas y los gobier-nos interpuestos. En Burundi, desde 1994, se firmaron una serie de acuerdos de paz, bajo los auspicios del Banco Mundial, los Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU: Acuerdo Kigobe-Kajaga (1993), Convenio de Gobierno (1994), Asociación Política (1998), Acuerdo de Arusha (2000), Acuerdos de "alto el fuego" (2002, 2003). Pero hoy día, las poblaciones viven en condiciones más catastróficas. La última masacre masiva de Ba-nyamulenge congoleños refugiados en Burundi (en Gatumba, muy cerca de la frontera con la República "De-mocrática" del Congo) consumada por el Palipehutu-FNL, el Maï-Maï congoleño y el Interahamwe que perpe-tró el genocidio en Ruanda en 1994, ha causado más de 160 muertes el 13 de agosto de 2004 en presencia de las tropas de la ONU, paradójicamente, encargadas del mantenimiento de la paz (Monuc en el Congo y Onub en Burundi). Carolyn Mac Askie, la representante especial del Secretario General de la ONU en Burundi y jefa del ONUB, durante su asunción de funciones, en julio de 2004, había declarado que las tropas de la ONU tenían suficien-tes medios para impedir las masacres y el genocidio. Con respecto a la masacre de Gatumba la misma Mac Askie hizo saber, por el contrario, que las tropas de la ONUB compuestas de contingentes sudafricano, mo-zambiqueño, keniata, paquistaní, nepalés, etíope) ¡"No eran más que observadores"! Al mismo tiempo continúan las masacres de poblaciones civiles en la provincia rural de Bujumbura, lo que obliga a varias decenas de miles de entre ellas a seguir huyendo y a vivir en condiciones peor que inhumanas (sin refugio, sin comida, sin medicamentos, con todos sus bienes saqueados) viniendo a ampliar las filas de más de un millón de personas "desplazadas", desde 1993. Las propias condiciones de seguridad se agravan día a día. Por no retomar más que los informes oficiales, el mismo Presidente Ndayizeye señaló, el 3 de noviembre de 2004, que "durante estos tres últimos meses, se asistió a 300 asesinatos, 72 emboscadas en las carreteras, aparte de las de las FNL (Fuerzas Nacionales de Liberación), 31 robos de coches, 460 otros robos calificados siempre de a mano armada. Asistimos a ajus-tes de cuentas, a matanzas de responsables administrativos". Para el portavoz militar de la ONUB, Adama Diop, "Hay, por término medio, entre seis y diez personas que mueren cada día en actos de bandidaje. En la actualidad, en Burundi, estamos a la vanguardia de la crimi-nalidad." Otras consecuencias de la guerra: el hambre ya se asentó y mata en las provincias del norte del país (Kirundo, Ngozi, Muyinga y Karuzi) y amenaza con extenderse sobre otras localidades mientras que a las poblaciones, en general, se las empobrece muchísimo. Según una reciente investigación, más del 80% de la población renunció a la asistencia sanitaria y, del 20% restante, la mayoría se ve obligada a vender una porción de tierra o de ganado, para acceder a ella. Se mantie-ne presos en el hospital, a los enfermos ingresados, pendientes de pagar las facturas. Se destaca también que el SIDA sigue haciendo devastaciones y que un 80% de las camas de hospitales en medicina interna están ocupa-das por enfermos del SIDA. En Burundi, se registran más de 50 000 niños de la calle, huérfanos de guerra, del SIDA o abandonados. Los trabajadores y las poblaciones se enfrentan a una miseria sin precedentes y ante las medidas de subida de los precios de los productos básicos de consumo. Por ejemplo, para el año 2004, el Gobierno practicó subidas del precio del combustible, el precio de la gasolina que pasó sucesivamente de 0,7 dólar US a 0,8 dólar US, a 0,9 dólar US y a 1 dólar US, o sea un aumento acumulado del 35% y que causa una fulgurante expansión de los precios de los productos básicos de consumo. La Constitución resultante del acuerdo de Arusha establecida por referéndum el 28 de febrero pasado consagra el estallido "étnico" de las instituciones, del código del trabajo y el estatuto de los funcionarios, los puestos po-líticos y los empleos en el sector público, dado que se cubrieron al término del proceso electoral en curso, se-gún la línea "étnica" (un 40% para los Tutsi, un 60% para los Hutu y en paridad en el ejército y en la policía). Dicho acuerdo tiene por objeto, al mismo tiempo, despojar al pueblo de sus riquezas. En efecto, según el pro-grama de Arusha: "La privatización debe mantenerse en el orden del día de las reformas económicas, con el fin de reducir el peso de las empresas económicas. El impago de la deuda de estos acreedores (Banco Mun-dial, BAD, IFAD...), complicaría aún más la situación.". El Gobierno se felicita de que Burundi haya sido seleccionado para el régimen de los Países Pobres Muy En-deudados (PPTE) a mediados de este año 2005 a condición, según estas mismas instituciones, de proseguir las reformas macroeconómicas. Así pues, el Gobierno aplica al pie de la letra estas imposiciones de demolición social: se trata de liquidar ya, el magro resto de los servicios públicos; el presupuesto de 2005 se consagra en un 45% al reembolso de la deuda externa que asciende a 1 250 millones de dólares US, y en un 30% a los servicios de defensa y seguri-dad. Los planes de privatización, de reembolso de la deuda y las elecciones "étnicas", ¿no son precisamente la base de la dislocación del país y del pueblo? ¿No incumbe a las potencias, a sus instituciones financieras, a las multinacionales, a la ONU y al Gobierno, la responsabilidad de esta situación? Os doy las gracias.
Queridos compañeros: Me llamo a Volkmar Schöne, vengo de Alemania, de Berlín he sido elegido para una comisión obrera del SPD, estoy afiliado en el sindicato Ver.di, elegido por el personal, en una empresa pública de 1 000 empleados. La UE ha decidido y hace aplicar la decisión de liberalizar el servicio público. Schröder, se ha dirigido al pú-blico para decir, que se trata solamente de mercancías y no de personas. Añade cínicamente que es él quien, en Bruselas, hizo aceptar la libre circulación de trabajadores, particularmente, de los de los países recientemente adheridos a la UE, y que la hizo suspender hasta 2007. Es una mentira por parte de Schröder, por supuesto se trata de seres humanos y no de mercancías o capital. Son seres todavía humanos a los que se refiere. En filiales legalmente independientes, los trabajadores se ven obligados a trabajar en Alemania por salarios de miseria. Vienen trabajadores a Alemania, porque no encuentran trabajo en su país y, los que tienen trabajo re-ciben salarios de subsistencia y apenas pueden alimentar a su familia. Es el método utilizado, el de los salarios de miseria, para destruir los convenios colectivos y eludir la legislación social alemana. Por ejemplo, los trabajadores de la industria cárnica, reciben salarios de 5 euros a la hora, mientras que el sa-lario fijado por el convenio colectivo de rama, es de 13 a 15 euros. Llevamos el combate para una Europa uni-da, para la Europa de los trabajadores, y subrayo, de todos los trabajadores. Impulsamos el combate contra una Europa de los especuladores, grandes accionistas y grandes grupos empre-sariales. No es nuestra Europa. En Alemania -y en particular en Berlín-, vivimos la experiencia de la des-trucción de los servicios públicos, de la destrucción de la democracia municipal. No sólo se privatizan los jardines de infancia, se les cierra. Se cierran escuelas porque falta el dinero para mantenerlas. Se privatizaron los hogares para jóvenes y las casas de jubilados y ahora se los cierra. Por lo que se refiere a los hospitales asistimos a una supresión masiva de camas, y los cierres están en el orden del día. El sector del transporte de proximidad está amenazado de destrucción y de privatización. Lo dramático es, que sea un Senado rojo-rojo el que pone en práctica esta política neoliberal del Tratado de Maastricht. El Senado rojo-rojo está formado, en realidad, por socialdemócratas y neo-estalinistas, que se so-meten, sin condiciones, al Tratado de Maastricht. En mi empresa, por ejemplo, según su plan, el número de los empleados debe de pasar de 3 250, que hay ac-tualmente, a 1 000 en 2006. En Berlín, se denomina el Programa 2006 de Berlín. Organizamos la lucha en la socialdemocracia y en los sindicatos contra el Programa 2010 de Schröder. Schröder declara que no cambiará su política, y nosotros decimos que es necesario derribar a Schröder. En Alemania, hemos desarrollado una campaña contra la Directiva Bolkestein. Decimos claramente NO a Bolkestein, esta Directiva no es reformable. Llevamos una campaña en Alemania contra la Constitución Euro-pea porque el neoliberalismo económico y el militarismo están inscritos en ella. Pero, si examinamos el artícu-lo 2, que debería preservar la vida y prohibir la pena de muerte, si lo observamos de cerca, nos damos cuenta de que se prevé que, en caso de motines y levantamientos, puede aplicarse la pena de muerte, y que en caso de guerra las ejecuciones son legales. En nuestras campañas, Debemos explicar el contenido de esta Constitución. Decimos claramente NO a esta Constitución. El aparato sindical de Ver.di y también el de la DGB, se someten a la política del Gobierno Schröder, así como a la de la Unión Europea y se hacen cómplices de la privatización de los servicios públi-cos, de la destrucción de la democracia municipal y el desmantelamiento de los convenios colectivos y esto, aunque tengan por mandato de los afiliados defender la independencia sindical. Los sindicatos independientes son los pilares de la democracia. Muchas contribuciones a esta conferencia, han puesto de manifiesto, que debemos organizar la lucha en todos los países para la independencia de los sindica-tos. No aceptamos su destrucción y esta Conferencia Mundial debe ser un punto de apoyo para este combate y así reforzamos el Acuerdo Internacional de los Trabajadores. Gracias.
