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INFORMACIONES INTERNACIONALES
21 de junio de 2005 No. 137 Precio 0,50
Boletín semanal de informaciones editado por el
Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos
Presentación:
En este número, encontraréis la introducción al
Encuentro del 12 de junio en Ginebra: "Para la defensa de los convenios
de la OIT y la independencia de las organizaciones sindicales".
Esta introducción suscitó un debate. Publicaremos en nuestros
próximos números, las intervenciones hechas durante la
conferencia, así como las contribuciones y entrevistas que nos
habrán llegado.
Después de la 93a. sesión de la Conferencia anual de la
OIT, tenemos ante nosotros momentos importantes.
Estos momentos conciernen a todo el movimiento obrero.
"La OIT está en la encrucijada. Un debate se ha abierto.
Va a continuarse en relación con la preparación de la
Cumbre de la ONU, en relación con los acontecimientos en el movimiento
sindical internacional.", concluía la reseña de debate
del XII Encuentro.
Publicaremos los documentos de los que tengamos conocimiento para que
cada uno pueda, a partir de los hechos, hacerse una opinión.
"Nacionalización de los hidrocarburos", es lo que exigen
cientos de millares de Bolivianos que han invadido, hace más
de un mes, la capital, La Paz. Podréis leer en la corresponsalía
que publicamos, el mandato de la Asamblea Popular Nacional constituida
en El Alto--La Paz así como un comunicado de la Federación
de los Mineros Bolivianos.
Encontraréis también una corresponsalía de Brasil
y la Declaración de la corriente O' Trabalho del PT de Brasil.
La semana pasada os informamos, a través del mensaje que nos
hizo llegar, de la liberación del sindicalista minero Miron Cozma.
Podréis leer el comunicado del Acuerdo Internacional así
como un informe de los hechos.
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Sumario:
Pág. 1: Presentación
Pág. 2: XII encuentra internacional para la defensa de los convenios
de la OIT. Ginebra 12 de junio de 2005.
Informe introductorio de Daniel Gluckstein, coordinador del Acuerdo
Pág. 6: Brasil: ¿? Correspondencia
¿? Declaración de la corriente O'Trabalho del PT
Pág. 7: Bolivia: Constitución de una Asamblea popular
nacional a EL Alto - La Paz
"nacionalización de los hidrocarburos".
¿? Colombia -
Pág. 8: Rumania: Liberación de Miron Cozma
- mensaje del Acuerdo
- Correspondencia
Pág. 14: Suscripciones
XII Encuentro Internacional
para la defensa de los convenios de la OIT
Ginebra 12 de junio de 2005
Informe introductorio de Daniel Gluckstein,
Coordinador del Acuerdo Internacional
de los Trabajadores y de los Pueblos
Es el duodécimo año que organizamos este encuentro para
la defensa de los convenios de la OIT y, hace tres meses nos encontramos,
muchos de entre nosotros, en Madrid en la Conferencia Mundial convocada
por el Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos.
En esta Conferencia Mundial pusimos de relieve el hecho de que el movimiento
obrero, a escala internacional, se enfrentaba a la propuesta de integrarse
a lo que llaman "la gobernanza de la mundialización"
y que las organizaciones obreras, a partir de ahora asimiladas a las
ONG, a la sociedad civil, a los Foros Sociales, debían aceptar
convertirse en los instrumentos de la aplicación de las políticas
del FMI, del Banco Mundial, de la OMC.
Estamos reunidos, hoy, en Ginebra, con motivo de la Asamblea anual de
la Organización Internacional del Trabajo. Hay que reconocer,
tanto a través del informe presentado por Juan Somavia en esta
asamblea de la OIT, como por el conjunto de los debates que han tenido
lugar, que la propia OIT se enfrenta a una tentativa de una amplitud
sin precedentes que se dirige --se dice por otra parte oficialmente--,
a la reforma de la OIT, que es invitada a integrarse en la preparación
de lo que denominan el Foro del Milenio, Foro que debe celebrarse en
septiembre próximo con motivo de la Asamblea General de la ONU.
Y para nosotros que llevamos desde hace más de doce años,
comprometidos en el combate para la defensa de la OIT y sus convenios,
hay una necesidad de entablar, entre nosotros, un debate sobre el momento
en que estamos, de este largo proceso dirigido al cuestionamiento, no
solamente de los convenios de la OIT, sino al cuestionamiento de la
propia existencia de las organizaciones que construyen a la clase obrera,
tanto a escala internacional como a escala nacional, al cuestionamiento
de los derechos conquistados por los trabajadores en cada país,
y finalmente lo que coincide con una cuestión aún más
fundamental, el cuestionamiento de las bases mismas de la democracia
política, que es indisociable de la existencia de organizaciones
obreras y derechos reconocidos a la clase obrera en cada país.
Es necesario recordar aquí que el cuestionamiento de los principios
fundacionales de la OIT conoció una brusca aceleración
a partir de la Declaración de 1998, que se proponía sustituir
el sistema convencional vinculante basado en convenios, por un nuevo
sistema basado en recomendaciones.
Eso es familiar para todos los compañeros que participan en nuestras
conferencias, porque desde que esta modificación tuvo lugar en
1998, no hemos cesado de alertar a las organizaciones obreras a escala
internacional, sobre los graves peligros que representaba esta modificación.
Pero hoy es necesario volver a ello, porque llegamos al momento en que
esta modificación encuentra su traducción práctica
y, desgraciadamente, confirma los temores que fueron los nuestros desde
el principio.
En 1998 en la misma asamblea de la OIT que había conocido, y
fue una "première", la visita del Presidente de Estados
Unidos de entonces, Bill Clinton, se había decidido adoptar una
declaración denominada "Declaración de la OIT relativa
a los principios y derechos fundamentales del trabajo". Esta declaración
si bien hacía, formalmente, referencia a los convenios de la
OIT, introducía la siguiente modificación: "La declaración
aporta una nueva contribución importante. En primer lugar el
reconocimiento de que los miembros de la OIT, incluso cuando no ratificaron
los convenios en cuestión, tienen la obligación de respetar
de "buena fe" y de acuerdo con la constitución los
principios relativos a los derechos fundamentales que son objeto de
dichas convenios.".
Hasta ahora, el sistema normativo tal como se había construido
en 1919 estaba basado en la adopción de convenios -en número
de 185 hasta hoy--. Estos convenios --una vez elaborados en el marco
del sistema tripartito, que se basa en la representación de los
Estados, de los patronos y de los trabajadores--, se sometían
a continuación a ratificación. Cuando se ratificaban,
eran transcritos por los Parlamentos nacionales, y tenían fuerza
de ley en cada uno de los países, con el poder vinculante de
los gobiernos de hacer respetar estos convenios de la OIT.
Desde que, a partir de 1998, se substituye progresivamente este sistema
vinculante de convenios, por un sistema de recomendaciones, al que se
les pide la adhesión, haciendo valer su "buena fe",
se renuncia a toda forma de coerción y, en este caso, se renuncia,
pues, a toda forma de obligación para los patronos.
La sustitución del sistema de convenios vinculantes por el sistema
de recomendaciones no vinculantes, es la puerta abierta --ampliamente
prestada después--, a todas las formas de desreglamentación
de los derechos obreros tal como se inscribieron en las legislaciones
sociales nacionales.
En la actualidad, en 2005, el informe presentado por Juan Somavia en
esta asamblea anual de la OIT expresa una modificación sustancial
con relación a lo que han sido los informes, tradicionalmente
presentados cada año, ante las conferencias anuales de la OIT.
Ya, en 2002, se estableció, bajo los auspicios de la ONU, la
comisión denominada de "la dimensión social de la
mundialización", de la que hablamos ampliamente en la conferencia
de Madrid.
