Conferencia Mundial Obrera Abierta

Por la Defensa de la Independencia de las Organizaciones Sindicales y las Libertades Democráticas

 

Informaciones Intern@cionales nº 24
28 de abril de 2003


Dosier de informaciones semanales editado por el
Acuerdo Internacional de los Trabajadores y los Pueblos
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Acuerdo Internacional de los Trabajadores y los Pueblos
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Presentación:

A todos nuestros corresponsales

Este número de Informaciones internacionales reviste un carácter excepcional. Incluye un encarte
(ver anexo) el llamamiento del Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos al
Encuentro en defensa de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y la independencia de las organizaciones sindicales

que se celebrará en Ginebra el domingo 15 de junio, con ocasión de la 91 conferencia anual de la OIT.
Esta Conferencia va a celebrarse en un contexto marcado por la tragedia que constituye la guerra que las autoridades americanas han emprendido contra el pueblo y la nación iraquíes, y, más allá, contra todos los pueblos, y cuya consecuencia es la destrucción de los derechos y de las libertades democráticas conquistadas en el marco de las naciones.
Hoy, más que nunca, la defensa de las normas y de los convenios de la OIT toma una importancia decisiva.
Leed este documento, dadlo a leer, dadlo a conocer en todas partes.
Hacednos llegar todos los documentos, todas las informaciones que conozcáis, las contribuciones, las cartas, el apoyo financiero necesario para la organización de este X Encuentro y para la financiación de los viajes de trabajadores y sindicalistas cuyos medios financieros son demasiado escasos.
Os citamos a todos en Ginebra, el domingo 15 de junio de 2003.


Gene L. Bruskin, representante de USLAW:
"El mundo es nuestro, no pertenece ni a los gobiernos ni las multinacionales"