Compañero Presidente, compañeros miembros de la presidencia, queridos compañeros y amigos: Vengo de Maharastra, un Estado de la India. Soy Secretario General del SARVA SHRAMIK SANGHA PARTY. Trabajo también en las zonas urbanas y rurales de Maharastra. Ayer, los participantes venidos de la India, el compañero Mahadevan, y esta mañana el compañero Sanyal, hablaron de la situación en la India. No querría pues repetir las mismas cosas, estoy completamente de acuer-do con lo que dijeron en sus intervenciones. La estrategia de desarrollo adoptada hoy por los dirigentes indios da resultados conflictivos y contradictorios. China y la India están, hoy, en vanguardia del crecimiento en el mundo. China con un 9% e India con un 6 %. En India, el crecimiento del sector de los servicios es el más fuerte, seguido par le desarrollo del sector indus-trial. Pero este desarrollo no aporta una mejora de las condiciones de vida o el progreso económico para los trabajadores, o para la clase media; no aumenta el potencial del empleo sino que aumenta el desempleo. Más concretamente, en el sector agrícola, la estrategia adoptada por los dirigentes indios desde 1990, con la nueva política económica, arruinó el sector agrícola. El 52 % de la población india se encuadra en el sector agrícola y a lo largo de los 13 y 14 últimos años, el porcentaje de desarrollo de la agricultura volvió a bajar a, en torno al 2% al 3% y a veces cayó, descendido incluso por debajo del 0 %. Durante varios años hay un cre-cimiento negativo del 7% al 8 %. Este es un aspecto esencial de la crisis económica en India. Y entre los demás aspectos de un país en desarrollo como la India, es el punto más importante, y querría recordar el discurso de los compañeros brasileños, que han destacado la crisis en el sector agrícola de los países en desarrollo. Es, pues, un ámbito importante, y al que pienso que, el movimiento obrero, especialmente en los países en desarrollo, debería dedicarse a fondo. En la India, hay un cambio político. Un nuevo Gobierno ha sido elegido a y ha declarado que haría una políti-ca de intervención, que no dejaría al mercado solucionar todos los problemas; pero en la práctica, ha continua-do más o menos la misma política. Los dos grupos burgueses en la India siguen la misma política. Prosiguen el curso de la liberalización completa, dejando la puerta abierta a los mercados, para los capitalistas de la India y el extranjero. Y eso causa un gran número de ataques contra las clases trabajadoras en India. ¿Por qué ha llegado eso? Eso ha llegado porque sólo hay un 7% de trabajadores que se sindican hoy en la In-dia. No se organizan el 93%, los que se organizan se dividen en varias centrales sindicales, no hay ni siquiera una central sindical unida para este 7% de trabajadores organizados. No hay una verdadera organización sin-dical para los trabajadores agrícolas y los campesinos pobres de la India. Y políticamente, la clase obrera hoy, no ha estado en condiciones de intervenir en la situación. Es pues un ámbito importante que debemos revertir. El compañero Daniel presentó un excelente informe anteayer. Es uno de los mejores informes que haya oído hasta ahora. Y estoy completamente de acuerdo con lo que él ha dicho. Pero querría añadir que el movimiento obrero, especialmente en los países desarrollados, debería interesarse por los problemas de la agricultura en su conjunto, porque en la OMC hoy, la agricultura es uno de los ámbi-tos en los que los países desarrollados, los países imperialistas, recurren a prácticas sesgadas. Se pagan 50 mil millones de dólares con cargo a subvenciones, hay una política de apoyo, de primas a la exportación. Estas po-líticas impiden el desarrollo de la agricultura, en particular en los países en desarrollo. Los precios agrícolas cayeron un 50% durante los cinco últimos años, las subvenciones, como es el caso para el algodón y el azúcar se ponen en entredicho en la OMC, y vemos que los Americanos, quiénes están en el primer lugar de estas subvenciones, no están dispuestos a ajustarse a la OMC mientras que predican a los demás, que sigan los principios de la OMC, y que se prohíba falsear el mercado, mientras que, en realidad, lo que ellos hacen es eso mismo. Querría también decir una última cosa, ¿El proceso de privatización se desarrolla, porque estamos en retroce-so? Debemos pensar esencialmente en el sector de los servicios. Se están privatizando las escuelas, porque no hay rebelión de aquellos que defienden a los alumnos porque no hay oposición de la sociedad en general. Deberíamos pensar en la calidad ofrecida por el sector público, en particular en la Educación y la salud, si queremos combatir contra la mala política de los dirigentes, debemos concitar el apoyo de las masas, y con es-te fin, debemos encontrar una estrategia adaptada de trabajo cultural, debemos organizar a los trabajadores, independientemente, y al mismo tiempo, debemos tener una fuerza política, debemos tener un partido político que intervenga a nivel nacional para cambiar la política. Debemos pensar en estas cuestiones de fondo. Agradezco a la presidencia que me haya dado esta oportunidad de expresarme.
Queridos amigos, queridos compañeros: Voy a hablar en nombre de un grupo de jóvenes rumanos y, lo que nos une, mas allá de nuestras diferencias de opinión, es el hecho de que estamos próximos de militantes rumanos afiliados a través de diferentes asociacio-nes, ligas, sindicatos al Acuerdo Internacional. Como ya sabéis, Rumania es candidata para adherirse a la Unión Europea y en 2OO7 entrará en la Unión. Desde un punto de vista legal, la adhesión de Rumania a la UE y a la Constitución Europea es posible sin con-sulta popular conforme a la actual Constitución de Rumania. Al imponer, en 2003, la adopción de esa nueva Constitución (rumana), la clase política quiso evitar un refe-réndum, sobre todo porque no estaba segura del resultado de tal iniciativa. Esa inquietud es grande incluso si en Rumania no existe actualmente ninguna oposición organizada frente a la adhesión a Europa. Hay algunas voces que se oponen a ello, como las de la AIT pero no alcanzan, sólo esca-samente, al ciudadano de base. Fuera de esas voces, existen, sin embargo, muchas personas en Rumania que piensan que adherirse a la UE no es precisamente lo que hay que hacer en este momento. Hace 15 años, la juventud rumana se sublevó, contra la dictadura de Ceauscescu. Aquella acción revoluciona-ria partía de la penuria y la escasez cotidiana, de la inexistencia de derechos civiles elementales y de la falta de perspectivas. Ahora, existe cierto bienestar, derechos civiles y perspectivas pero solo para una minoría. En su gran mayoría los jóvenes no pueden expresarse porque no disponen de ningún medio para hacerlo. Los jóvenes no votan porque no saben por quien votar. Los jóvenes se van de Rumania para otros países porque en su país no tienen ninguna perspectiva. Nosotros somos obreros, estudiantes, diplomados universitarios. La mayoría de nosotros depende de sus pa-dres para sobrevivir. Muy pocos de entre nosotros ganan mas de 100 euros al mes. Ninguno de entre nosotros puede disponer de un piso verdaderamente decente. El acercamiento a la Unión Europea ha llevado a la subida de los precios de la vivienda a un nivel comparable con Occidente. El alquiler de una habitación en Bucarest ha alcanzado precios comparables con los de Viena o del Sur de Italia. El precio de un piso equivale a muchos años de salario. La ropa, la comida y los bienes de primera necesidad cuestan ya más caro que en muchos países de la UE, mientras que el salario mínimo, en Rumania, se sitúa entre 200 y 300 euros. Con tales condiciones, los jóvenes rumanos no tienen otra alternativa que buscar trabajo clandestino, sobre to-do en el Oeste. Solo en Rumania se estima que hay entre un o dos millones de personas que están trabajando clandestinamente, sin protección ni asistencia sociales, sin derechos para la jubilación. Y también, desde 1990, mas de un millón de rumanos, que se fueron al extranjero donde la mayoría de ellos trabajan como ilegales en condiciones cercanas a la esclavitud. Hasta hoy, sin embargo, trabajar en el extranjero significaba algo. Después de cierto tiempo, algunos de los rumanos que habían salido a trabajar fuera, volvían con suficiente dinero para comprarse o construirse una casa y fundar una familia. Pero ahora, la mayoría vuelve al país como se fue. Para los emigrantes, la UE se ha transformado en un espacio en el cual sobreviven sólo los que son capaces de resistir a la explotación mas du-ra. En nuestro país, en Rumania, en el sector privado, la jornada de trabajo puede alcanzar mas de 16 horas. Hay lugares, sobre todo en el comercio, en donde trabajan 24 horas seguidas y eso, en el mejor de los casos seguido por un descanso de 48 horas. A veces, los empleados vienen de la UE, principalmente de Italia o de Grecia. Estos empleos suelen estar ocupados por mujeres, que, después de su trabajo, tienen los quehaceres domésti-cos. ¡La explotación no tiene límites! Pero más valen estos empleos, que estar en el paro, ya que, en Rumania los subsidios de desempleo sólo se pagan durante 9 meses, y después ¡lo que hay es, pura y simplemente, la mise-ria total! ¡Nosotros queremos que cambie esta situación! Y sabemos, además que la adhesión a la Unión Europea no va a traer un cambio hacia algo mejor, como ya lo saben mejor que nosotros los rumanos que trabajan en Occi-dente de 12 a 16 horas al día con a penas media hora de descanso para comer. ¡Con tales condiciones, no po-demos sino oponernos a esta Europa! La Unión Europea, como institución, con sus leyes y sus practicas, es contraria a nuestras aspiraciones .La destrucción de la industria y la liquidación de la agricultura de Rumania, llevadas a cabo estos últimos anos, como consecuencia de los "criterios de resultados" de la UE lo demuestran claramente. Esa es la Europa que trata de construirse sobre la base de la destrucción de las relaciones laborales, de la li-quidación de las organizaciones sindicales y obreras, es una Europa que impone el encarcelamiento de los diri-gentes sindicales, como Miron Cozma, una Europa que no nos deja ninguna oportunidad para el porvenir. ¡No podemos sino oponernos a esa Europa! Sin embargo, consideramos que, nosotros también, en tanto que rumanos somos europeos y que nuestro por-venir solo puede ser común. ¡Pero queremos una Europa en que podamos vivir una vida decente, en nuestro país, sin tener que salir al extranjero! Por eso, estamos al lado de las organizaciones del Acuerdo Internacional, en las acciones propuestas contra la Constitución Europea, unas acciones que piden también la derogación de la legislación europea y, en todos los países, la de las leyes basadas sobre los tratados de Maastricht, Ámsterdam y Niza. Nosotros consideramos sin embargo que no basta con declarar nuestra oposición. ¡Debemos organizarnos y luchar día tras día, para cambiar verdaderamente algo, en particular nosotros los jóvenes! Vosotros, militantes políticos, sindicalistas, electos locales o parlamentarios, debéis estar a nuestro lado, con vuestra experiencia, fruto de años de lucha. ¡Queremos un mundo donde sea posible vivir! ¡Ayudadnos a construirlo!