Pero este año 2005, es el primer año en que el Director
General de la OIT no presenta informe como tal. Todos los que son conocedores
de las conferencias anuales de la OIT saben, que los dirigentes, los
representantes de la OIT, presentan generalmente voluminosos informes
escritos varios meses antes, que examinan, hasta cierto punto, el estado
del respeto de los convenios de la OIT, de su cuestionamiento, de las
libertades sindicales, de la evolución, digamos, mundial de la
clase obrera.
Este año, el informe del Director General fue extremadamente
modesto en tamaño, y modesta en ambición aparente. Ello
fue justificado por el argumento de que, en adelante, el informe de
la OIT debe insertarse en el marco de los objetivos del "Milenio
para el desarrollo". en 2000 es cuando la Asamblea General de la
ONU adoptó los "objetivos del Milenio" para el desarrollo
y es con relación a estos objetivos que en septiembre próximo,
tendrá lugar la cumbre llamada "Milenio + 5" que va
a evaluar la aplicación de estos objetivos.
¿Cuál es la consecuencia de esta inserción, de
esta subordinación, deberíamos decir, de la OIT al marco
fijado por esta cumbre de la ONU del "Milenio + 5"?
He aquí lo que dice el Secretario General de la ONU, Kofi Annan
presentando esta cumbre:
"Los Estados no pueden hacer solos el trabajo. Necesitamos una
sociedad civil activa y un sector privado dinámico. Tanto la
sociedad civil como el sector privado ocupan una parte cada vez más
grande y cada vez más importante del espacio antes reservado
a los Estados."
Para la clase obrera cada de país, la existencia de normas insertadas
en las leyes nacionales es una garantía. La creciente eliminación
de estas normas inscritas en la legislación nacional, en favor
del recurso a la sociedad civil o a las empresas privadas, equivale
a la desaparición de estas normas.
Y es el proceso que hoy está en curso puesto que el Sr. Somavia
nos invita a inscribir en adelante los trabajos de la OIT en el marco
de la preparación de la Cumbre Milenio + 5.
Es útil dedicar algunos minutos a leer el informe de la ONU --que
es voluminoso--, que prepara la Cumbre del Milenio + 5. Ya que tenemos
esta paradoja, un pequeño informe del Director General de la
OIT, --creo que de ocho páginas-que, esencialmente, dice que
nuestros trabajos se insertan en la preparación de la Cumbre
Milenio + 5 y un informe de 150 páginas que es el informe preparatorio
a la Cumbre Milenio + 5 de la ONU.
Tomaré algunos extractos de dos capítulos.
El capítulo IX se titula "Contribución del sector
privado". En él leemos: "En una economía de
mercado, las empresas privadas contribuyen a la reducción de
la pobreza de numerosas maneras.". Recuerdo que la lucha contra
la pobreza es el objetivo número uno de la cumbre del Milenio
de 2000, de todo lo que se denomina, los Objetivos de desarrollo del
Milenio y la Cumbre Milenio + 5. Así pues, las empresas privadas
desempeñan un importante papel en la reducción de la pobreza.
Volveré de nuevo, más adelante sobre lo que podemos pensar
de esta apreciación.
Leo también en este informe: "Respecto a la asociación
privado-público, conviene distinguir las prestaciones de servicio
de su financiación. Aunque una empresa privada sea la mejor situada
para ofrecer un servicio de manera eficiente, sería necesario,
a menudo, que éste sea financiado por los caudales públicos."
Muchos compañeros saben lo que eso quiere decir. En todos nuestros
países, estos últimos años, se ha ido substituyendo
la existencia de servicios públicos por una externalización
hacia lo privado que, a veces, se benefició de subvenciones públicas,
pero por servicios que se privatizaban y no tenían ya nada que
ver con los servicios públicos. En Europa, es lo que se nos preconiza
bajo la expresión "Servicio de Interés Económico
General", pero en todos los países este proceso está,
creo, en marcha.
Se lee también en este informe: "El sector público
y el sector privado pueden combinar sus fuerzas mediante a asociaciones.
El sector privado puede obtener parte de estos activos para alcanzar
nuevos mercados. El sector público puede garantizar el acceso
a todos, subvencionando a los hogares desprotegidos, abriendo, así,
a las sociedades privadas, extensos mercados de consumidores garantizados."
Es una redefinición totalmente original, de lo que es el papel
del servicio público. Hasta ahora se admitía, que el servicio
público tiene por vocación garantizar una determinada
igualdad entre los ciudadanos, una determinada nivelación social
por arriba y permita, incluso al sector privado, acceder en virtud de
la igualdad de derechos de los ciudadanos en democracia, a toda una
serie de servicios públicos que, si hubieran sido privados, les
habrían estado prohibidos.
Esta redefinición de los servicios públicos, hace del
servicio público el abastecedor garantizado de mercado para las
empresas privadas, es decir el criterio no sería ya la satisfacción
de las necesidades sociales, sino la garantía aportada a empresas
privadas de que encontrarán mercados a la altura de sus apetitos.
En este informe preparatorio a la Cumbre de septiembre sobre el Milenio
+ 5, leemos también: "La propuesta de que el Estado, en
adelante, conceda mercados sobre la base del resultado, firmando el
Estado con sociedades privadas u ONG contratos de provisión de
servicios convenidos a una población dada.".
Sé que muchos compañeros, en particular, en África,
en Asia, -- también, desgraciadamente, cada vez más en
Europa--, podrían dar ejemplos, según los que, las instituciones
existentes, después de haber procedido a la liquidación
de los servicios públicos, transfirieron a ONG el cuidado de
garantizar durante períodos dados y, en sectores dados de la
población, el equivalente de servicios públicos pero en
condiciones de una ausencia de derecho de las poblaciones, y una ausencia
de recurso por parte de estas, para conseguir la garantía de
sus derechos.
Este es el marco de este informe Milenio + 5, en el que, los dirigentes
de la OIT nos invitan a inscribir, a partir de ahora, la reflexión
sobre los convenios de la OIT. Pero eso tiene consecuencias sobre las
organizaciones sindicales y el papel del movimiento obrero.
En otro documento de la ONU que presenta los objetivos de la cumbre
de septiembre. Se lee:
"Al término del Pacto mundial, Kofi Annan propuso que las
empresas que participan se comprometan a establecer actividades susceptibles
de hacer progresar los valores centrales de las Naciones Unidas en cuanto
a derechos humanos, a normas laborales y a medio ambiente. Luego los
50 Secretarios Generales y jefes de grandes asociaciones de la sociedad
civil y organizaciones sindicales mundiales se entrevistaron con el
Secretario General a partir de julio de 2000,…"
Y ahí, llegamos al concepto que ocupa un lugar central en el
proceso en curso en la OIT que es la afirmación de lo que se
llama "la responsabilidad social de las empresas". Ya hemos
visto, en lo que acabo de citar, que se supone que las empresas privadas
desempeñan un papel central en la lucha contra la pobreza. Todos
los militantes obreros que están en esta sala, saben por experiencia,
que la pobreza se desarrolla sobre la base de la explotación
y que las grandes empresas a las que se hace referencia aquí,
son grandes por el hecho de que realizan un volumen de negocios importante.
Realizan un volumen de negocios importante, porque realizan beneficios
importantes y estos beneficios importantes, como se realizan sobre la
base de la explotación de la fuerza de trabajo, no son, por tanto,
un factor de lucha contra la pobreza, sino, generalmente, un factor
de agravación de la pobreza, de la desreglamentación,
de la precariedad, cualesquiera que sean sus formas.
Pero a partir del momento en que se afirma que las "grandes empresas"
--para usar ese vocabulario--, son un factor de lucha contra la pobreza,
se llega a la idea de que las grandes empresas, en general, tienen una
"responsabilidad social" y, que va a ser necesario, no ya
defender los derechos arrancados por la clase obrera, sino pretender
hacer valer la "responsabilidad social de las empresas".