En Francfort, Alemania, el 21 de abril pasado, decenas de miles de trabajadores y jóvenes se manifestaron. En el mitin que se realizó al final de la manifestación, tomó la palabra Gene L. Bruskin, en nombre de la coalición de trabajadores norteamericanos (U. S. Labor Against the War, USLAW), y de los millones de miembros de la coalición. A continuación transcribimos sus palabras:
"Reciban por mi conducto un saludo solidario de los millones de participantes del movimiento por la paz en Estados Unidos y del movimiento obrero norteamericano contra la guerra. Agradezco a los organizadores de esta marcha de Pascua por la paz por haberme invitado a hablar en este mitin. Es un honor hablar ante el movimiento alemán por la paz, que ha estado en la vanguardia de la lucha contra la guerra en Iraq.
Es esperanzador, más allá de nuestras expectativas, que millones de personas se hayan manifestado unitariamente en todos los países del mundo con una demanda común: no a la guerra contra Iraq. Creo que el 15 de febrero es un enorme momento histórico que permanecerá vivo durante años.
Los sondeos de opinión y el simple sentido común, muestran que estos millones de manifestantes -entre los cuales numerosos sindicalistas- representan a miles de millones de personas que se oponen a la guerra en prácticamente todos los países del planeta.
Pero hay algo más que la oposición a la guerra en Iraq. Hay algo muy profundo que la gente en todo el mundo está diciendo. Creo que estamos diciendo: queremos justicia, no guerra; queremos escuelas, no bombas; queremos democracia, no dominio.
Queremos usar la moderna tecnología de las comunicaciones para unir a la gente en todo el globo en una superpotencia, la segunda superpotencia del mundo que no sea una amenaza para las otras naciones.
En Estados Unidos, el presidente Bush nos dice que él está investido de nuestro interés nacional. Sin embargo, los sindicalistas saben muy bien que Bush no representa nuestros intereses cuando él ataca a un país que no ha dañado a nuestra nación.
En realidad, George Bush, de manera cotidiana, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, representa intereses particulares, intereses que son negativos para los trabajadores en Estados Unidos y en las demás naciones. Bush representa los intereses de las multinacionales opuestas a que los trabajadores reciban mejores pensiones y salarios. Representa a las compañías que pretenden contaminar a Estados Unidos y al mundo. Su meta es privatizar a todo el sector público en Estados Unidos y transferir esa riqueza a sus amigos poseedores de grandes compañías.
Bush destruye el presupuesto federal en Estados Unidos al regalar miles de millones y aún, créase o no, billones de dólares en reducciones de impuestos a sus afortunados amigos empresarios. Al mismo tiempo, reduce los fondos para los desayunos escolares, cuidados médicos y educación para los niños pobres.
Hay un hecho real y sorprendente, en medio de la guerra, el Partido Republicano de Bush propuso un presupuesto en el que se reducen fondos del sistema de salud de los veteranos de guerra, en miles de millones de dólares, aunque las tropas aún estaban en el campo de batalla y ese partido llamaba a todos los norteamericanos a apoyar a las tropas.
A Bush le gustaría que todos los fondos de los presupuestos federal y estatales fueran dedicados enteramente a objetivos militares y de seguridad interior.
Bush pretende quitarnos los programas sociales, desaparecerlos o privatizarlos.
Quiere privatizar las escuelas norteamericanas, que se conviertan en empresas que rindan beneficios. Pretende que nuestra seguridad social sea controlada por Wall Street; pretende privatizar las cárceles.
Más aún, Bush y el Partido Republicano quieren apoderarse de toda la riqueza del mundo. Quieren que las multinacionales se apoderen del agua potable en Bolivia y que sean ellas las que se la vendan a los pobres, quieren que las compañías farmacéuticas posean la vegetación del Amazonas de tal modo que puedan controlar los derechos para elaborar medicinas y obtener beneficios y buscan arrancar de manos del pueblo iraquí los pozos de petróleo para entregarlos a las grandes compañías petroleras.
Es una visión según la cual el principio rector en todas las sociedades debe ser el beneficio, que la avidez de ganancias sea el principio fundamental de la humanidad. Creo que los millones, más aún, los miles de millones que se oponen a la guerra se oponen también a ese principio. Nosotros preferimos la solidaridad, la compasión y la esperanza a la sed de ganancias.
El movimiento sindical y el movimiento pacifista en Estados Unidos no quieren a Bush, no votaron por él, de hecho no fue elegido por la mayoría de nuestra nación, más bien fue designado por la conservadora Suprema Corte.
Cuando Bush llegó al poder inmediatamente comenzó a atacar los derechos laborales y sindicales; llenó el Departamento del Trabajo y otras oficinas afines, con funcionarios opuestos a los sindicatos.
Sin embargo, Bush sólo se hizo notar a partir de la tragedia del 11 de septiembre. Lo que ocurrió ese día fue un acontecimiento traumático para el pueblo norteamericano. Nosotros, al contrario de lo ocurrido a los europeos, hemos estado ampliamente protegidos de las guerras en territorio propio, desde la guerra civil en 1860. La intensidad del ataque, su brutalidad, el odio que manifestó, fue algo terrible para los norteamericanos; de pronto todo mundo se sintió vulnerable. Este temor es comprensible y estos actos terroristas son deplorables. Osama Bin Laden y Al Qaeda son un movimiento reaccionario, no son progresistas en ningún sentido.
Con los acontecimientos del 9 de septiembre en el corazón de muchos norteamericanos, Bush vio una oportunidad e inmediatamente lanzó la guerra sobre Afganistán e impuso su doctrina de seguridad nacional que establece el derecho de golpear preventivamente a cualquier persona o nación que se califique como enemiga. Bush dice: "están con nosotros o contra nosotros".
El plan para atacar a Iraq comenzó a discutirse unos días después del 9 de septiembre.
El Partido Demócrata fue paralizado, no deseaba aparecer antipatriótico y en los hechos, comparte muchos de los puntos de vista de Bush. El movimiento laboral fue paralizado al sentir atacada a nuestra nación y sentir que necesitábamos apoyar a nuestro presidente.
Sin embargo, pronto se hizo claro que los planes de Bush afectarían a mucha gente en Estados Unidos, así como en los demás países, especialmente a los sindicatos y a los inmigrantes.