Represento a una delegación de un país de antigua Unión Soviética y querría llamar la atención sobre algunas tendencias del desarrollo de la situación social y política en nuestra región que, en mi opinión, no podemos ig-norar. Si escucháis las informaciones, sabéis lo que pasó, hace 3 días en Rusia. Un grupo desconocido quiso volar el coche de un oligarca ruso conocido, Tchoubaïs. No hubo ninguna declaración, ningún grupo reivindicó esta acción, pero todos los expertos están de acuerdo en decir, que había sido la obra de un grupo de obreros que querían vengarse de él por las reformas que ha aplicado. Podemos interpretar de otra forma este acontecimiento. Por una parte el hecho de que en la ex-Unión Soviética haya gente que piense que se puede hacer justicia mediante actos de terrorismo, da prueba de un bajo nivel de conciencia de clase, pero, por otra parte, eso pone de manifiesto que la gente no cree en la ley, en el hecho de que por las formas legales de lucha, en el Parlamento, ante los tribunales se pueda obtener justicia, y esta ten-dencia se expresa intensamente porque la ley, en nuestros países, se asocia a la ley de los oligarcas, la ley del mundo criminal. Durante estos dos últimos años, hemos visto endurecerse enormemente el sistema político en todos los países de esta región. Basta con recordar que en Bielorrusia, de donde vengo, se cerraron, durante el año último, 75 diarios, en su mayoría periódicos de izquierda o periódicos sindicales. ¿Por qué tal represión política? Podemos comprenderlo, si examinamos el carácter de las leyes que reciente-mente se adoptaron. Casi todas son leyes antisociales, es el nuevo código del trabajo, las nuevas leyes sobre los alquileres, etc. La razón es, seguramente, que nuestra región entró en una nueva fase de la mundialización. En Europa también, después del final de la explosión económica, los criterios de protección social comenzaron a bajar y nuestros oligarcas aceleraron el paso, para seguir siendo competitivos en el mercado mundial. Pero, en nuestro país, en cualquier caso, es imposible realizar el dumping social sin destruir enteramente todas las instituciones democráticas y como, esencialmente, nuestras élites son mafias, el proceso toma formas extrema-damente brutales y, en consecuencia, muy comprensiblemente, los trabajadores de nuestros países reivindican la democracia. El problema es que las élites intentan dirigir esta aspiración. La "revolución" en Ucrania, fue un ejemplo bri-llante de la forma en que un clan de oligarcas ha utilizado el descontento social de la población para tomar el poder, al amparo de consignas democráticas. Podemos comparar, útilmente, las manifestaciones en Rusia co-ntra la monetarización de las ventajas en especie y la "revolución anaranjada" en Ucrania. Eso pone de mani-fiesto claramente que allí no puede haber democracia, más que si se garantizan las reivindicaciones sociales. Esta tendencia a reconsiderar el concepto de democracia en nuestra región es una cosa importante, por primera vez no es ya sólo un modelo abstracto de sociedad, sino un reto de la lucha de clases sociales. Espero que los participantes en la conferencia prestarán atención a lo que pasa en nuestro país, porque es muy difícil luchar sin solidaridad internacional. Muchas gracias.
Queridos Amigos, Queridos compañeros: Vengo aquí, entre vosotros, como Presidente de la Comisión
de Comunicación del movimiento de la Marcha del Millón
de Trabajadores, en cuyo lanzamiento nos implicamos, mi compañero
Clarence Thomas y yo mis-mo, hace un año. Queridos compañeros, en el primer aniversario de los acontecimientos
del 11 de septiembre de 2001, una his-toria fue portada del New York
Times a propósito de Paul Wolfowitz. Se le "engalanó"
con el apodo de "gue-rrero del sol". Y se informaba de la
reunión que había tenido con el Jefe del Ejército
de Tierra, el General Sin-sequi, durante la que impulsó, lo que
el New York Times llamó, una "reunión general virtual",
y por la que nos hemos enterado de que Paul Wolfowitz, estaba implicado,
desde mediados de los años 70, en la preparación de una
guerra contra el terrorismo, centrada en Oriente Medio. Desde 1964, mis queridos compañeros, cada una de las administraciones americanas establecidas se preparó para apoderarse de los recursos, en particular, de Oriente Medio, con planes específicos para apoderarse del petróleo árabe. Robert Tucker, en 1974, en nombre del Pentágono decía: "Sin intervención y toma del petró-leo, se nos enfrenta a una depresión a una escala que el mundo conoció en 1929.". En el Consejo Nacional de Seguridad, en 1975: "Los árabes nos proporcionan un nuevo Eldorado que espera a sus conquistado-res.". Y si echamos un vistazo atrás, sobre la CIA en 1976: "Lo que necesitamos, es exhibir un "coco" que deberemos reprimir, de tal modo que hagamos tragar eso al pueblo americano, será ese "coco" lo que tra-duciremos de forma diferente en árabe y en inglés.". Cada una de las aventuras imperialistas, mis queridos compañeros,
cada una de las principales empresas ma-quinadas por el imperialismo
USA en su historia se hizo sobre la base de tales pretextos. En 1962, el Jefe de Estado Mayor Interarmas de los Estados Unidos preparó
un plan en un Consejo Nacional de Seguridad durante su mandato. Cada
uno de los miembros del Estado Mayor Interarmas firmó este plan. Y ese es el contenido y el contexto de la intervención de Condoleeza Rice en el Consejo Nacional de Seguri-dad, en la que hace referencia a la política futura: "¡Necesitamos un nuevo Pearl Harbor!" declaró la víspera del 11 de septiembre. Mohamed Ata, al que se atribuye la preparación en Tarragona, en España, del 11 de septiembre en los Estados Unidos, (así como se atribuyen a sus supuestos cómplices los acontecimientos de Madrid de los que ahora es el primer aniversario). Mohamed Ata fue entrenado, en esa época en la base aérea de Brooks en Texas y en la base aérea Maxwell en Alabama, así como sus coacusados. Su dirección era la estafeta de correos de Coloable en Florida. El 11 de septiembre, hubo un hombre en Wasington DC, que se reunió con el Consejo Nacional de Seguridad, como lo había hecho las semanas anteriores y se encontró con Gorse, entonces miembro del Congreso, ahora en la CIA y Robert Graham, senador de Florida, líder del Partido Demócrata, y durante estas reuniones, el General Mac Bood, de los servicios de información paquistaníes, envió 100 000 dólares a la cuenta de Moha-med Ata. Mis queridos compañeros, la categoría "terrorista",
es una categoría que corresponde a las autoridades de los Estados
Unidos. Son los pretextos programados y constantes, no solamente para
las aventuras de las que so-mos hoy testigos, sino para los augurios
que hacen, cada día de la semana, de una nueva ola de ataques
terro-ristas biológicos, que sobrepasarían en amplitud,
incluso al 11 de septiembre. En 40 años, el Pentágono invirtió 10 billones
de dólares en estas aventuras. ¿Cuál es el papel del Partido Demócrata y del
Partido Republicano en este asunto? John Kerry y el Wall Street Journal,
la víspera de las elecciones, declararon que las elecciones,
eran la elección de un nuevo PDG. Era, esencialmente, una reunión
nacional del Consejo de Administración. El principal proveedor
de fondos para John Kerry, el Vice Presidente del City Bank; el principal
proveedor de fondos para George W. Bush, es el Presidente del City Bank. Mis queridos compañeros, el Partido Demócrata y la socialdemocracia constituyen el principal obstáculo para la emancipación de los trabajadores, porque representan la fuente de la corrupción, el medio de la ilusión, un método para desviar un movimiento basado en la independencia de clase. En nuestra sociedad, en Estados Unidos, un 1% de la población posee y controla más de un 95% de la riqueza total controlada o poseída por el resto de la población. Tenemos un 5% de la población y las fronteras nacio-nales, y es este 1% el que tiene el control sobre el 70% de los recursos naturales del mundo. Existe una disparidad de riqueza mayor, una mayor concentración de poder que las que existían en el momento de la Revolución francesa, o en la época de la Revolución Americana; que las existentes en la época de la Re-volución Bolchevique; que aquellas a que se había llegado en el momento de la Revolución China. Mis queridos compañeros, no podemos apaciguar a esta gente. No podemos influir a esta gente. No podemos cambiar a esta gente. No podemos contenerlos. Debemos arrebatarles el poder. Y la base sobre la que lo haremos, estará en la independencia de nuestra clase. El Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos, lo mismo que la Primera Internacional, prepa-ra el terreno para la movilización de nuestra clase a escala internacional, sobre la base de la independencia de clase. Porque sin esta, mis queridos compañeros, la crisis de la humanidad, que es la crisis de este sistema de-generado, nos devorará a todos, devorará a nuestra clase, devorará a nuestra civilización, y reducirá la exis-tencia humana a la barbarie que el capitalismo siempre ha representado, pero a escala mundial, a partir de ahora. La cuestión que se nos plantea es la siguiente: ¿Cuándo vamos a comenzar este proceso hoy día, de tal manera que la clase obrera americana, que estuvo en el origen del 1 de Mayo, sea de nuevo incorporada a las luchas de la clase a escala internacional? Es siempre el momento de la prueba, mis queridos compañeros, y el tiempo fu-turo ya ha llegado. Gracias.