En el capítulo 8 titulado "Contribución a la sociedad
civil, a la realización de los objetivos del Milenio para el
desarrollo", del mismo informe preparatorio a la Cumbre Milenio
+ 5 de la ONU --en el vocabulario en vigor, la sociedad civil incluye
a las organizaciones sindicales-- se lee esto: "Las estrategias
nacionales de realización de los objetivos del Milenio para el
desarrollo, exigen el apoyo y la participación de las organizaciones
de la sociedad civil que representan estratos sociales importantes y
expresan las necesidades de un amplio abanico de comunidades y reaccionan
a sus necesidades.".
Pasemos sobre el vocabulario, más que discutible. Pero se supone
que entre las "comunidades" en cuestión, está
la "comunidad" de los asalariados, llamémosla clase
obrera. Se dice esto: "el papel de las organizaciones de la sociedad
civil es contribuir a la elección de las inversiones prioritarias,
al dictamen de las zonas y comunidades prioritarias.", es decir
que, el papel de las organizaciones sindicales sería, entre otras,
ayudar a tomar las decisiones de inversión, en un sector mejor
que en otro. Creo que los camaradas brasileños podrían
hablarnos de la experiencia de los foros sociales y de la democracia
participativa para comprender de qué se vuelve a tratar.
En este contexto, estamos confrontados aquí, a una cuestión
que necesitamos evaluar.
¿Qué posición deben adoptar las organizaciones
obreras frente a la invitación que se les hace de colocar en
el centro de la defensa de los derechos sociales, la responsabilidad
social de las empresas? ¿Qué posición debe adoptar
el movimiento obrero? Hay una posición tradicional del movimiento
obrero, aquélla que consiste en decir que la clase obrera lucha
a través de sus organizaciones para conquistar derechos, que
estos derechos se inscriben, en cada país, en códigos
del trabajo, en convenios colectivos, en estatutos, en leyes sociales;
que encuentran su refracción en los convenios internacionales
de la OIT y que la clase obrera --que tiene intereses distintos de las
otras clases sociales y reivindicaciones específicas--, se considera
en el deber de organizarse lo mejor posible, para defender lo mejor
posible sus intereses específicos, en el marco de las relaciones
con las otras clases sociales, tanto en el marco de la OIT como a escala
nacional.
Nos encontramos con que todavía hoy --y es el reto de nuestro
combate--, existen los convenios de la OIT. El largo proceso de cuestionamiento
de los convenios de la OIT, ciertamente marcó puntos en los 12
últimos años, pero no ha concluido. Existe todavía
una Comisión de normas que los examina cada año aquí
en Ginebra. Así como existen todavía en nuestros países
respectivos --incluso si se ponen ampliamente en entredicho--, los códigos
de trabajo, convenios, estatutos, regímenes de protección
social, ciertamente debilitados con relación a lo que eran hace
diez años, quince años o veinte años, pero existen.
Y es un deber imperioso para la clase obrera sostener la defensa de
cada uno de estos convenios, cada uno de estos estatutos, cada una de
estas conquistas sociales y organizarse para garantizar su defensa.
Sabemos bien que, si los trabajadores no están dispuestos a combatir
para preservar lo que se conquistó, no vemos cómo podrían,
mañana, aunque algunos lo pretendieran, conquistar nuevos derechos
sobre la base de las ruinas de los derechos adquiridos hasta ahora por
los trabajadores.
En este contexto, es necesario entender, que la ofensiva destinada a
poner en entredicho, hasta el final, el sistema normativo de la OIT
está hoy bien comprometida. El representante de los trabajadores
en la presente conferencia anual de la OIT declaró que ya no
es posible basarse en los convenios tradicionales de la OIT con el pretexto
de que éstas, cito "han sido demasiado poco ratificadas
o no han sido aplicadas.". Mencionó el hecho de que el mundo
ha cambiado y que como el mundo ha cambiado, no se puede avanzar como
en el pasado en la defensa o la obtención de nuevas reformas
favorables a la clase obrera.
Es ahí donde llegamos a la cuestión de la posición
del movimiento obrero. Este debate existe a escala internacional, existe
en cada país. Querría mencionar aquí su dimensión
internacional.
Tengo bajo los ojos un documento que se llama "Declaración
sindical relativa al orden del día de la 6a. Conferencia Ministerial
de la Organización Mundial del Comercio". Esta 6a. Conferencia
Ministerial de la Organización Mundial del Comercio se celebra
en Hong Kong en diciembre próximo. Y en la preparación
de esta conferencia, hay una declaración sindical.
Fue ratificada por las Global Unions de la que se precisa que engloba
a la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales
Libres, la Federación Sindical Mundial, la comisión sindical
consultiva ante la OCDE TUAC, la Confederación Mundial del Trabajo,
la Confederación Europea de Sindicatos y que las propias federaciones
sindicales internacionales agrupan a la UNI, la FITDB, la UITA, la FIOM,
la ISP, la IE, la FITTHT, la FIJ, la ITF y la ISEM, lo que es tanto
como decir, que de una manera o de otra, cada militante sindicalista
aquí presente, es parte involucrada y a menudo en varias condiciones,
en esta declaración que se hace en su nombre. Voy a decirles
lo que se dice en su nombre, en nombre del movimiento obrero internacional
y hay un debate necesario entre nosotros.
Se dice: "La creación de trabajo decente debe figurar en
el centro de las prioridades de los gobiernos y ser el elemento principal
de una ronda de negociación comercial realmente orientada sobre
el desarrollo.".
El documento "sindical" precisa inmediatamente que el "trabajo
decente" incluye: "el empleo, el respeto de los derechos de
los trabajadores, la protección social y el diálogo social.".
A este nivel de generalidad sobre el respeto del trabajo decente, no
conozco ningún país del mundo que pueda ser acusado de
no respetar el trabajo decente --excepto dictaduras sangrientas, hay
algunas de ésas, afortunadamente minoritarias--, pero existe
siempre una determinada forma "de empleo", un determinado
"respeto de los derechos de los trabajadores", en todos los
países encontraréis normas. De una manera o de otra los
trabajadores son respetados, siempre hay una forma de protección
social y diálogo social.
Una vez que se os ha dicho que el objetivo es el trabajo decente, se
os dice: "Existe un vacío en el centro mismo de la OMC debido
a su separación de las instituciones de la ONU responsables del
desarrollo social.".
¿Instituciones de la ONU responsables del desarrollo social?
Es la OIT, puesto que la OIT forma parte de la galaxia de las instituciones
de la ONU. Pues, está dicho, el problema, es que la OIT está
separada de la OMC. Esta declaración denominada "declaración
sindical internacional" va a reclamar una determinada forma de
integración de la OIT en la OMC. No es el FMI quien lo reivindica,
no es el Banco Mundial, no son los gobiernos, no son los patronos, aunque
lo pide también, es en nombre del movimiento sindical mundial,
que esta declaración ha dicho "es necesario que la OIT se
integra en la OMC".
Me diréis ¿qué sentido tiene eso de que una organización
encargada de defender los convenios de los trabajadores, se integre
en una organización que regula las relaciones comerciales?
Eso está explicado: "Es esencial que el sistema de gobernanza
mundial --que otorga a la OMC, al Banco Mundial y al FMI una importancia,
un poder excesivo--, sea reequilibrado de tal modo que las cuestiones
sociales y medioambientales reciban la misma consideración que
el comercio y la economía.".
La OMC, es una institución que regula las relaciones comerciales
entre Estados, que soluciona el problema de los aranceles aduaneros,
de las barreras arancelarias, de los volúmenes y las cuotas de
exportación. Si dais a la OMC como función, incluir en
sus relaciones comerciales una cláusula social que diga en qué
condiciones es posible el comercio, ¿quién va a ser garante
de esta cláusula social? Los únicos que pueden ser garantes,
son los que están concernidos por la aplicación de los
acuerdos comerciales, son las multinacionales. Si partís, pues,
de esta apreciación de que la OIT debe integrarse en la OMC,
llegaréis al hecho de que las multinacionales serán las
encargadas de hacer respetar las cláusulas sociales, de las que
ya veréis son precisamente el sistema de recomendaciones de 1998
de la OIT, sobre la base de la "buena fe", que las empresas
suscriben.