En primer lugar, otorgó miles de millones de dólares de ayuda a la industria aérea privada después del 9 de septiembre, pero no dio nada a los trabajadores de las aerolíneas que han sido despedidos. Negó el derecho a sindicarse a 170 000 empleados federales del nuevo Departamento de Seguridad Interior e hizo lo mismo con 25 000 vigilantes de aeropuertos.
En otros términos, los derechos de los trabajadores son malos para la seguridad interior, es decir, para defender a la democracia, es necesario liquidarla.
El gobierno comenzó a interrogar y encarcelar a los inmigrantes en todo el país, árabes en la mayoría de los casos, y los puso en prisión sin cargos formales.
Bush presentó una iniciativa de ley llamada Ley Patriótica de Estados Unidos que otorga amplios poderes para espiar a cualquiera por cualquier razón. Ahora Bush trabaja en la Ley Patriótica II que hará posible encerrar incluso a ciudadanos norteamericanos y negarles la protección legal y quitarles la ciudadanía sin explicaciones.
En el verano de 2002, Bush se lanzó contra el sindicato de estibadores y se puso al lado de los patrones para reducir el contrato colectivo.
Al mismo tiempo, Bush comenzó a hablar de una guerra contra Iraq.
En ese punto, el movimiento pacifista comenzó a crecer rápidamente y el movimiento sindical pronto se involucró en ese movimiento.
En el otoño y el invierno de 2002, los sindicatos norteamericanos, en todos los niveles, nacional, regional y local, en representación de más de 5 millones de trabajadores, adoptó resoluciones contra la guerra y comenzó a llamar a sus afiliados a participar en manifestaciones. En respuesta a este movimiento de las bases, la AFL-CIO, la central sindical de 13 millones de miembros, criticó la marcha a la guerra de Bush. Este es un hecho de enorme importancia debido a que la central sindical tiene una larga tradición de apoyo a la política exterior y militar del gobierno norteamericano.
En medio de todo esto, se formó la coalición de Trabajadores norteamericanos contra la guerra (USLAW por sus siglas en inglés) a la cual represento en este momento, para dar expresión a las voces opuestas a la guerra en los sindicatos en todo Estados Unidos.
La magnitud de la oposición a la política exterior de nuestro gobierno fue histórica. Se puso en duda la tradicional aceptación de esa política, en nombre del patriotismo, en el movimiento sindical, en la mayor parte del siglo XX, incluso en la guerra de Vietnam. Los sindicatos que forman USLAW representan a intendentes, trabajadores de la salud, choferes, trabajadores de la industria automotriz, profesores, trabajadores sociales, trabajadores de la comunicación, trabajadores postales y empleados públicos.
Nuestro movimiento en Estados Unidos es un movimiento de bases en los sindicatos de todo el país. Al mismo tiempo, los ayuntamientos en cientos de comunidades adoptaron resoluciones contra la guerra. Estrellas de cine, científicos, dirigentes religiosos, incluso las grandes modelos neoyorkinas, se manifestaron contra la guerra. Nunca habíamos vimos un movimiento como éste en Estados Unidos; especialmente un movimiento que se desarrolló en unos cuantos meses.
Muchas personas comprendieron que la política de Bush no va a mejorar la seguridad de nadie; el mundo no es un mejor lugar porque Estados Unidos y Gran Bretaña invadan a Iraq. El pueblo alemán y el gobierno alemán estuvieron en lo correcto, y se los agradecemos. El movimiento pacifista en Estados Unidos y en todo el mundo estuvo en lo correcto. El 15 de febrero fue realmente un día de inspiración para toda la gente de nuestro planeta.
Ahora, el pueblo de Iraq ha tomado las calles para exigir que se acabe la ocupación norteamericana y debemos unirnos en esa demanda.
Mientras tanto, en casa, en Estados Unidos, vivimos en una crisis económica. El presupuesto de gastos militares y de seguridad, crece a gran velocidad y pronto alcanzará la increíble cifra del billón de dólares al año. En muchos estados los gobiernos despiden a los profesores. Tenemos todo el dinero que necesitamos para fines militares y de seguridad pero tenemos muy poco para las necesidades humanas.
En nuestro país se ha dicho que la pobreza es un arma de destrucción masiva. El racismo es un arma de destrucción masiva. La falta de atención médica es un arma de destrucción masiva. El hambre es un arma de destrucción masiva.
Por ello, el movimiento pacifista norteamericano comienza a relacionar nuestros derechos y necesidades como norteamericanos con los derechos y necesidades del resto del mundo. El movimiento pacifista tiene una lección muy simple para ambas necesidades: ¡la guerra no es la solución!
Hace dos semanas hubo una gran manifestación en el puerto de Oakland, California, y los estibadores se negaron a pasar por encima de una protesta que se hacía en el muelle. La protesta se organizó para denunciar a una compañía antisindical, la SSA, una empresa a la que Bush ha otorgado un enorme contrato para reconstruir los puertos en Iraq. La policía disparó contra los manifestantes con balas de goma y de madera y con gases lacrimógenos e hirió a cuarenta personas, entre ellas a nueve estibadores. El movimiento laboral y el movimiento pacifista están indignados.
Ahora Bush prepara la próxima guerra, quizá contra Siria, posiblemente contra Irán o Corea del Norte.
Si Estados Unidos tiene el derecho de golpear primero, entonces puede ser que India ataque a Pakistán, Israel puede atacar a Siria, Corea del Norte a Corea del Sur, todas las naciones pueden tener el derecho de golpear primero. Nosotros decimos no.
Nosotros, los miles de millones que apoyamos al movimiento pacifista global, vivimos un momento histórico. Luchamos por determinar la configuración de nuestro mundo en el siglo XXI. Queremos que este mundo se configure con base en las necesidades humanas de justicia, compasión, sustentabilidad ambiental, igualdad, solidaridad y amistad entre las naciones. Tenemos una seria lucha por delante.
Este es nuestro mundo. No es propiedad ni del gobierno norteamericano ni de cualquier otro gobierno; no es propiedad tampoco de las multinacionales. Estamos dispuestos a configurar al mundo de acuerdo con nuestros deseos. Somos fuertes e inteligentes. Tenemos enormes recursos humanos a nuestra disposición, estamos decididos y no pararemos hasta que alcancemos la meta que nos hemos fijado.
Al estar aquí me asalta la idea de que la tarea es difícil, lo que está en juego es muy importante, sin embargo, unidos venceremos. Los llamo a continuar las manifestaciones, a luchar por lo que consideramos correcto. En Estados Unidos estamos junto a ustedes.
¡Venceremos!"
Gracias