Contribución La decadencia de la producción agrícola. En realidad, los efectos indeseables ya afectaban a los sectores rurales cuando las autoridades chinas han abierto el mercado agrícola al resto del mundo. En 2000-2001, once millones de trabajadores de la producción del algodón en China, perdieron su trabajo a raíz del acuerdo bilateral entre China y Estados Unidos, en 1999. Un estudio prevé, que la mayoría de los empleos de la producción agrícola, estarán en decadencia aunque la exportación de algunos de los productos esté todavía en aumento. Las producciones más afectadas son las de los cereales forrajeros y del algodón. En 2002-2007, las exporta-ciones de estos productos van a disminuir respectivamente en el 75% y el 50%. Las exportaciones de azúcar, así como de bebidas y tabaco van a verse seriamente afectadas, aunque el monopolio de las empresas públicas sobre la industria del tabaco no se pone en entredicho. El porcentaje de empleo en las industrias agrícolas va a disminuir un 20% entre 2002 y 2007, y entre 20 y 25 millones de trabajadores van a perder su empleo (en contraposición con los 13 millones de trabajadores según las estadísticas oficiales). Para hogares que dependan enteramente de la agricultura, las rentas van a caer en un 1,6 %. Para reducir los sufrimientos de los agricultores y evitar los desórdenes sociales en las zonas rurales, la reduc-ción de las cargas fiscales es una buena noticia para los campesinos, pero no evita las pérdidas de empleo. A largo plazo, impulsa a más agricultores a dejar su tierra y a incorporarse a la fuerza de trabajo migrante en las zonas urbanas. Calculamos que, 125 millones de campesinos se trasladaron a la ciudad para buscar un em-pleo. Lo que generó una presión importante sobre las condiciones sociales en la ciudad. Aumento rápido del desempleo urbano La liberalización del comercio provoca efectos negativos sobre la agricultura, y causa, finalmente, un exceden-te importante de fuerza de trabajo en las zonas rurales (130 a 150 millones), aunque muchos campesinos se hayan trasladado a las ciudades en busca de empleo. Además, para la adhesión a la OMC, las autoridades chinas, excepto en algunas producciones, como el taba-co, dieron grandes pasos hacia el final del monopolio de Estado del comercio local. En 2002, las autoridades chinas lanzaron la tercera fase de la reforma de las Empresas Estatales. "Reforma" significa pura y simple-mente "despidos masivos". Al contrario de los trabajadores "xia-gang" [trabajadores despedidos pero no con-siderados como parados, todavía vinculados contractualmente a su empresa y pudiendo recibir temporalmente subsidios muy limitados - NDT], estos trabajadores despedidos no conservarán ninguna relación con sus em-presas. Se considerarán directamente como parados, si no se recolocan rápidamente. La oferta de mano de obra excede a la demanda. Se considera que hay, actualmente, tres millones de nuevos parados, cada año, en China. Desde 1996 a 2002, el sector Estatal perdió alrededor de 40 millones de empleos, o sea un 37% de los empleos en el sector público en 1996. El quinto censo en China sugiere que la tasa de des-empleo en las ciudades alcanzaba el 8,3% en 2000, mucho más que el 3,1% anunciado por el gobierno. La mayoría de los trabajadores despedidos por las empresas del Estado tienen 40 años o más y han nacido en el período de la "Revolución cultural". Sólo se beneficiaron de una educación rudimentaria y no tuvieron for-mación profesional. La edad y la falta de instrucción los hacen poco competitivos en el mercado laboral libre. En realidad, el tipo de reempleo de los trabajadores despedidos de las empresas del Estado es bastante bajo. Se puede explicar que las pérdidas de empleo y las reestructuraciones provocadas por la adhesión a la OMC, forman parte, simplemente, de la política de puertas abiertas en China, que dura desde hace 20 años. Pero la entrada de China en la OMC intensificó el problema y aceleró el proceso. Parece que la tendencia va a conti-nuar todavía algunos años. El excedente de fuerza de trabajo, simultáneamente, en las zonas rurales y en los sectores urbanos, causó un desempleo importante, y el desempleo existe a lo largo y ancho de todo el país. Es sorprendente que las ciuda-des costeras, como Shanghai y Fuzhou, registraron mucha creación de empleo y absorbieron una importante fuerza de trabajo inmigrante, pero sufren también de una elevada tasa de desempleo (8% o más). Las vacantes de empleo y el desempleo coexisten. Eso muestra la importancia de la inadecuación entre empleos y trabajadores en China. Los trabajadores des-pedidos de las empresas del Estado encuentran con dificultad el retorno al mercado laboral. Y si tienen la oportunidad de encontrar un trabajo, se ven obligados a recibir salarios más bajos. La adhesión a la OMC causa la creación de nuevos empleos, pero los destruye en masa también. La tendencia dominante no queda clara por el momento. Y además, las creaciones de empleo no pueden contarse aritméti-camente. Es necesario tener en cuenta a los grupos más vulnerables y la manera de reinstalarlos en el mercado laboral. El crecimiento económico y la protección social En Cantón, la principal región de China y la que más se desarrolla, los salarios de los trabajadores agrícolas, permanecieron mucho tiempo a un bajo nivel, a pesar del importante crecimiento económico cada año. El cre-cimiento de los salarios de los trabajadores es menor que la inflación. En resumen, las rentas de los trabajado-res disminuyen año tras año. Esta situación es criticada incluso por el sindicato oficial de Cantón. Cantón re-cientemente hizo frente a una importante falta de mano de obra (alrededor de dos millones), ya que los trabaja-dores se niegan a hacer trabajos tan mal pagados. Si les es posible, prefieren trabajar en otras ciudades o en su ciudad de origen. El desarrollo económico no garantiza la protección de los obreros. En Cantón, las normas sociales no pueden seguir el crecimiento económico, porque la mayoría de las fábricas, en Cantón, están aún en un nivel de pro-ducción atrasada, con equipamiento original de manufactura. El margen de beneficio de estas empresas procede principalmente de dos elementos: el escaso coste laboral, y los privilegios fiscales. No es fácil hacerlas beneficiarse de tecnologías punta. En algunos años, ya no tendrán ventajas fiscales. La única manera de mantener los beneficios es pues mantener, o incluso bajar el coste labo-ral. O sea ponen a los obreros bajo presión para que aceleren la producción, o sea les obligan a trabajar más por el mismo salario. El crecimiento económico no solucionará automáticamente estos problemas. Al contra-rio, la liberalización del comercio genera una competencia entusiasta entre las empresas, y tienen que proponer precios más bajos para atraer los pedidos. Al final, eso obliga a los trabajadores a trabajar en condiciones más duras. Inadaptación del sistema de seguridad social No se puede negar que el coste de la adhesión a la OMC es muy elevado. Los interrogantes son: "¿Quién va a pagar?" y, "¿por qué esta gente tendrá que ser la que pague?" Los que pagan el precio son los más vulne-rables. Son agricultores, trabajadores mayores del sector público y empleados agrícolas. El precio podría ser menos costoso si China poseyera un sistema de seguridad social suficientemente equitativo. Sin embargo, la mayoría de los campesinos, incluso si trabajan en las zonas urbanas, no se benefician de ninguna protección social, más que el derecho a la salud. Además, numerosas provincias no tienen suficiente dinero para pagar las pensiones a los trabajadores despedi-dos. Una de las características del sistema de protección social chino es estar relativamente descentralizado. Todos los fondos son gestionados y financiados por los gobiernos locales. Numerosas empresas del Estado pierden dinero. No contribuyen, incluso, a los fondos de protección social. Los Gobiernos locales se financian, habitualmente, por tres fuentes de ingresos: la subvención del Gobierno central, el monopolio del comercio de proximidad por las empresas de estado y los ingresos fiscales. Las sub-venciones del Gobierno central, disminuyeron, rápidamente, desde la mitad de los años 80. La adhesión a la OMC impone la desaparición del monopolio del comercio de proximidad. La reciente disminución de la carga fiscal sobre la agricultura causa también una importante caída de renta en muchas provincias del interior del país. El crecimiento rápido del número de parados y una gran disminución de rentas, impiden a los Gobiernos locales pagar las pensiones a los trabajadores despedidos y la asistencia pública a los pobres. Hay pruebas que ponen de manifiesto, claramente, que la pobreza causó desórdenes sociales simultáneamente en las zonas urbanas y rurales. Las reivindicaciones y las huelgas a menudo tienen su origen en la reducción de rentas de los campesinos, por los atrasos salariales en las zonas urbanas, y por las prestaciones sociales no pagadas. Lo que es más importante aún, es que las acciones colectivas sobrevienen rápidamente, y sin que nadie se las espere. Comienzan a explotar algunas bombas a través de todo el país, y el tiempo no juega en favor del go-bierno. Los pobres no tienen la paciencia de esperar.