Por otra parte eso tiene un nombre: "los códigos de buena
conducta" a los que se pide que las multinacionales quieran voluntariamente
adherirse, cuando establecen empresas aquí o allá.
El mismo documento denominado "sindical" dice: "En estos
acuerdos comerciales es imprescindible que la OIT esté implicada
plenamente". Entonces, es una exigencia. La OIT debe integrarse
en la OMC.
¿Para hacer qué? "Con motivo de la 6ª. Conferencia
Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, todos los
miembros de la OMC deberán renovar su adhesión formal
al cumplimiento de las normas fundamentales del trabajo.". Llamo
vuestra atención sobre esta fórmula "una adhesión
formal a las normas fundamentales del trabajo". Hay una nota a
pie de página que dice: "Las normas fundamentales del trabajo
son...", y se citan los famoso ocho derechos fundamentales de los
trabajadores, incluidos en la Declaración de los derechos de
1998.
Está dicho: la condición es que todo el mundo se adhiera,
que declare su adhesión formal al cumplimiento de las normas.
Se pasa, de convenios vinculantes garantizados por los Estados, a un
sistema de normas que son simples recomendaciones. Y hace falta que
las multinacionales se comprometan a adherirse formalmente a estas recomendaciones.
¿Qué es lo que quiere decir: adherirse formalmente a recomendaciones?
Un PDG [Presidente Director General - NDLT] de una multinacional declara
solemnemente en la tribuna de la OMC, me adhiero formal e incluso definitiva
e incluso solemne y sincera y profundamente, a las normas fundamentales.
Firma unos papeles para decir: me adhiero a estas normas. Eso no tiene
ninguna otra implicación.
300 obreras murieron, hace algunas semanas, en Dacca, en Bangladesh.
Encerradas en condiciones innobles de sobreexplotación. Pagadas
por debajo del salario mínimo --con todo miserable-- de los obreros
de Bangladesh. Sin ningún respeto de los convenios mínimos
de seguridad de este país. ¿Y para quién trabajaba
esta empresa de la industria textil? Para seis multinacionales de la
confección que, todas, habían firmado el código
de buena conducta, entre ellas Carrefour de Francia. Y ¿quién
encargaba este trabajo en estas condiciones de sobreexplotación?
Todos los PDG que habían jurado con la mano sobre el corazón
que se adherían formalmente al respeto de las normas fundamentales.
Participé en una conferencia en Pekín, hace tres años.
Una mujer joven explicó, cómo pasaba eso en la empresa
que empleaba a 20 000 asalariados en Filipinas para Nike. Nike se adhirió
al código de buena conducta. Y cuando esta joven, que pertenecía
a una ONG, fue a visitar la empresa para ver cómo era aplicado
el código de buena conducta, se le dijo: Señora, no hay
problema, se lo vamos a mostrar. En el centro de esta empresa había
un edificio nuevo, rutilante que se llamaba "centro de educación
de los trabajadores sobre sus derechos", con salas de estudio,
aulas, etc. Se respetaba el código de buena conducta. Sólo
había un problema, es que este nuevo y rutilante edificio estaba
permanentemente desierto, ¿por qué? Porque la organización
del trabajo en tres relevos de obreras, que, por otra parte, eran traídas
desde una distancia de 60 Km., a su lugar de trabajo, y llevadas después
de jornadas de diez o doce horas, hacía que nadie pudiera tener
ningún tiempo disponible para ir al menor centro de educación
de trabajo que fuese, por nimio que fuera este derecho. Pero se respetaba
el código de buena conducta. Y la empresa Nike organizaba giras
de ONG internacionales para decir: vea como nos adherimos formalmente
al principio.
Que esto sea la voluntad de los dueños, de los gobiernos reaccionarios,
está en el orden de las cosas. ¿Pero, está en el
orden de las cosas, que una declaración hecha en nombre del conjunto
de las organizaciones sindicales internacionales reivindique este sistema?
Puede suceder que nos sea impuesto a causa de una relación de
fuerza desfavorable, pero ¿Es el papel del movimiento obrero
reivindicarlo? Sobre todo, teniendo en cuenta que eso no tiene nada,
desgraciadamente, de accidental.
El informe de Juan Somavia dice: "La OMC debe pues --para permitir
un examen íntegro de la relación entre el comercio, el
empleo y las normas fundamentales del trabajo--, la OMC debe establecer
con la OIT una estructura formal cuya función sería examinar
la incidencia de esta adhesión a los códigos de buena
conducta en la instauración de los procedimientos de la OMC."
Creo que en el informe hay una desviación con relación
a las normas tradicionales que son las de la OIT, que son, por otra
parte, las de la democracia política en cada uno de nuestros
países.
Esta cuestión dista mucho de ser resuelta. Se nos habla de la
responsabilidad social de las empresas. Sé que no es moderno
decir eso, pero tengo la debilidad de creer que la "responsabilidad
social de la empresa", es realizar beneficios, por tanto, su responsabilidad
social es crear las condiciones más favorables, desde el punto
de vista de los inversores capitalistas, para hacer fructificar sus
capitales, estas condiciones más favorables son la explotación
más grande de la clase obrera y no creo que cualquier empresa
pueda verse asignar otra responsabilidad social que ésta.
La responsabilidad social de la clase obrera y de sus organizaciones,
es defenderse como clase contra la explotación y no creo que,
una clase social pueda transferir a la otra el cuidado de garantizar
la responsabilidad social de su propia existencia.
Por otra parte, la clase capitalista nunca se ha confiado a la clase
obrera, para que asumiera la responsabilidad social de su existencia
y no creo que al revés, pueda ser más ventajoso para la
clase obrera.
Estamos ahí en el núcleo duro de la existencia de la democracia.
La democracia es el reconocimiento, de que hay intereses sociales diferentes
e incluso contradictorios, en una misma sociedad. Y que cada uno de
estos intereses sociales, tiene el derecho a organizarse libremente,
para defenderse y que, en este caso, la clase obrera tiene el derecho
a disponer de organizaciones independientes, que defienden sus intereses
específicos. Y que, reivindicando la responsabilidad social de
la empresa y la integración de la OIT en la OMC, se renuncia
a la organización independiente de la clase obrera.
Debemos mantener este debate. Sobre todo teniendo en cuenta que Juan
Somavia se felicitó, y lo situó destacadamente en su informe,
del vencimiento de la próxima fusión de la CIOSL y la
CMT que debe producirse a principios del próximo año.
Dijo: Hay algo de positivo en ese plan.
¿Sobre qué terreno se efectúa esta próxima
fusión? Sobre la base de la declaración común CIOSL-CMT
preparatoria a la propia cumbre del Milenio + 5, de septiembre próximo,
puesto que todo el mundo se sitúa en ese marco.
¿Qué dice esa declaración? "Es necesario reivindicar
rentas adecuadas que garanticen la seguridad, la dignidad y el autonomización.
Dimensiones sumamente esenciales, en el combate contra la pobreza y
la consecución de niveles de subsistencia duradera.".
No soy un fetichista de las palabras, pero, a pesar de todo, hay palabras
que reaparecen, demasiado a menudo para que sea por casualidad.
La palabra "duradera" ha tomado, estos últimos años,
una connotación particular en el vocabulario internacional. Cuando
se nos habla de "desarrollo sostenible", se sabe lo que eso
quiere decir. El desarrollo sostenible, quiere decir la desregulación
generalizada, el cuestionamiento de todos los derechos y garantías
en cuyo nombre un "desarrollo sostenible", podría estar
garantizado.