El Comité Internacional contra la represión (CICR),
que combate en defensa de los derechos sindicales y políticos en todo el mundo, y cuyo comité de honor está constituido por militantes políticos y sindicales, militantes de los derechos del hombre y personalidades de 30 países, publica un boletín mensual.
Publicamos extractos del nº 43 (abril de 2003)

Editorial
Hay circunstancias en las que faltan las palabras.
La población iraquí martirizada, el país arruinado, devastado y ahora ocupado militarmente.
El gobierno Bush intentando hacer aceptar al pueblo iraquí -a todos los pueblos- la instalación de una "administración interina", bajo la autoridad de un general-gobernador americano, con la ayuda "de tropas indígenas", en términos del propio Bush, de la ONU, como se hizo con el embargo (un millón y medio de muertos, 500 000 de ellos niños)
Y esa gente se atreve aún a hablarnos de "defensa de la civilización", de "democracia". Miran ya hacia Siria, hacia Irán, y amenazan a los pueblos de todo el planeta.
En los mismos Estados Unidos, militantes sindicalistas nos informan de la negación brutal del ejercicio de las libertades democráticas y obreras, ya se trate de medidas intimidatorias individuales, de la represión de manifestaciones por las fuerzas de orden, causando numerosos heridos, o incluso de la prohibición pura y simple del derecho de huelga.
Desde el lugar que le corresponde, el CICR proseguirá incansablemente su acción contra la represión y por la defensa de los derechos obreros y democráticos, cualesquiera que sean las circunstancias.