La primera observación que querría hacer, es que pedimos a los tres compañeros a quienes habíamos dicho que si quedaba tiempo, podrían inscribirse, que depositen su intervención en la tribuna para que puedan publi-carse con el acta de la Conferencia y queden al alcance del conocimiento de todos. La segunda observación preliminar, es que hemos conseguido garantizar una amplia representación a esta con-ferencia, a pesar de las dificultades de visado que se expusieron al principio de la primera sesión, a pesar de los obstáculos financieros que existen. Publicaremos un balance financiero íntegro. Pero ya, debemos estable-cer que lo que diferencia a esta conferencia de todas las demás conferencias internacionales, es no solamente su contenido, sino -lo que está relacionado-, su método de financiación, puesto que esta conferencia se ha celebrado sin la menor subvención, ni de un Gobierno, ni de una ONG, ni de una institución internacional o regional cualquiera. Y eso es, pienso, el distintivo de la independencia. La tercera observación que querría hacer, es que el carácter militante de esta conferencia se expresó no sola-mente en su participación sino en el hecho de que todos los compañeros que contribuyeron a su organización, los compañeros que constituyeron el aparato técnico de la Conferencia, que permitieron la edición, la impre-sión, la distribución, quienes garantizaron la seguridad, los transportes y, por supuesto, con una mención par-ticular para los camaradas que garantizaron la traducción, lo que es un ejercicio todavía extremadamente difí-cil en una conferencia como las nuestras (y que sin embargo puedo opinar que lo han asegurado con mucho profesionalismo), todos estos compañeros garantizaron estas tareas como militantes obreros, todos son volun-tarios, ninguno ha sido remunerado ni compensado por esta tarea. Lo hicieron al servicio de la causa de la cla-se obrera que nos es común. Y es, no solamente en conformidad con su eficacia, sino en conformidad con su conciencia de clase que podemos agradecérselo. Camaradas, no está en mi intención responder al conjunto del debate, ni el tiempo, ni la riqueza de los debates lo permitirían, pero querría, si estáis de acuerdo, plantear una serie de problemas que se abordaron, para pro-seguir el debate entre nosotros. En primer lugar, antes de llegar a los problemas más directamente políticos, estoy impactado, como creo que cada una de entre vosotras, cada uno de entre nosotros, por la amplitud de las regresiones impuestas en todos los continentes a los trabajadores y a los pueblos, bajo formas ciertamente diferentes -y aún no siempre-, en aplicación de los planes de ajuste estructural, las políticas del FMI, del Banco Mundial. No hay ni un compa-ñero que no haya mencionado aquí la amplitud de estas destrucciones. Tomé nota de algunas de las cifras terroríficas: 43 años la esperanza de vida en la República Centroafricana, un 10% de la población que es víctima de la infección del SIDA; tomé nota del hundimiento de la situación de los pensionistas en Rusia; del hundimiento social en Bangladesh, lo que se dijo sobre Costa de Marfil, sobre Chile. Tomé nota de los horribles indicadores sobre la situación sanitaria en Azania y, por supuesto, sobre to-do lo que dijeron los compañeros sobre el cuestionamiento de la existencia física de la clase obrera en los Es-tados Unidos, y en Europa Occidental a causa de la Unión Europea. Pero he subrayado estas dos reflexiones de compañeros en relación
con esta situación. La compañera checa nos dijo: "En
mi país, los trabajadores no comprenden que se pretende quitarles
todas las conquistas." Esto no es sólo cierto para la República
Checa. Para cualquier trabajador en el mundo, hay algo de incomprensible,
de absurdo, verse enfrentados a una situación dónde, lo
que se adquirió a veces durante décadas es, de la no-che
a la mañana, calificado de anticuado, de imposible, de inalcanzable. Los trabajadores norteamericanos, se ven obligados a ahorrar sumas colosales, para una cobertura muy azaro-sa. O ¿cuántos de ellos no pueden cuidarse? O ¿cuántos de entre ellos se arruinan ante la enfermedad? Bien, compañeros, la situación he descrito antes, no existe ya, en gran medida, en nuestro país. Subsisten elementos pero las contrarreformas sucesivas conducen a una situación donde con el "sobre cerrado", con todas las me-didas de restricción de los cuidados, con la no contratación de los médicos necesarios, cada vez más, aparecerá como indispensable recurrir al seguro privado, pues, de lo contrario, el trabajador no podrá ya, hacer frente a la enfermedad. Y diría a la camarada checa, que los trabajadores franceses, ante esta situación, se preguntan: ¿Cómo es posi-ble? ¿Cómo esta Seguridad social que, durante sesenta años, cubrió a todas las generaciones, de la noche a la mañana será un lujo que no puede ya ofrecerse, que sería necesario, imperativamente, destruir? Y sé que los compañeros alemanes se enfrentan a la misma
incredulidad. Compañeros, debemos responder a esta cuestión:
los trabajadores no comprenden porque efectivamente es incomprensible,
al menos si nos situa-mos en el punto de vista de las necesidades de
la humanidad. Si nos situamos en el punto de vista de la demo-cracia,
de la justicia social, es incomprensible, es absurdo, indigno, es escandaloso. Y eso se une a la reflexión que hacía el compañero
chino cuando decía: "En China, están amenazadas todas
las victorias de la clase obrera. Es una de las últimas fortalezas
que el capital quiere conquistar." Hemos determinado, todos, que entre las palabras "maestras" comunes a todas las políticas aplicadas, la de de las privatizaciones, como la de la represión, como la del desmantelamiento de las naciones, las reencontramos, finalmente, sobre todos los continentes. Privatizaciones: lo que explicó el compañero de México en relación con lo que pasa sobre la salud y la Seguri-dad Social en su país o, bajo otra forma, lo que mencionó el compañero Koulik; a partir de la evolución más reciente en su país, en Ucrania, donde, al amparo de un supuesto cuestionamiento de las privatizaciones, lo que hay, en realidad, es la redistribución del saqueo de la industria nacional a que se está procediendo; ponien-do a la orden del día -y comparto su opinión- la consigna, no solamente de ¡Alto a las privatizaciones! sino de ¡Renacionalización! Privatizaciones, represión, desmantelamiento de las naciones: nos pronunciamos aquí sobre la situación del compañero Miron Cozma de Rumania y sobre la del compañero Cretan. Pero querría hacer hincapié en un as-pecto que se mencionó pero que, en mi opinión, merece ponerse de relieve: en mi conocimiento, es algo total-mente excepcional, que un sindicalista encarcelado sea liberado por un indulto presidencial, salido de prisión, luego reencarcelado 21 horas más tarde. Es, ya en sí mismo, un hecho del que no conozco equivalente. Pero el hecho es más inconcebible cuando se establece que haya sido, por la intervención directa del Gobierno de los Estados Unidos e instituciones de Bruselas de la Unión Europea, por la que se haya impuesto este reencarce-lamiento. Unos y otros, en nuestros países de Europa, estamos llevados a desarrollar argumentaciones muy sofisticadas, que esperamos lo más convincentes posibles sobre el carácter antidemocrático de la Unión Europea. Pero al fi-nal, este solo hecho, bastaría para establecerlo. Tienen, a las puertas de la Unión Europea un régimen político que encarcela a los delegados sindicales por hechos sindicales y, la presión de la Unión Europea, no se ejerce para su liberación, sino para que purguen hasta el final su dolor, en este caso 15 años. Me pregunto: ¿Es acci-dental? ¿Es fortuita esta intervención común de las autoridades americanas y de la Unión Europea para que Cozma vuelva a ser arrojado a prisión? Creo que no hay en ello, nada de fortuito. Creo que se trata -aunque concierne a un caso particular, a los de-legados mineros de Rumania-, de la expresión de una tendencia de fondo de lo que es la Unión Europea que no puede aceptar sindicatos sino subsidiarios, que no puede aceptar que sindicatos "mandados" por la Confe-deración Europea de Sindicatos (CES) y que desde este punto de vista, que la CES no esté en situación de im-ponerlo en los países de la "vieja Europa" porque, es evidente, hay una resistencia, que hay, pues, una lucha en curso actualmente, -hay una lucha entre los que quieren llegar hasta el final de esta integración y la resis-tencia de los trabajadores y de sus mismas organizaciones-, pero que tratándose de los países que aún no es-tán incorporados a la Unión Europea, se ponga, hasta cierto punto como previo, que Cozma debe estar en pri-sión, es decir no se puede dejar entrar en el recinto de la Unión Europea, a un país en el que hay un movimien-to sindical que hace huelgas y manifestaciones contra las privatizaciones. Compañeros, los que tuvieran la menor ilusión sobre la Unión Europea deben dar a conocer no solamente el caso de la represión contra Cozma, sino el papel principal de la Unión Europea en esta represión. Pero la cuestión de la represión está, más en general, en la imagen de una mundialización de la que se ha esta-blecido aquí, que no significa ninguna otra cosa que una marcha al totalitarismo que se acompaña, necesaria-mente de la represión. La posición que adoptamos aquí, que fue refrendada por la mayoría de los compañeros, por la liberación del diputado palestino, se inscribe en la necesaria solidaridad obrera contra la represión, co-mo ha señalado el compañero Benoît Essiga, el hecho de que la campaña de la que el Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos asumió la responsabilidad, haya contribuido a la liberación de la compañera Béatrice Mengue en Camerún. Represión, privatizaciones, destrucción de las naciones: se ha mencionado aquí la regionalización de los siste-mas de salud por el compañero Blas Ortega con respecto a España. Pero la regionalización, se trate de Espa-ña, Francia u otros países, no tiene nada que ver con una regionalización: es el desmantelamiento en marcha, de todas las naciones y de todas las instituciones que hacen la unidad de la democracia, cualesquiera que sean las formas políticas de un país u otro. Y este desmantelamiento de las naciones, que busca cada vez que les es posible, apoyarse sobre antiguas realidades regionales o nacionales, o incluso suscitarlas artificialmente, es una ley general de la marcha al desmantelamiento, contra la democracia. Habéis oído al compañero Nkunzimana, mencionar la cuestión de la alimentación artificial, de la "etniciza-ción" de su país, donde, después de las masacres que devastaron a la vez Ruanda y Burundi, se intenta ahora, en una Constitución, institucionalizar la división étnica de los puestos de responsabilidad. Pero bajo otra for-ma, el camarada Sénouvo de Togo puso en guardia contra el riesgo de tales procesos en su propio país y basta con observar lo que pasa en Iraq, en distintos países de Asia, en la misma Europa, para ver que nadie está a salvo de ello. Hay otras dos cuestiones, de lo que se ha mencionado aquí, que merecen ser destacadas: una se refiere a la guerra. Muchos compañeros -Gene Bruskin y otros-, se refirieron a la fecha aniversario, ahora hace dos años, de la guerra en Iraq, una guerra que continúa, una guerra que mostró su verdadera cara de desmantela-miento de la nación y de destrucción del pueblo iraquí. Pero estemos atentos al hecho de que el número de ba-ses militares en el mundo no deja de desarrollarse. Hay, creo, más de 150 bases militares norteamericanas. Y, aunque, por razones que todo el mundo comprende, las bases norteamericanas sean las más numerosas, tra-tándose de guerras, el principio de subsidiariedad se aplica, de todos modos, igual que en otros ámbitos: La Unión Europea, la ONU, Sudáfrica, con