Aquí se nos habla, ahora, como corolario, de la realización
de "nivel de subsistencia duradero". No sé lo que eso
quiere decir. Sé lo que quiere decir mínimos salariales,
inscritos en rejillas salariales, salarios mínimos reconocidos
en los códigos del trabajo... son garantías precisas.
Pero un nivel de subsistencia duradero, es la arbitrariedad más
total.
Llamo la atención de que en uno de estos documentos, se dice
que las normas de la OIT excluyen cualquier fijación mínima
en términos salariales. Es verdad que eso facilita los niveles
de subsistencia duradera.
El mismo documento común CIOSL-CMT dice: "Es necesario disponer
del buen marco normativo para promover la participación del sector
privado en la realización de los objetivos del Milenio del desarrollo.
Este marco debe incluir la aplicación de las normas fundamentales
del trabajo y garantizar que las empresas cumplan sus responsabilidades
sociales y adopten, en particular, una actitud abierta y positiva respecto
a los sindicatos."
Para que las empresas adopten una actitud abierta y positiva respecto
a los sindicatos, sólo conozco un medio: Es la ley. Una ley nacional,
obligatoria. Por ejemplo en nuestro país hay una ley que abre
todas las posibilidades a la existencia de los convenios colectivos
a escala nacional, a la libertad de adoptar estos convenios, revisarlos.
Muchos han pretendido combatir esta ley, incluid Jacques Delors, en
su momento. Sin embargo eso es una ley. Y los dueños deben respetar
la existencia del convenio colectivo. Si mañana otra ley dice,
y está en el estilo de los tiempos, que los patronos ya no están
obligados a respetar los convenios colectivos y que pueden denunciarlos
todos, ¡Bien! No tengo ninguna duda sobre el hecho de que lo harán.
Entonces, "la actitud abierta" respecto a los sindicatos,
no sé lo que eso quiere decir. Si la ley da toda la libertad
a los sindicatos de negociar libremente y contratar, si obliga a los
patronos a entablar negociaciones con los sindicatos, si permite la
huelga, si permite la organización independiente, si reconoce
la existencia de los delegados sindicales, entonces, de una determinada
forma, obligará a las empresas a tener una actitud abierta, respecto
a los sindicatos. Si la ley no obliga a nada, si se atienen al hecho
de que "las empresas cumplen su responsabilidad social y adoptan
una actitud abierta y positiva respecto a los sindicatos" Entonces,
volvemos de nuevo al "código de buena conducta", a
la ausencia de todo carácter vinculante y, finalmente, se generaliza
la desregulación.
Debemos mantener este debate entre nosotros, sobre lo que se plantea,
diciendo hoy a la OIT: ¿La clase obrera existe a través
de sus organizaciones y sus instituciones? ¿O tiene como vocación
ser absorvida en la gobernanza mundial? Las cuestiones más importantes
están planteadas. La de la paz, de la democracia, de la soberanía
de las naciones y la independencia de las organizaciones.
En el orden del día de esta sesión de la OIT, está
la cuestión del "trabajo decente para los jóvenes".
Pero ¿cuál es el contenido? El contenido es la idea, según
la cual, para garantizar a los jóvenes un trabajo "decente",
es necesario poner en entredicho todas las normas vinculantes del derecho
general del trabajo, tal como se aplica en cada país, para el
conjunto de la clase obrera. Es necesario, pues, crear un estatuto particular
para los jóvenes, cuya característica es ser un estatuto
sin estatuto y sin garantías.
Y se considera que, para conseguir el acceso de un joven al mercado
laboral, es necesario eliminar todas las dificultades "sociales"
que se imponen a los patronos. Esta política se aplica en cada
uno de nuestros países. En Francia, por ejemplo, son las disposiciones
de un Ministro que se llama Borloo y que toma la forma de "contratos
de primer empleo". Este "contrato" es la destrucción
del contrato de trabajo no simplemente para los jóvenes, es la
destrucción del contrato de trabajo y del concepto de contrato
de trabajo.
Ahora bien, simultáneamente, ocurre a escala internacional una
serie de cosas, que deberían llevarnos a reflexionar. ¿Acaso
llegó el momento de extinguirse para los gobiernos nacionales,
para las naciones? Porque detrás de todo eso está el hecho
de que, si las empresas tienen una responsabilidad social, las legislaciones
nacionales ya no la tienen. Todo se trata en la OMC y las multinacionales,
no hay ni Estado responsable, ni gobierno responsable.
Constato que, en Bolivia, la movilización de las organizaciones
obreras, se da sobre la consigna "nacionalización, sin indemnización
ni rescate, de los hidrocarburos", y en la consigna de nacionalización,
no solamente está la exigencia del control de los recursos de
hidrocarburos del país, sino que también está la
exigencia de la soberanía de la nación.
La consigna de nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia,
va dirigida al gobierno boliviano. Y con razón. Las multinacionales
del petróleo intentan oponerse. Dicen: "no, el gobierno
boliviano, no tiene el derecho soberano a nacionalizar.".
Entonces, ¿Existe o no, un derecho soberano de las naciones a
controlar sus propias riquezas?
Lo que pasa en Bolivia plantea una cuestión más general:
la cuestión de la nacionalización se plantea en Bolivia,
en Venezuela, en Brasil, en Argentina. Es una consigna de la clase obrera
que se opone a todas las fórmulas de "cogestión",
"gobernanza de las empresas", etc, que finalmente vuelven
de nuevo ¿a qué? A la "responsabilidad social de
las empresas", en la que deberían integrarse las organizaciones
obreras. Pues bien, a la "responsabilidad social de las empresas",
oponemos la responsabilidad política de los gobiernos garantes
del ejercicio de la democracia en cada país, y dentro de esa
democracia, la responsabilidad de las organizaciones obreras de defender
los intereses de la clase obrera en total independencia, con relación
a la representación de las otras clases sociales y, en completa
independencia con relación al Estado.
Y esto es, yo creo, lo que es necesario deducir de lo que pasa en Bolivia.
Pero bajo otra forma, es la cuestión a la que nos enfrentamos
en Europa. Por último, ¿qué es esta imaginaria
Constitución europea que parece ir de fracaso en fracaso? Esta
supuesta Constitución europea tenía por objeto impugnar
los derechos adquiridos por la clase obrera en cada país en nombre
de una ilusoria "Carta de Derechos Fundamentales" supranacional,
pero que, realmente, es un instrumento del cuestionamiento de los derechos
y garantías arrancados por la clase obrera en cada país.
El éxito del voto no en Francia, en Holanda o en otros lugares,
significa simplemente, lo siguiente: esas medidas no son irreversibles.
La sustitución por la "responsabilidad social de las empresas",
de los derechos y garantías adquiridos por la clase obrera, no
es irreversible. La sustitución --porque la Carta de Derechos
Fundamentales de Europa, es el trabajo decente--, por la Carta de Derechos
Fundamentales, el trabajo decente, de las normas inscritas en los Códigos
del trabajo nacionales, no tiene nada de irreversible. Es un movimiento
de la clase obrera el que dice: "Nosotros tenemos derechos, garantías
arrancados en el marco de la nación, nosotros los defendemos".
Y este movimiento converge con el movimiento de los trabajadores bolivianos
que dicen: "nosotros tenemos recursos de hidrocarburos, y nosotros
exigimos el control soberano".
Este problema se plantea a escala internacional. Leo en el informe de
Kofi Annan preparatorio a la cumbre Millenium + 5 esta sibilina fórmula:
"Después de los acontecimientos del 11 de septiembre de
2001, y la caída del Gobierno afgano que les siguió,…".