TOGO

Entrevista con Claude Ameganvi, responsable del Partido de los Trabajadores de Togo, impulsor del agrupamiento «¿Qué solución para Togo?», que acaba de ser liberado en Lomé tras ser detenido y encarcelado arbitrariamente durante 6 meses.

Claude Ameganvi:
Ante todo, quisiera manifestar mi sincero agradecimiento a los miembros del CICR y a todos aquellos que han hecho campaña por mi liberación.
La solidaridad activa del CICR frente a la represión tiene ya una larga historia. En el curso de los últimos años, el CICR, sus responsables, ha tomado en muchas ocasiones -cada vez que ha sido necesario- iniciativas en dirección al gobierno togolés, a sus diferentes representaciones para obtener la liberación de las víctimas de la arbitrariedad y de la represión en mi país.

¿Puedes hablarnos de las circunstancias de tu detención?
C. A.:
Mi arresto tuvo lugar en agosto de 2002, cuando salía de una audiencia con el Ministro del Interior para pedir la liberación de dos demócratas togoleses, detenidos simplemente por haber difundido una hoja llamando a la conmemoración del décimo aniversario del asesinato de Tavio Amorin (responsable de una organización democrática de Togo) Hay que saber que, de principio a fin - tanto en mi arresto como en los dos procesos que han tenido lugar - ha imperado la arbitrariedad.
Permanentemente, el derecho ha sido pisoteado y burlado. Mi experiencia y la de otros militantes y demócratas arbitrariamente arrestados, detenidos, condenados después de meses muestra la importancia de la acción permanente para defender el ejercicio de las libertades obreras y democráticas no solamente en Togo, sino en África y en todo el mundo.
Los derechos sindicales, las libertades democráticas son cuestionados - en diversos grados - en todo el planeta.
En África, las guerras, organizadas por las multinacionales que saquean las riquezas de nuestro continente, los dictados del FMI, del Banco Mundial y de los que les apoyan localmente socavan gravemente las bases de la civilización.
En este contexto, las diversas instituciones internacionales y sus aliados la emprenden con los militantes sindicales, políticos, con los militantes de los derechos del hombre. En una palabra, con todos los que quieren defender los derechos y el futuro de sus pueblos.
Pero no es sólo el continente africano el que está en el ojo del ciclón. Basta con ver la guerra organizada por el gobierno americano contra el pueblo iraquí.

En los últimos años, has tomado a menudo parte activa en las campañas del CICR
C.A.:
En efecto, me gustaría subrayar en particular el largo y difícil combate que ha constituido la liberación del poeta y militante sirio Farash Bayrakdar, que estuvo encarcelado durante catorce años.
Recuerdo que, al principio, las autoridades sirias habían declarado: «No conocemos a Farash Bayrakdar.» Hemos visto lo que ha sucedido en realidad.
La represión es constante. En Camerún, Benoit Essiga ha luchado por la defensa de los ferroviarios de su país. Fue detenido y liberado gracias a una campaña. En Togo, dos de mis compañeros fueron detenidos por haber defendido la causa de los obreros despedidos. Fueron liberados a consecuencia de una reacción nacional e internacional. Vemos también lo que sucede en China, en la ex URSS, cuando los trabajadores quieren constituir sindicatos independientes...

Unas palabras para los lectores de nuestro boletín...
C. A.:
Quiero decir a todos los amigos del CICR, a todos los que están comprometidos con vuestro combate que sé que se puede contar con ellos... pero también ellos pueden contar conmigo.