respecto al mantenimiento del orden en África, como lo destacó Ly-bon Mabasa, deben desempeñar un papel de fuerza de intervención militar subsidiarios en relación con las tro-pas USA y, es un hecho que hoy, la marcha hacia la guerra generalizada está en el orden del día para todas las naciones, sobre todos los territorios y nadie puede afirmar que el continente en el que vive esté definitivamente a salvo de ella. Y luego, he tomado en cuenta, como otra cuestión planteada, el problema de la tierra; y creo que es justo afir-mar, como lo han hecho distintos compañeros (Lybon Mabasa, Marcela Máspero y otros), que el movimiento obrero, que debe ser independiente con relación al gobierno, no puede seguir siendo neutral ante algunas cues-tiones vitales para millones de trabajadores y campesinos. Por ejemplo: ¿Qué que se puede pensar, por otra parte, de estos regímenes cuando el Presidente Mugabe en Zimbabue promueve una reforma agraria que entre-ga la tierra a la inmensa mayoría de los campesinos negros, hiriendo los intereses de la insignificante minoría de poseedores blancos? El Presidente Mugabe realiza un acto que corresponde a la democracia. Cuando Chá-vez, en Venezuela, en algunas semanas, en una reforma agraria que lesiona los intereses de algunas sociedades financieras, particularmente británicas, entrega la tierra a cerca de 200 000 familias campesinas -lo que para un país de estas dimensiones es considerable- él hace algo que corresponde a la democracia. Y cuando, como destacaron los compañeros, cuando en Brasil, un Gobierno en principio elegido para defender los intereses del pueblo, ni siquiera realiza la mínima Reforma Agraria que estaba en su propio programa, incluso no se hace la mínima Reforma Agraria que es reclamada por sus propios expertos y que, a consecuencia de ello 100, 200 campesinos son asesinados cada año por los grandes terratenientes latifundistas, entonces, este Gobierno hace lo contrario de lo que la democracia exige. Esta cuestión de la tierra que se destacó por distintos compañeros, incluido el compañero Suresh de la India, es una cuestión que se refiere al movimiento obrero en la medida en que se refiere simplemente a la capacidad de las sociedades para alimentarse, a producir aquello de lo que tienen necesidad para vivir en una situación en que la malnutrición, la desnutrición mata a casi 1 habitante del planeta de cada 6 (1 000 millones de seres humanos), según las cifras de la ONU. Y la iniciativa que ha sido sugerida por el compañero Sokol de Brasil, de responder a la invitación del sindica-to de los trabajadores rurales, en relación con la campaña adoptada por los compañeros Baldemar Velasquez y Alan Benjamin dirigida al Ministro Rosseto y al Presidente Lula en Brasil, sobre esta cuestión de la reforma agraria, en mi opinión, debe ser registrada y realizarse. Querría referirme, ahora, a algunos de los problemas políticos que se plantearon en el debate. El primero, es en mi opinión, un conjunto de problemas al que
se enfrenta el movimiento obrero que han sido suscitados de manera separada
en el debate, pero que, finalmente, coinciden. Por ejemplo, las reestructuracio-nes
en curso en las organizaciones sindicales. He estado interesado, de escuchar a muchos compañeros, en el debate, indicar que las reformas de estructuras en curso en su propio país, a pesar de las apariencias, no dependen, quizá, solamente de los debates internos domésticos, sino que tienen, quizá, una relación con este contexto. Como estas cuestiones se plantean en todos los países, si en vuestro país, se os proponen fusiones de organizaciones sindicales -varios sindicatos de los que quizá se nos dice que caminan con los pies en el suelo, varias federaciones- y que se os alega el argu-mento, que en principio corresponde más bien a las direcciones de las empresas, pero que se oye en boca de responsables sindicales, el argumento de las economías de escalas: si nos fusionamos, habrá economías de es-calas. Es lo que dicen los patronos, habrá menos gastos fijos... No digo que no deba tenerse en cuenta, pero antes de pronunciaros, meditad lo que dijeron los compañeros alemanes: cuando la fusión de cuatro federaciones nacionales constituye el sindicato Ver.di, los convenios co-lectivos, acuerdos y estatutos vinculados a cada uno de los cuatro sindicatos constitutivos tardaron algunos meses, a veces menos, para evaporarse, empezando por las garantías estatutarias de los funcionarios de las que, la existencia del sindicato ÖTV, era orgánicamente la garantía y que, a partir del momento en que ÖTV se fundió en Ver.di, desaparecieron, al mismo tiempo que el sindicato ÖTV. Se nos dirá que es, quizá, una es-pecificidad alemana. Pero he escuchado al compañero Cholewka, a propósito de Gran Bretaña, decirnos que la fusión programada entre la TGWU y otra organización sindical, ya amenaza las garantías estatutarias de los trabajadores que es-tán afiliados en la TGWU. Escuché también al compañero Alan Benjamin mencionar la fusión que tuvo lugar, ya hace algunos años, entre distintos sindicatos, entre ellos la OCW de la Química y el Petróleo, en Estados Unidos con otros sindicatos para formar este gran sindicato que se llama PACE que, también, como Ver.di, perdió una proporción extremadamente importante del número de afiliados que estaban al inicio en los sindica-tos constitutivos (creo que Ver.di ha perdido un millón de miembros en algunos años, según les cifras oficia-les). Pero, del mismo modo que en Estados Unidos, que en Gran Bretaña y que en Alemania, estas fusiones-reestructuraciones tuvieron como consecuencias -quizá era incluso la motivación-, que las garantías colec-tivas arrancadas, en particular, por los trabajadores del petróleo, de la industria nuclear y química desapare-cieron al mismo tiempo que su sindicato específico que era un sindicato de lucha de clase que se llamaba OCW y que cedió a una presión, aparentemente de eficacia, lo que le ha llevado a perder las garantías que habían sido arrancadas por la lucha de clase. Un caso, eso puede ser una excepción, pero, ahí tenéis ya tres. Hay, pues, una reflexión que hacer. No digo que todo es igual a todo. Hay una reflexión pendiente. Y en esta discusión, querría decir una palabra con rela-ción al debate en curso entre los compañeros americanos. Todo el mundo ha comprendido que hay un debate entre los compañeros americanos sobre el significado de estas reestructuraciones sindicales y este es un debate legítimo que no es fácil, sobre todo teniendo en cuenta que los Estados Unidos que son un país esencialmente violento en las relaciones sociales, la lucha de clases siempre ha tomado formas violentas y las discusiones en las organizaciones sindicales toman a menudo una forma menos delicada, menos cortés, quizá menos hipócri-ta, que toma en otros países. En cualquier caso, querría decir mi opinión sobre un aspecto del problema. Muchas cosas son discutibles, no hay recetas mágicas, pero hay una cosa que, en mi opinión, está comproba-da, y es que, si se pasa de 60 sindicatos nacionales a 20, si se concentra el poder de negociación y de contactar a triunviratos en la cumbre de cada una de estas federaciones, no es la democracia sindical lo que gana. Eso es una certeza. Y desde este punto de vista, tenemos algo para situarnos, ya que sabemos bien que las tradiciones sindicales son muy diferentes de un país a otro. ¿Qué dicen los convenios de la OIT sobre la libertad sindical? Dicen una cosa simple: Se debe dejar todo el de-recho a los trabajadores de unirse libremente para la defensa de sus intereses específicos, organizarse como consideren oportuno para defender sus intereses, incluyendo contratar, negociar, etc. Eso es lo que dicen los convenios de la OIT. En Francia, las cosas tomaron una forma -que en mi opinión es muy democrática, y hoy se pone en entredi-cho-, que es la ley de 1884 sobre los sindicatos. Los sindicatos son libres de federarse, de confederarse -son el movimiento obrero-, pero el sindicato, sigue siendo el sindicato. Si el sindicato se ve escamotear todas sus prerrogativas en cada rama profesional, -si comprendí una de las propuestas presentadas en el debate en los Estados Unidos, de tres dirigentes en la cumbre nacional que tienen entre las manos todos los poderes de nego-ciar y acordar-, yo no estoy seguro de que la voz del obrero, en la base, sobre la naturaleza de las reivindi-caciones y el contenido del acuerdo llegará hasta la cumbre, en el momento en que se vaya a firmar el conve-nio. Tengo incluso temores serios de que el acuerdo no se haga sobre esta base y que el propio sindicato se vea privado de su esencia. Y eso, tanto más en Estados Unidos, donde los derechos colectivos derivan, para una insignificante porción, de una legislación nacional y, en una proporción aplastante de acuerdos locales y de empresa (eso se debe a la historia social de los Estados Unidos). Si este poder de negociar y convenir se esca-motea a los sindicatos, eso representa la muerte del sindicalismo. Así pues, yo creo que es un debate norteamericano en su forma,
pero profundamente universal en su conteni-do. Es una primera serie de cuestiones que es necesario discutir entre
nosotros y hay un segundo conjunto de cues-tiones que en mi opinión
requieren debate, es lo que gira en torno a la "nueva gobernanza"
y a los Foros Socia-les. Por tanto, creo que el verdadero problema para el movimiento obrero,
me parece, no es afirmar que otro mun-do es posible sino más
bien responder a la pregunta: ¿Qué es necesario hacer
hoy? Porque si la consigna "Otro mundo es posible" se relaciona
con lo que nos propone el Vicepresidente de ATTAC-Francia, a saber:
que pa-ra poder construir otro mundo, es necesario proceder hoy a una
fase de "deconstrucción" (estos son sus tér-minos)
y si, en nombre de otro mundo posible, mañana, es necesario (adopto
los términos de este Vicepresi-dente de ATTAC-Francia), deconstruir
la democracia política contenida en el marco nacional, deconstruir
las naciones, pues bien, compañeros, quizá sea una falta
de imaginación por mi parte, pero el otro mundo posible, construido
sobre la "deconstrucción" de la democracia política
y las naciones, por mi parte, no lo quiero. Porque creo que no habrá
ningún mundo posible para la clase obrera y para la democracia
sin la defensa, pal-mo a palmo, de las formas actuales existentes de
derechos obreros y democráticos tal como han sido conquis-tados. Bajo otra forma, la palabra se utilizó recientemente en el debate: "democracia participativa". Esta, compañe-ros, es una expresión que, todavía se pone a todas las salsas. Hay gente que lo utiliza por distintas razones, pe-ro la "democracia participativa" tiene un contenido muy preciso. Tuvimos, recientemente, una discusión con los compañeros
Marcella Máspero, Julio Turra y Alan Benjamin. Julio Turra recordaba,
oportunamente, qué es la democracia participativa. Fue inventada
en Porto Alegre y tiene por base un sencillo funcionamiento que recuerdo
a todo el mundo: el Gobierno local, una vez pagada la deuda que permite
rembolsar al FMI; una vez garantizado, por otro lado, lo que se llama
el "superávit prima-rio", es decir, el margen financiero
excedentario del 4% del presupuesto, que garantiza al FMI que en caso
de devaluación, cobrará a pesar de todo; habiendo, pues,
el propio Gobierno local, reducido el presupuesto de la ciudad a la
porción congruente; habiendo, como el dice el propio FMI, actuado
como "fiel ejecutante de las decisiones del FMI"; una vez
cubierto todo eso, el municipio de Porto Alegre, convoca a los representante
de las distintas asociaciones de barrio y les dice: Muy Sras. y Sres.
míos: no tenemos los medios de satisfacer to-das las reivindicaciones
pero como estamos a favor de la democracia participativa, ustedes mismos
van a ele-gir cuáles de sus reivindicaciones vamos a satisfacer.