Compañeros, la caída del Gobierno afgano que siguió,
no es la caída de las hojas en otoño. No es un fenómeno
natural. Es el principio de una larga cadena de intervenciones militares
que ponen en entredicho la existencia de naciones soberanas unas tras
otras. Eso ocurrió en Afganistán, luego en Iraq, y es
ahora una política que tiende a generalizarse. Hemos visto las
amenazas contra Venezuela, contra Irán, contra Siria, contra
Zimbabwe. Habéis escuchado, como yo, esos discursos de la representante
de la Administración USA, hace algunos meses, que hacía
la lista de 5, 6, 7 países que debían pasar a ser el "nuevo
eje del mal". Compañeros, ¿Acaso el movimiento obrero
puede inscribirse en una lógica de puesta en entredicho generalizada
de la soberanía de las naciones, del saqueo de las naciones,
de su destrucción, de la generalización de las guerras?
¿Y en condición de qué?
Cuando se constituyó la OIT, cualquiera que sean sus limitaciones,
se constituyó sobre la base del reconocimiento de una serie de
principios, entre los cuales estaba el reconocimiento de la soberanía
de las naciones. (Porque sin soberanía de las naciones, no puede
haber un sistema tripartito, donde los Gobiernos representan a las naciones).
Existían, pues, dos principios fundacionales en la OIT, la existencia
de la soberanía de las naciones, y la existencia del derecho
imprescriptible de la clase obrera a existir de manera independiente.
Si estos dos principios se pisotean, y si organizaciones que se expresan
en nombre del movimiento sindical --sin por otra parte haber recibido
el menor mandato--, si tales organizaciones participan a consecuencia
de que estos dos principios son pisoteados; Compañeros, la existencia
misma de la OIT estará ampliamente cuestionada.
Querría concluir para abrir nuestro debate.
Hay, efectivamente, dos lógicas. Está la lógica
que transformaría a las organizaciones obreras y a la propia
OIT en componente de la OMC, es la que se basa en la "responsabilidad
social de la empresa", y está la lógica, digamos,
tradicional, de la soberanía política, que consiste en
afirmar que la clase obrera no tiene ninguna otra responsabilidad social
que la de organizarse como clase, la de de defender sus derechos, sus
organizaciones, sus garantías, y que no puede transferir esta
responsabilidad a ningún otro, ni a las empresas, ni a las instituciones
internacionales; que debe aferrarse a todos los marcos donde pueda actuar
y combatir, incluso la OIT, para defender en total independencia su
existencia como clase. La extraordinaria presión que se ejerce
ahora mismo, en la cumbre de las organizaciones internacionales, pero
que se refleja sobre todos los continentes y en cada país, esta
presión extraordinaria que querría transformar las organizaciones
obreras en un componente de la gobernanza, choca, lo sabemos y los compañeros
pueden dar, en gran medida, testimonio de ello, con una resistencia
de los trabajadores, de los militantes, de responsables, que consideran
que la clase obrera no puede renunciar a lo que es, a su propia existencia.
Camaradas, sepamos reconocer que esta asamblea anual de la OIT, se encuentra
enfrentada a una nueva etapa de la contradicción entre estas
dos concepciones, una que, si llegase a su fin, significaría
el triunfo de un corporativismo supranacional, totalitario, destructor
de las naciones y de las organizaciones de la clase obrera; y otro,
que persiste en afirmar, que la única vía para terminar
con la explotación y la opresión, es la defensa de la
independencia de las organizaciones, de sus conquistas y de sus instituciones.
Por eso es por lo que, desde hace doce años, nos comprometimos
en este combate en defensa de los convenios de la OIT y; todo indica
que hoy, este combate se encuentra enfrentado a una amenaza infinitamente
más dura que cuando empezamos esta campaña internacional.
¿Es necesario por eso renunciar a ella? Por supuesto que no.
Al contrario. La confrontación entre estas dos concepciones,
que son dos concepciones de la civilización humana, no ha hecho
más que comenzar, y la clase obrera tiene en este contexto, una
importante responsabilidad.
Os doy las gracias.
Brasil
"Para defender el Partido de los Trabajadores,
hace falta derrotar la política de Lula, Palocci, Rossetto"
Corresponsalía
Una profunda crisis política sacude Brasil desde hace más
de un mes, a raíz de la publicación en la revista Véjà
de un reportaje de vídeo que muestra al jefe del departamento
de contratos y la administración del material postal (Correos),
Mauricio Marinho, nombrado para este puesto por indicación del
Gobierno Lula, recibiendo del patrón de la empresa Novadata un
envase de vino, a cambio de un contrato de venta de material informático.
En los días que siguieron, ha habido una verdadera avalancha
de "revelaciones" y de denuncias de actos de corrupción,
cuestionando a miembros del gobierno y de partidos de derecha que componen
su "base aliada", que dejó a los militantes del Partido
de los Trabajadores completamente aturdidos.
Robert Jefferson, Presidente de uno de estos partidos de derecha, el
Partido Democrático del Trabajo (PDT), hombre de siniestra reputación,
que fue el jefe de las tropas de choque del gobierno populista reaccionario
de Fernando Collor de Melo (expulsado de la Presidencia de la República
por un procedimiento de destitución), declaraba ante la comisión
de ética del Congreso Nacional.
Impugnó, nominalmente a más de una veintena de diputados
de todos los partidos de la mayoría presidencial.
Consciente de los peligros, en una situación que parece escaparse
a todo control, Fernando Henrique Cardoso, antecesor de Lula en la Presidencia
de la República, ha dado inmediatamente, el primero, la señal
de alerta: "La oposición debe demostrar sabiduría
y contención (...).".
A partir de ese momento, la ofensiva se desvió, gradualmente,
de la Presidencia de la República y del gobierno, para concentrase
contra el Partido de los Trabajadores como partido.
Así, el diario O Estado titula su editorial: "el partido
desacreditado" (10 de junio).
Lula, el primer ministro, ha multiplicado las "indiscreciones"
faisant état de son profond descontento frente al PT. No hay
un periódico que no ataque diariamente al PT.
El editorialista de Valor declara (15 de junio). "Quizá
Lula tenga razón. La responsabilidad de la crisis viene del PT
--o, para decirlo mejor--, del grupo en el poder en el partido en que
se basó para llegar a la Presidencia.".
Y O Estado añade: "Los focos de tensión, son evidentes
entre Lula y el PT." (12 de junio).
EL 17 de junio, en São Paulo, la dirección del PT convocaba
a una reunión de defensa del PT. Más de 2 000 militantes
estaban presentes. José Dirceu, el Ministro jefe de la Casa civil
(es decir, el Secretario General de la Presidencia de la República),
que acababa de dimitir, y José Genoino, el Presidente del PT,
lanzaron un llamamiento "para salir a la calle, para defender el
PT.".
Una declaración solemne, de la corriente O Trabalho del Partido
de los Trabajadores, se ha difundido en el Dirección Nacional
del PT reunido urgentemente este sábado 18 de junio, para examinar
la crisis, y leída por Markus Sokol, uno de los representantes
de la corriente O Trabalho, en esta instancia; llama "A todos los
miembros del PT", por encima de las tendencias, de las corrientes,
a agruparse sobre esta base "."
Esta declaración indica:
Declaración de la corriente O Trabalho del PT
"Los trabajadores, nuestra base social, se preguntan: ¿Cómo
se ha podido llegar ahí? ¿Esto no tendrá nunca
final? No queremos que nuestro partido termine de esta manera. ¿Cómo
salir de este lodo? Nosotros, la corriente O Trabalho, lo decimos: ¡aún
hay tiempo! Pero, ¿la solución consiste en arrojar toda
la responsabilidad sobre las espaldas del PT? ¿El PT es el responsable?
No, el PT no es el responsable.
No, no son los militantes que componen este partido, quiénes
le consagran toda su energía, su generosidad, y que depositan
en él todas sus esperanzas, quiénes son responsables.
Responsables son los que, para aplicar una política, que vuelve
completamente la espalda a aquello para lo que se fundó el PT,
fueron a buscar "aliados" en el vivero de la reacción.
Responsables son los que, ante la situación dramática
para el país y nuestro partido, quieren llevar, aún más
lejos, esta política desastrosa.