"Kazajstán: tres años de prisión a los dos hermanos Jounoussov"

«El último número del boletín del Comité Internacional contra la Represión llamaba la atención sobre la represión de la que son víctimas en este momento tres dirigentes de Solidarnost, organización de oposición al régimen del presidente Nazarbajaiev en Kazajstan (y no es la primera vez), entre ellos Sakem y Rusten Yunussov. La razón esencial de estas persecuciones es que esta organización se pronuncia por "la nacionalización de las empresas industriales, de los bancos comerciales y de las minas, y el cese del cierre de éstas últimas", y que sus militantes, una parte de los cuales pertenecen al PC kazajo y actúan dentro de él como una oposición a la dirección, intervienen contra las privatizaciones de empresas o los cierres de minas. Hace dos años, han sido acusados de haber estado en el origen de una huelga de mineros en el Karaganda, región minera del norte de Kazajstan, donde esta organización tiene a la mayor parte de sus militantes.
Tras un largo proceso, en el que han sido sistemáticamente ignorados y burlados los derechos de la defensa (no-comunicación de la copia reglamentaria del acta de acusación a los acusados, etc), los dos Jounoussov han sido condenados a tres años de prisión. La pena es ciertamente inferior a la que demandaba la acusación (siete y seis años) Pero no es menos escandalosa. Ambos acusados han apelado.
Proponemos el envío de un telegrama redactado así: "Protestamos contra la condena a tres años de prisión que intenta imponerse a Saken y Rusten Yunussov tras un proceso de opinión."
Enviar a: Procurador de la provincia de Karaganda, y al Tribunal de la provincia de Karaganda - Prospekt Stroitelei dom 28 4700000 Karaganda, Kazajstan.»,


Informaciones europeas

Portugal:
Carta abierta a Mario Soares

La semana pasada presentamos extractos de la publicación mensual del Partido Obrero de Unidad Socialista (POUS) de Portugal. En esos extractos se informaba de la iniciativa de ley que amenaza la existencia de las organizaciones políticas.
Aires Rodríguez y Carmelinda Pereira, exdiputados del Partido Socialista, dirigentes del POUS, ha enviado una carta abierta a Mario Soares que publicamos a continuación y para la cual se piden firmas de respaldo en todo el país.

"Compañero Mario Soares:
No acostumbramos dirigirnos a ti de manera pública para pedirte que actúes ante una decisión tomada por el gobierno y que pone en peligro a la democracia en nuestro país.
Desde hace años, el pueblo portugués ve que todas las conquistas de nuestra revolución del 25 de abril de 1975 desaparecen una tras otra.
Nos parece necesario enumerarlas:
ò La reforma agraria que comenzó a forjar la propiedad colectiva de las unidades de producción y las cooperativas;
ò El trabajo efectivo;
ò La nacionalización de la banca y de los sectores esenciales de la economía;
ò La administración democrática de los servicios públicos: escuelas, hospitales, etc.
ò El servicio nacional de salud;
ò La seguridad social universal y pública;
ò Los derechos de los trabajadores, garantizados por la Constitución e inscritos en los contratos colectivos de trabajo (ahora negados por el nuevo código laboral), etc.
¿Podemos aceptar pasivamente lo que Durao Barroso quiere imponer: una reforma del sistema política que reintroduciría las leyes antidemocráticas de la época de Salazar?
Compañero Mario Soares:
La revolución del 25 de abril de 1974 dio a todos el respeto imprescriptible a la libertad de pensar, con su corolario, el derecho a la libre organización de los partidos políticos.
Es increíble que después de la revolución del 25 de abril de 1974, en un país que se deshizo de la negra dictadura de Salazar, el gobierno haya escogido justamente el momento en que conmemoramos el 29 aniversario de la revolución, para adoptar medidas antidemocráticas contra todos los partidos. Se pretende que desaparezcan los partidos que no tengan un número mínimo de 6 000 miembros y 15 000 votos.
Compañero Mario Soares:
Tú bien sabes que nosotros dos, los que suscribimos esta carta, contribuimos junto con muchos otros, a inscribir en la Constitución las conquistas de la revolución de abril de 1974.
Por ello, tomamos la iniciativa de escribirte esta carta y de proponer que la firme la, persuadidos de que debemos actuar en la continuidad de nuestra siempre viva revolución del 25 de abril de 1974.

Aires Rodríguez, exdiputado del partido Socialista, dirigente del POUS
Carmelinda Pereira, exdiputada del PS, dirigente del POUS

P. S. Con estupor, el pueblo portugués se entera que el grupo parlamentario del Partido Socialista propuso y votó en favor de una ley acerca de los partidos políticos. Increíble.


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