Este es un debate que es necesario proseguir y que tiene otras ramificaciones. Por ejemplo, tuvimos una discu-sión muy importante -sobre la que voy a decir algunas palabras-, con la compañera Marcela, sobre la si-tuación en Venezuela. Es una situación complicada, ya lo entendisteis, y como ya sabéis, el Gobierno nacionalizó una empresa que los dueños habían abandonado, VENEPAL. Y, actualmente, hay un debate en Venezuela sobre ¿cómo gestio-naros en las empresas cuyo control ha sido tomado por el Estado? Hay allí cuatro empresas en cuestión, pero en una de estas empresas, se ha propuesto lo que se llama la "cogestión" y se ha explicado que el Estado va a tener un 51% de las partes, los obreros un 49% -e incluso la Ministra de Trabajo de Venezuela con la que me entrevisté cuando fuimos allí, me dijo que el Gobierno venezolano considera que sería necesario, incluso una parte mayor para los obreros y menor para el Estado. Es un debate complicado, compañeros, pero sobre el que sería necesario que todo el mundo reflexione. ¿Cuál es el papel del sindicato en la gestión de la empresa? Es un debate que ya tuvo lugar en Rusia después de 1917: Estando el Estado definido como bajo el control de la clase obrera, las empresas consideradas propiedad de la clase obrera. ¿Se deriva de ello que el sindicato debe convertirse en un instrumento de gestión de la em-presa y del Estado? Compañeros, es forzoso decir, con la distancia del balance e incluso para mi que formo parte de una corriente política que considera que la Revolución Rusa fue perfectamente legítima, que en este caso, si hay alguna lección que extraer, de lo que sucedió en Rusia, es que incluso en un Estado donde el poder es controlado por los representantes de los obreros, es indispensable que el sindicato mantenga su independen-cia, incluso frente al Estado obrero, incluso frente a la gestión obrera de las empresas. Y puesto que los con-flictos laborales pueden existir incluso en ese marco, hacer valer las reivindicaciones obreras particulares co-ntra los intereses generales considerados supuestamente como los intereses de la clase obrera. Es una garantía de democracia. Y eso, cuando la clase obrera haya tomado el poder. Lo que aún no es el caso en Venezuela. En el caso de Venezuela, es complicado. ¿Qué va a hacer el sindicato -no trato de dar lecciones ya que los compañeros de Venezuela, con los que discutimos, dicen ellos mismos que es complicado-, no hay respuesta completamente hecha. Es justo que el Gobierno Chávez nacionalizase la empresa para que los obreros no per-dieran su trabajo. Es una medida totalmente correcta. Pero no obstante ¿Los obreros pierden sus reivindica-ciones? Ciertamente no. Así pues, si el sindicato administra la empresa, en un momento dado -en el sistema capitalista, existe un mercado, una competencia-, entonces, para poder preservar el mercado, será necesario realizar opciones, aumentar la duración del trabajo, aumentar la competitividad, bajar los salarios, poner en entredicho las garantías sociales. Así pues, hay un debate que debe proseguir. Lo repito: no hay lecciones que dar. Por otra parte decidimos con los compañeros venezolanos proseguir el de-bate entre nosotros. Una cosa es, -como ocurre en una serie de países, incluso en Francia-, tener represen-tantes de los sindicatos obreros en consejos de administración, lo que en sí es discutible; otra cosa, -y eso no tiene el mismo significado-, es asumir la gestión de la empresa. Lo repito: no hay conclusión definitiva que extraer de esto, sino que hay peligros en los movimientos obreros, y que es necesario discutir de ello. Pero estos peligros son de todo tipo, compañeros. Podemos creer que sabemos las cosas, pero no es cierto. Oí que en Sudáfrica, hay nuevas estructuras establecidas por el Gobierno para poder representar a los trabajado-res, en lugar de los sindicatos; oí que en Marruecos, hay, bajo una forma diferente, dispositivos establecidos para sustituir a las atribuciones del sindicato, en los conflictos colectivos; oí lo que dijo Julio Turra sobre la reforma del derecho del trabajo en Brasil, lo que dijo Vitaly Koulik sobre el hecho de que el Código del Traba-jo en Ucrania podría ceder el lugar a la famosa Carta de Derechos Sociales Fundamentales de la Unión Euro-pea. Oímos por parte de numerosos compañeros el papel de la Confederación Europea de Sindicatos. Estamos de lleno, en una situación de ofensiva contra el movimiento obrero. Y como estamos dentro comple-tamente, es necesario que precisemos entre nosotros cuál es el lugar del Acuerdo Internacional de los Trabaja-dores y de los Pueblos y, en consecuencia las propuestas que queremos hacer aquí. El camarada Chan Kai, de China ha utilizado la fórmula: "300 millones de trabajadores se insertan en la ca-dena de producción mundial. El movimiento obrero mundial no puede ignorar a la clase obrera china, si no sería una cáscara vacía.". Pienso que tiene totalmente razón vista la importancia de China en la economía mundial, vista la forma en que se utiliza la situación en China para justificar los ataques contra los trabajado-res del mundo entero. Él ha añadido: ciertamente, el movimiento obrero tradicional tiene todas las razones para seguir existiendo. No estamos ya en la misma época que cuando Marx escribía. Es totalmente exacto. Muchas cosas han cam-biado y, por otra parte, el problema, para nosotros, no consiste en saber si lo que escribió Marx es justo o no. Todo el mundo puede tener su opinión y en el Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos, se puede ser marxista o no serlo. Pero, creo que hay un punto sobre el que estaremos todos de acuerdo, es que los mecanismos de la explotación capitalista analizados por Marx y otros en el siglo XIX no desaparecieron hoy. La extorsión de la plusvalía, es la razón de ser, todavía, del sistema capitalista. El aumento del sistema de ex-plotación, es decir, el robo del trabajo del obrero, sigue siendo la razón de ser de este sistema y, eso sigue siendo el recurso principal, de todas las riquezas acumuladas por la clase capitalista, sobre la espalda de la clase obrera. Pienso que todos los compañeros presentes, estarán de acuerdo conmigo, pero no encontrarán ningún rastro de lo que acabo de decir, en un solo documento de un solo Foro Social de cualquier tipo que sea. No encontrarán rastro de esta afirmación por parte del altermundialismo. ¿Por qué? Porque, si sigue siendo exacto que el sis-tema capitalista es un sistema de explotación de la fuerza de trabajo, se deriva de ello, de manera ineludible que hoy como ayer, ciertamente en condiciones diferentes, la lucha contra la sobreexplotación, es decir, la lu-cha para la mejora de las condiciones de salario y trabajo, eso es indisociable de la existencia de organizacio-nes obreras independientes, insertadas, ellas mismas, en el internacionalismo obrero. Y eso es lo que está en la base del movimiento obrero. Y en una determinada forma, se puede concluir esto: ciertamente, es justo afirmar que el movimiento obrero no ha muerto, que tiene el futuro ante él, pero eso no basta. Es necesario decir también que está amenazado de manera extremadamente peligrosa por todas las formas de integración, en cuya vanguardia están, los Foros Sociales y todos los dispositivos de gobernanza. En este sentido la defensa de la independencia del movimiento obrero pasa por la ruptura con la gobernanza y los Foros Sociales. Cuando digo ruptura no digo que sea necesario acusar tal o tal cosa, sino que es necesario mantener este debate vital para el movimiento obrero en cada una de nuestras organizaciones, que es necesario disipar paso a paso las incomprensiones, descartar los equívocos, clarificar los malentendidos. Es necesario actuar del modo como lo hicimos aquí, que mediante el libre debate, los trabajadores y los militantes aprendan a desconfiar de estos falsos amigos de la clase obrera que son los Foros Sociales y otros movimientos de go-bernanza, aprendan a permanecer firmemente en el único terreno de la independencia de clase de las organiza-ciones. Entonces, las presiones son fuertes pero si comprendemos esto, es a partir de ahí que el Acuerdo puede hacer su trabajo. Se ha hablado de campañas del Acuerdo. Son modestas. El Acuerdo no es un gran aparato Interna-cional capaz de hacer cosas extraordinarias. Pero hemos de anotar, a pesar de todo, algunas informaciones: " Sobre Cozma, hemos tomado decisiones, hay un calendario. La
campaña del Acuerdo ya ha tenido en Ru-mania un efecto importante:
bajo la presión extremadamente brutal del gobierno rumano y numerosos
apa-ratos a él vinculados, había una fuerte vacilación
en el movimiento sindical rumano a tomar la defensa de Cozma. No que
los compañeros no estuvieron a favor de Cozma, pero se les asustaba.