¿Es aceptable que las primeras medidas de Lula y el gobierno
hayan sido: el nombramiento de Marcos Lisboa para privatizar el IRB
(Instituto Brasileño de Reaseguro); el anuncio de 4 830 millones
en exenciones fiscales para los patronos, de aquí a finales del
mandato presidencial; el estudio de aún más recortes claros
en los presupuestos públicos para lograr aún más
excedente fiscal primario, destinado al pago de los intereses de la
deuda? ¿O también el anuncio de un reajuste ministerial
que amplía más aún las "alianzas" con
los partidos burgueses corrompidos, como el PL, el PTB, el PP y el PMDB?
No, ¡Nada de todo eso es aceptable!
Como no es aceptable la negativa a abrir negociaciones para responder
a las reivindicaciones de los funcionarios en huelga para un plan de
carrera y un 18% de recuperación de sus salarios. Proseguir por
esa vía no puede sino conducir el país al caos, profundizar
en la desmoralización de nuestro partido y, por último,
conducir a su destrucción.
Es hora de expulsar del partido la política de Lula - Palocci
(Ministro de Economía, niño querido del FMI y de los Mercados
financieros) - Rossetto (Ministro de la Reforma agraria, miembro de
la corriente Democracia Socialista, que rechaza la tierra a los campesinos
y deja continuar los asesinatos de campesinos sin tierra).
Sí, es necesario defender el PT, declara O Trabalho, pero ¿es
posible defender el PT reafirmando toda la política que condujo
a la crisis actual? Para defender el PT, partido fundado hace 25 años
para terminar con la explotación, la miseria, la corrupción,
para que la tierra fuera distribuida a los campesinos sin tierra, para
establecer la soberanía de la nación, es necesario expulsar
la política de Lula, Rossetto, Palocci y las alianzas sin principio
al servicio de esta política.
Es necesario terminar inmediatamente con el proyecto de privatización
de Correos y la extinción de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles
(RFFSA), cancelar las concesiones de carreteras y la séptima
subasta de zonas petrolíferas nacionales.
Es necesario nacionalizar las fábricas ocupadas, renacionalizar
las empresas y los servicios públicos, toda la riqueza nacional
que se vendió en las privatizaciones.
Es necesario hacer, por último, la reforma agraria, instalar
a un millón de familias de campesinos sin tierra.
Es necesario terminar con la dictadura del excedente fiscal primario
--que alcanza ya 44 000 millones de reais y debería alcanzar
84 000 millones este año--. 84 000 millones desviados para pagar
los intereses de la deuda. 84 000 millones que deben inmediatamente
ser redirigidos hacia la reforma agraria, la salud, la educación
y la creación de empleos. Es necesario afirmar la soberanía
nacional sobre cualquier exigencia, venga de dónde venga.
Sí, aún hay tiempo. Pero el tiempo sigue avanzando."
Bolivia
6 de junio: constitución de una Asamblea Popular Nacional en
El Alto-La Paz
¡Nacionalización de los hidrocarburos!
Hace ahora más de un mes que cientos de millares de bolivianos
invaden la capital, La Paz. Exigen la nacionalización de los
recursos energéticos (petróleo y gas), la convocatoria
de una Asamblea Constituyente y el rechazo de cualquier tentativa destinada
a romper la unidad de la nación.
La movilización popular se ha extendido, ahora, a todo el país,
paralizado por más de 70 barricadas que bloquean todas las vías
de comunicación.
Una Asamblea Popular Nacional (Asamblea Popular Nacional e Indígena)
acaba de ser constituida en EL Alto, inmensa ciudad obrera en la periferia
de La Paz. "Sus tareas inmediatas son el control de los barrios,
zonas y vías de comunicación, el suministro a la población
de alimentos y bienes necesarios, y la defensa personal, informa la
agencia Econoticias Bolivia (9 de junio). Las asambleas populares, que
están bajo la dirección de la COB, a nivel nacional, y
de las centrales obreras departamentales, a nivel regional, tienen la
tarea de ejercer el poder en sus territorios respectivos." (Leer
su mandato en el recuadro.)
En el origen del levantamiento popular: la ley sobre los hidrocarburos,
votada el 17 de mayo pasado por el Congreso de los Diputados. Bajo la
excusa de aumentar la parte devuelta a Bolivia, por las compañías
petrolíferas (esencialmente americanas), de la extracción,
el transporte y la explotación del petróleo y el gas bolivianos,
este proyecto de ley renuncia a cualquier control sobre las cantidades
de extracción y la venta del petróleo y el gas por las
compañías petrolíferas, ratificando, en realidad,
el saqueo de los recursos petrolíferos y gasíferos del
país.
Es para hacer cancelar esta ley y para la nacionalización total
y completa del petróleo y del gas boliviano, para lo que las
masas populares se levantan desde hace más de un mes.
Se levantan, al mismo tiempo, contra la tentativa de golpe de Estado
separatista en la que están comprometidas las cuatro regiones
más ricas del país, apoyadas por la Cámara de Industria,
Comercio y Servicios (CAINCO) de Santa Cruz.
El periódico brasileño O Estado del 26 de mayo de 2005
escribe: "Los líderes de cuatro de los nuevos departamentos
(provincias) de Bolivia convocaron unilateralmente para el 12 de agosto
un referéndum sobre autonomía, que, según los representantes
de las otras regiones del país, implicará la desagregación
de Bolivia (...). Santa Cruz es la región más rica y la
más poblada del país; en cuanto a Tarija (segunda región
que reivindica su autonomía), posee el segunda mayor reserva
de gas de Sudamérica.".
Comentario de un "sociólogo" boliviano en el diario
brasileño Folha de São Paulo (31 de mayo): "El problema
es que hay una fuerte corriente populista, que intenta modificar el
régimen de explotación y utilización de estos recursos
(petróleo y gas). La solicitud de autonomía aparece pues
como un recurso defensivo para mantener la explotación en las
normas actuales, es decir, más abierta a la presencia de capitales
extranjeros y más vinculada al mercado mundial.
Cabe, pues, poca duda, de que estos objetivos separatistas son alimentados
por Washington, que juega, como en Iraq, como en todas partes en el
mundo, la baza del desmantelamiento de las naciones.
Por centenares de miles, mineros, profesores, campesinos y jóvenes,
llegados de todas las regiones con sus organizaciones, en primer lugar
la COB y su federación minera, convergieron sobre la capital,
La Paz, para impedir la reanudación de los trabajos del Congreso
de los Diputados, que "debían tratar", según
la Folha de São Paulo (1 de junio), sobre la convocatoria del
plebiscito, para definir la autonomía de los departamentos y
la elección directa de los alcaldes. El debate fue suspendió,
el 20 de mayo, en medio de una fuerte presión popular y política,
sin que la cuestión hubiera podido ni siquiera ser formulada.
Defendida por el rico departamento de Santa Cruz, con el apoyo de otras
tres regiones, Tarija, Beni et Pando, la propuesta fue rechazada por
la mayoría de los manifestantes, que exigieron, en primer lugar,
la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Defendiendo además,
la nacionalización del petróleo y del gas.".
Una semana más tarde, "la situación es irreversible",
constata el diario boliviano La Razón.
Al final de la jornada del 6 de junio, "grupos de campesinos ocuparon
una estación de bombeo de petróleo en Sayari, en el este
del país. Las instalaciones pertenecen a una filial de la multinacional
Shell, que se vio obligada a parar la exportación a Chile."
(Jornal do Brasil, 7 de junio).
La Iglesia intentó aportar su mediación negociando la
dimisión del Presidente de la República, Carlos Mesa,
de los Presidentes del Senado, Hormado Vaca Diez, y de la Cámara
de Diputados, Mario Cosio, "para que el Presidente del Tribunal
Supremo de Justicia, Eduardo Rodriguez, asuma el poder y convoque unas
elecciones presidenciales en diciembre próximo." (O Globo,
7 de junio).