Cuando se está en un país donde se pone a un sindicalista
en prisión por quince años y donde una campaña
se desarrolla para decir que Cozma es un fascista, un terrorista, muchos
compañeros vacilaban. A partir del momento en que hay una campaña
internacional, los compañeros se sintieron alentados y la Conferencia
que tuvo lugar hace algunas semanas, de 300 responsables sindicales
para la liberación de Cozma en Rumania, es el producto en primer
lugar del movimiento obrero rumano pero podemos decir que la actividad
del Acuerdo ha ayuda-do. Hace algunos días se celebró la reunión de la
Comisión de las Libertades Sindicales de la OIT y este Comi-té
se preguntó: ¿Quién apoya la denuncia presentada
ante la OIT? Hicieron la cuenta. Los únicos que dije-ron que
apoyaban esta denuncia, eran las mismas 22 organizaciones patronales
nacionales que habían apo-yado la denuncia al inicio: el MEDEF
de Francia, la patronal alemana, etc., y no había ningún
otro miem-bro de la OIT para asociarse a esta denuncia. La Comisión
de las Libertades Sindicales dijo: por consi-guiente, no podemos pronunciarnos
y lo devolvemos al Consejo de Administración de la OIT. Están estas campañas, y hay otras. Pero todo esto nos lleva a lo que es nuestra vocación. El compañero Alexandre Hébert concluyó su intervención diciendo: más que nunca, la lucha de clases es el motor de la histo-ria. Pienso que no podemos más que adherirnos a esta conclusión. Por lo que se refiere a países, sobre los que tenemos a veces menos información, por ejemplo, China, hemos conocido un aumento oficial anual del 30% de luchas sociales contabilizadas por el Gobierno chino. He leído en el Internacional Herald Tribune que 60 000 incidentes sociales, algunos de los que ponen en movimiento 50 000, 60 000 trabajadores se contabilizaron en China en 2004. La clase obrera china no se deshace. Y oí lo que ha dicho el compañero Cholewka sobre la huelga general más importante que se prepara en Gran Bretaña desde la de 1926; he oído lo que ha dicho Pa-trick Hébert con respecto al papel desempeñado por las Confederaciones en las huelgas y las manifestaciones del 10 de marzo; he oído lo que ha mencionado el compañero Tafazzul Hussain sobre otro plan, sobre el com-bate de frente único que, en Bangladesh, impidió la privatización del principal puerto del país, el puerto de Chittagong, por una compañía americana que se ha visto obligada a batirse en retirada ante el frente único del conjunto de trabajadores, organizaciones -incluido el alcalde de Chittagong-. He escuchado muchas otras cosas que se dijeron aquí: las manifestaciones que tuvieron lugar en Rusia, etc. Creo que hay una conclusión que podemos extraer de esto: la situación es extremadamente difícil, es la consta-tación que hemos hecho todos. Ella exige -y es en eso, en lo que el Acuerdo puede ser útil- informar, clari-ficar, precisar, seguir el debate, pero, no hemos perdidos. La clase obrera no ha sido derrotada. Verdadera-mente, no ha ganado. Pero no ha sido derrotada. Y comparto la opinión de Patrick Hébert, tratándose de Fran-cia, pero que tiene un alcance más general: incluso en una situación donde la presión hacia la integración se ejerce sobre las organizaciones y consigue, a veces, oscilaciones o incluso desvíos, está la clase obrera, los mi-litantes, los responsables, a distintos niveles, los que no quieren volver a entrar en el marco del acompañamien-to. Y hay en Francia, como en todos los países, una serie de militantes, no solamente los que están aquí, sino también otros, que tienen la capacidad de luchar cueste lo que cueste para que las organizaciones de clase rea-licen su mandato, para que sean no un instrumento al servicio de la gobernanza mundial sino un instrumento al servicio de la lucha de clases. Ciertamente, no todo es muy blanco o muy negro. Tal organización sindical en Francia que se negó a partici-par en la manifestación de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) no ha concluido, no obstante, en una llamada honesta y masiva al voto NO; tal otra que ha sido obligada a pronunciarse a favor del voto NO, ha renunciado, no obstante, a participar en la manifestación de la CES. Las cosas no son nunca tan simples. Pero pueden conseguirse puntos de apoyo, mediante el combate organizado y, de la misma manera que debe-mos considerar que ninguna conquista puede hacerse si no se es capaz de defender las viejas conquistas, de la misma manera, ninguna defensa de la independencia de las organizaciones puede ejercerse, si no se combate, hombro con hombro, con el conjunto de la clase obrera para preservar la independencia de las organizaciones existentes, para combatir todos los procesos sobre integración, para ayudar a los trabajadores a aferrarse a sus propias herramientas que son las organizaciones obreras. Y es posible decir eso hoy, precisamente porque la lucha de clases sigue siendo el motor de la historia, precisamente porque la lucha de clases sigue siendo el alfa y la omega de toda la situación y porque los mecanismos de explotación -reforzados, inesperadamente para ellos, por todas las mañas de acompañamiento, de altermundialismo, de Foros Sociales y lo que se quiera- alimentan inevitablemente, procesos de resistencia a la explotación y por lo tanto la lucha de la clase que pasa por la batalla para defender y preservar las organizaciones. Es ahí donde querría concluir. Muchos compañeros han dirigido aquí, al Acuerdo Internacional de los Traba-jadores y de los Pueblos, solicitudes que, si se las toma como tales, son todas solicitudes legítimas. Pero eso no quiere decir que el Acuerdo Internacional, esté en condiciones, en esta fase, de responder a todas estas deman-das. El Acuerdo Internacional, yo diría, su fuerza, la única, radica en su capacidad, desde 1991 para hacer discutir juntos y actuar, cada vez que eso es posible, a los militantes, corrientes, organizaciones que vienen de todos los horizontes del movimiento obrero, que tienen su propia historia, su propia fisonomía, sus propias referen-cias pero que se encuentran sobre una base común: la independencia del movimiento obrero, que es completa-mente indisociable del internacionalismo obrero y la defensa de la democracia. Varios compañeros han hecho referencia a la Primera Internacional. Obviamente el "modelo", los anteriores antecedentes en los que se basa el Acuerdo, es la Primera Internacional que, finalmente, fue capaz de hacer co-existir, con debates, controversias e incluso ásperas polémicas, a todas las corrientes del movimiento obrero en la diversidad de sus formas de existencia y organización que no son menores, hoy, para nosotros. No obstante, es necesario saber reconocer que, en la extraordinaria amenaza que pesa sobre el movimiento obrero y las organizaciones, estamos aún, aunque 14 años después de Barcelona, al principio de este proceso. Y lo hemos visto, por otra parte, en nuestros debates. Sería un error pretender -lo que, por otra parte, nadie propone- cristalizar demasiado prematuramente, mientras que la diversidad de las opiniones es la que es. Al mismo tiempo, debemos avanzar juntos, es decir, consolidar en cada país, lo que son los segmentos de inde-pendencia del movimiento obrero frente a todo lo que les amenaza. Entonces, eso determina campañas -hemos decidido un cierto número de ellas- y eso, orienta también, -es la única decisión que se presenta a vuestra aprobación-, esta declaración final que se os va a distribuir, que fue elaborada por la tribuna. Veréis a los firmantes: Paul Nkunzimana de Burundi, Tafazzul Hussain de Ban-gladesh, Gotthard Krupp de Alemania, Nambiath Vasudevan de India, Clarence Thomas de Estados Unidos, Erwin Salazar de Perú, Vitaly Koulik de Ucrania, Lybon Mabasa de Sudáfrica, Nancy Wohlforth de Estados Unidos, Marcella Máspero de Venezuela y yo mismo, compañeros de distintos países, distintos continentes, distintas trayectorias políticas, pertenecientes a distintas corrientes del movimiento obrero. ¿Qué dice esta de-claración? Dice: he aquí los principales peligros que pesan sobre el movimiento obrero tal como los hemos registrado. Es-te debate que hemos tenido aquí se refiere a todos los trabajadores, a todos los países, todos los militantes, to-das las organizaciones. Nosotros, quienes hemos participado en esta conferencia, asumimos el compromiso de proseguir este debate allí donde estamos, de abrir este debate en nuestras organizaciones y procurar que pue-dan ampliarse las filas de los que no aceptamos ver desaparecer al movimiento obrero en el marco de la su-puesta gobernanza es decir, de la integración corporativista. Ampliar las filas de aquellos para los que la lucha de clases no es una palabra inútil, la independencia de las organizaciones tampoco. Se trata para nosotros de consolidarnos en lo que debemos ser, no mediante imposiciones, no mediante resoluciones que deben aceptarse o abandonar, sino mediante un debate que debemos continuar. La propuesta que se os hace, si estáis de acuerdo, es que todos los que de entre vosotros lo deseéis y obvia-mente hay que desear que seáis todos, manifestéis vuestro acuerdo llenando simplemente el cuadro, en cuya parte baja, permite indicar, bajo la cualidad que elijáis, si estáis de acuerdo en refrendar esta declaración, si deseáis por otro lado ser corresponsales del boletín del Acuerdo Internacional para organizar entre nosotros es-te debate, quizá de manera un poco más colectiva que lo ha sido hasta ahora y que podáis así, que podamos así, constituir la cadena internacional de resistencia y defensa de la independencia del movimiento obrero. Si damos este paso adelante, compañeros, y si organizamos el acta de nuestra conferencia, así, habremos hecho nuestro trabajo. Querría pues, sin comprometeros sobre el contenido del texto,
presentar al voto solamente una propues-ta, y será el único
voto en esta conferencia: La Resolución es adoptada por unanimidad Todos los compañeros tenéis el documento entre las manos: vais a leerlo después del final de la conferencia y volveréis a poner vuestras firmas a la salida. Cada uno de entre vosotros tiene dos documentos: uno, si desea firmarlo, para entregar en la entrada, el otro documento para él. Querría concluir los trabajos de esta conferencia diciendo simplemente
esto: tuve en cuenta la frase de la joven compañera rumana que
intervino y que termino afirmando lo que quieren los jóvenes
en Rumania: "¡Quere-mos un mundo donde sea posible vivir!
¡Ayudadnos a construirlo!". Entonces, si lo permitís, diría a esta joven compañera rumana en nuestro nombre a todos los jóvenes de Ruma-nia, y a todos los jóvenes del mundo entero, que ese mundo en el que los jóvenes puedan construirse su propio futuro, no se trata para nosotros de ayudarles a construirlo. Se trata para nosotros de ayudarnos todos, noso-tros mismos a construirlo. Ayudémonos a construirnos un mundo donde los derechos de los trabajadores sean respetados, donde las conquistas de las generaciones anteriores no sean destruidas, donde las bases conquista-das de la humanidad y la civilización puedan restaurarse y eso, compañeros, hagámoslo mediante el interna-cionalismo proletario, por la Internacional Obrera. Declaro concluidos los trabajos de esta Conferencia del Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos. ESTE NÚMERO ES EL TERCERO Y ÚLTIMO DE LOS DEDICADOS A
LA PUBLICACIÓN ÍNTEGRA DE LAS INTERVENCIONES EN LA CONFERENCIA
MUNDIAL DEL Suscripción a Informaciones Internacionales
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