Mientras que los manifestantes, de los que muchos pertenecen a su partido,
siguen exigiendo la convocatoria de una Asamblea Constituyente soberana,
Evo Morales, líder del Movimiento al Socialismo (MAS), principal
partido de oposición, vinculado al el Foro Social Mundial, se
pronunció también a favor de elecciones anticipadas.
En un comunicado de prensa con fecha de 7 de junio, la Federación
de los Mineros Bolivianos declara:
"Cuando el pueblo movilizado con sus organizaciones sindicales,
cívicos, locales, fija como objetivo central de la lucha, la
nacionalización de los hidrocarburos, el gobierno, el Parlamento
y todas las instituciones del Estado, vinculadas con el Estado neoliberal
decadente, orquestan todo un espectáculo para evitar el tratamiento
del problema planteado. Nunca creyeron que la lucha para la nacionalización
sería general y nacional y prefirieron tratar de otros problemas
superficiales, que no solucionaban, de ningún modo, los problemas
del desempleo y la pobreza que discutíamos (...). La existencia
de la crisis del Estado, que tiene su origen en un vacío de poder
debido al fracaso del neoliberalismo, impone que la clase obrera y el
pueblo definan su propio Gobierno revolucionario bajo un verdadero Parlamento
que debe ser la Asamblea Popular."
Corresponsal
El mandato de la Asamblea Popular de El Alto
El Secretario General del COB, Jaime Solares, declaró el lunes
6 de junio, ante cientos de millares de manifestantes, la constitución
de la Asamblea Popular Nacional. La COB está a la cabeza de una
reunión cuya columna vertebral está constituida por la
Federación de los Mineros, dirigida por Miguel Zuvita, la Federación
de los Profesores de la Paz, dirigida por Wilma Plata, así como
la Federación Campesina y la Federación de las Juntas
(asambleas populares de todos los barrios), de los habitantes de EL
Alto.
En su reunión del 8 de junio, la Asamblea Popular Nacional adoptó
una serie de Resoluciones que definían su mandato. La primera
declara que: "se vota el reconocimiento de EL Alto como vanguardia
del proceso revolucionario, El Alto se declara escaño de la Asamblea
Popular Nacional e Indígena."; la tercera: "ratifica
la Asamblea Popular Nacional como instrumento del poder popular.";
la cuarta: llama a "reforzar la Asamblea Popular Nacional, designando
delegados elegidos en las asambleas de base y constituyendo asambleas
populares departamentales y locales."; la quinta: constituye los
"Comités de defensa personal y autoabastecimiento.";
la sexta: "ratifica la lucha para la nacionalización de
las industrias de hidrocarburos y decreta, a tal efecto, la continuación
de la huelga general ilimitada y el bloqueo nacional de las vías
de comunicación."; la séptima: "rechaza todas
las trampas de la burguesía destinadas a garantizar la sucesión
por medio de las elecciones anticipadas".
Rumania
Después de seis años de campaña internacional
¡Miron Cozma liberado!
Comunicado del Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos
El Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos, se congratula
por la decisión tomada por la justicia rumana, este martes 14
de junio, en el tribunal de Craiova, de volver de nuevo sobre la anulación
del indulto presidencial y, en consecuencia, ordenar liberar al dirigente
sindical minero Miron Cozma, después de siete largos años
de prisión en condiciones atroces.
El Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos recuerda
que Miron Cozma, responsable sindical minero, fue detenido y condenado
a 99 años de prisión, en el marco del ejercicio de su
mandato sindical, por haber organizado las marchas de mineros sobre
Bucarest en 1991 y 1999, para hacer valer sus reivindicaciones.
Detener y condenar a un responsable sindical que cumple el mandato confiado
por sus afiliados, es contradictorio con los convenios 87 y 98 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la que Miron
Cozma representó a los trabajadores de su país en 1994
y 1995. Esta es la razón por la que, millares de militantes obreros,
de organizaciones sindicales y democráticas, a través
del mundo, no han cejado, desde hace seis años, de protestar
contra la condena de Miron Cozma y de otros responsables sindicales
mineros de Rumania y, en particular, después de que el indulto
presidencial concedido a Miron Cozma en diciembre de 2004, fuera cancelado,
un día después de su liberación, a raíz
de la intervención de la Unión Europea y la embajada de
los Estados Unidos.
El Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos ha participado,
por supuesto, durante estos seis últimos años en esta
campaña, junto con las organizaciones sindicales y democráticas
del movimiento obrero. Hoy, es importante, que todas las cargas contra
Miron Cozma y sus compañeros sean abandonadas, de acuerdo con
lo que exige la justicia y la democracia.
París, 16 de junio de 2005.
Antecedentes
En 1977, Miron Cozma se convirtió en el dirigente sindical de
los mineros del valle del Jiu, en las huelgas "ilegales" contra
el régimen burocrático de Ceaucescu.
En 1990, en la crisis del régimen y las movilizaciones que implican
su caída, Se elige a Miron Cozma portavoz de todo el valle del
Jiu.
En 1991, los mineros deciden la huelga general contra el impago de sus
salarios. marchan a Bucarest. Después de las manifestaciones
de 1991, el gobierno abre una instrucción que no se concluirá
hasta 1997. Mientras tanto, Cozma fue designado representante de los
trabajadores rumanos en la OIT.
En 1997, Cozma es condenado a dieciocho meses de prisión por
"instigación a la subversión del poder político".
Durante su encarcelamiento, el Gobierno despidió a 25 000 mineros.
Tras su liberación, es reelegido, el 12 de diciembre de 1998,
Presidente del Sindicato de los Mineros del Valle del Jiu.
En 1997, Cozma es condamné à dix-huit mois de prison pour
" instigation à la subversion du pouvoir politique ".
Durant son emprisonnement, le gouvernement a licencié 25 000
mineurs. Après sa libération, il est réélu,
le 12 décembre 1998, président du syndicat des mineurs
de la vallée du Jiu.
El 4 de enero de 1999, comienza una nueva huelga de los mineros. Después
de su marcha de varios días, el Primer Ministro se desplaza y
negocia con los representantes del sindicato.
Se les da garantía de que no habrá sanciones contra los
responsables sindicales. Pero, menos de un mes más tarde, el
15 de febrero, Se detiene y condena a Cozma a dieciocho años
de prisión. El Acuerdo Internacional de los Trabajadores, hace
inmediatamente un llamamiento internacional para la liberación
de Cozma. Se inicia una campaña de alrededor de seis años,
en la que participan, entre muchos otros otros, la CUT de Brasil, responsables
de la AFL-CIO de San Francisco. Millares de tomas de posición
adoptadas por instancias sindicales en Francia, en Alemania, en España...
en numerosos países de África, América, Asia y
Europa.
¡Un segundo juicio por los acontecimientos de 1999 concluye con
la condena de Cozma a noventa años de prisión!
Finales de diciembre de 2003, una delegación internacional de
responsables sindicales viaja a Rumania y se reúne con todas
las partes implicadas. La conclusión de esta comisión
de investigación es: "Miron Cozma como los demás
sindicalistas actuaron en los acontecimientos en cuestión, como
responsables sindicales portadores de las reivindicaciones de los mineros.
En consecuencia, en virtud de los convenios 87 y 98 de la OIT, la comisión
exige su liberación."
15 de diciembre de 2004, el Presidente Iliescu indulta a Miron Cozma,
que es liberado el 16 de diciembre, a las 16:30 h. El 17 de diciembre,
el Presidente Iliescu, en el final de su mandato, y el nuevo Presidente
elegido, Basescu, viajan a Bruselas para asistir al Consejo Europeo.
17 de diciembre, por la noche, Cozma es detenido y encarcelado de nuevo,
tras la anulación de su propio indulto, por el Presidente Iliescu,
bajo la presión de los Estados Unidos y de la Unión Europea.
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