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Informaciones
Intern@cionales n.° 62
20 de enero de 2004 Sumario: Presentación Una contribución de un miembro del Partido de los
Trabajadores de Brasil presentada ante el XII Congreso del Partido de
los Trabajadores de Francia Declaración de la campaña internacional “contra
la ocupación y por los derechos obreros en Iraq” Italia: huelgas “salvajes” contra el bloqueo
salarial y la degradación de las condiciones laborales Abonos Presentación: Publicamos
en este número de Informaciones Internacionales la Declaración
de la campaña internacional “contra la ocupación y por los
derechos obreros en Iraq” a los sindicalistas de todo el mundo.
Esta declaración llama a todas las organizaciones sindicales.
confederaciones, federaciones, organizaciones nacionales y secciones
locales, a todos los trabajadores sindicados, a todos los que apoyan los
derechos obreros en el mundo. Los
invita a apoyar la constitución de una delegación obrera internacional,
que se hará presente en Ginebra el 15 de marzo de 2004, en la sede de
la Organización Mundial del Trabajo (OIT), a fin de que la OIT, como es
su responsabilidad, denuncie formalmente y dirija una investigación
completa sobre la situación de los derechos obreros en Iraq. Informaciones
Internacionales seguirá con regularidad en las próximas semanas el
desarrollo de esta importante campaña. Encontraréis
también en este número una contribución de un miembro del Partido de
los Trabajadores de Brasil presentada ante el XII Congreso del Partido
de los Trabajadores de Francia, que se ha celebrado en París los días
16, 17 y 18 de enero de 2004.
Finalmente,
podréis leer la interesante carta que nos ha llegado de Italia a propósito
de las huelgas “sorpresa” desencadenadas por los trabajadores en
diferentes sectores contra el bloqueo salarial y la degradación de las
condiciones laborales. Dándoos
a conocer estos documentos, Informaciones Internacionales pretende
contribuir una vez más al combate en defensa de los derechos obreros,
al combate contra la guerra y la explotación, por la paz y la
democracia, y a desarrollar los intercambios y las relaciones
fraternales que unan a las organizaciones y a los militantes que se
reconocen en el combate del Acuerdo. Apoyad Informaciones
Internacionales. Abonaos. Brasil:
“Hay que mantener el Partido de los Trabajadores tal como fue
construido”
Esta contribución de Edison Cardoni, miembro del Partido de los Trabajadores de Brasil, miembro del Acuerdo Internacional, se ha presentado ante el XII Congreso del Partido de los Trabajadores de Francia. Queridos
compañeros, Cada día, los pueblos de todos los países se ven sometidos a creciente sufrimientos. Éstos no dejan pasar la menor ocasión de resistir y luchar como demuestran el “no” del pueblo sueco al referéndum sobre la Unión Europea, el encarnizamiento de los trabajadores de Europa del Este en la defensa de sus conquistas ligadas a la propiedad social, la movilización en Palestina, el rechazo del pueblo iraquí a la ocupación de su territorio por las tropas de Estados Unidos; y también el “no” de Córcega al proyecto de regionalización, o la reciente sublevación en Bolivia donde los trabajadores y el pueblo han derrocado al presidente Sánchez de Lozada para impedir que el gas nacional se venda al imperialismo.... por poner sólo algunos ejemplos. Lo que explica que los trabajadores no hayan podido aún detener las políticas impuestas por el imperialismo es la división y la dispersión de sus fuerzas, que se les impone desde arriba. Por
esa razón se constituyó el Acuerdo Internacional de los Trabajadores y
de los Pueblos, en 1991, en Barcelona: para ayudar a construir la unidad
contra la guerra y la explotación. Sin entrar en competencia con las
organizaciones sindicales y las otras organizaciones que la clase obrera
ha levantado para llevar adelante su lucha, hemos asumido firmemente la
tarea de reunir a militantes de todas las tendencias políticas a través
de las actividades prácticas en defensa de los derechos de los
trabajadores y de los pueblos contra los ataques del capital. En 1991,
en el momento mismo de la constitución del Acuerdo, caían las bombas
sobre Iraq, en la primera guerra del Golfo. Hemos ocupado nuestro lugar
al lado de los explotados y los oprimidos, contra la agresión
imperialista. Doce
años después, en 2003, los miembros del Acuerdo en Estados Unidos han
aportado su contribución para que numerosos sindicatos afiliados a
AFL-CIO tomaran posición contra la segunda invasión de Iraq. Han
contribuido junto con otros a organizar la coalición US Labour
Against The War. Este movimiento, que agrupa a sindicatos que
representan a más de tres millones de afiliados, ha impulsado y
participado en importantes manifestaciones en Estados Unidos contra la
invasión de Iraq y, hoy, luchan en torno a una consigna que debe ser la
de todos los que están comprometidos con la democracia y la defensa de
la soberanía de las naciones y del derecho de los pueblos a disponer de
sí mismos: «Traed las tropas a casa ya.» Pero
también existe la guerra que lleva el imperialismo contra los derechos
laborales por medio de los «acuerdos de libre comercio», como el ALCA
(acuerdo de libre comercio de las Américas), cuya entrada en vigor está
prevista para 2005. El AIT organizó en Sao Paulo, el pasado mes de
diciembre, con sindicatos y organizaciones obreras de toda América, una
conferencia contra el ALCA y por los derechos de los trabajadores. ¿Qué
ha constatado esta conferencia a través de los testimonios de
responsables sindicales de diversos países? Que el ALCA no es una
alianza entre los pueblos. El ALCA, como la Unión Europea para vosotros,
es una alianza de las multinacionales contra los trabajadores y los
pueblos de todo el continente. Los
trabajadores de Estados Unidos y de México ya han hecho la desastrosa
experiencia de NAFTA. México ha sido transformado en país importador
de maíz, de trigo, de soja..., las maquiladoras se han generalizado
junto con la desreglamentación laboral, con el descenso general de los
salarios. En Estados Unidos, diez años de NAFTA han llevado a la
supresión de 700 000 puestos de trabajo, los patronos niegan los
derechos sindicales con el chantaje de la deslocalización... Nosotros hemos discutido y también hemos constatado
que el supuesto «ALCA
light», que nos han presentado como una concesión de Bush, no tiene
nada de «light», sino que,
por el contrario, sirve enteramente a los fines de los patronos de
Estados Unidos. ¿Qué es el «ALCA light»? Sabéis que ha habido en
Miami una conferencia ministerial para adoptar medidas encaminadas a la
implantación del ALCA. Ante las divergencias constatadas entre los
gobiernos, la representación del gobierno de Brasil ha propuesto una
solución: la adopción de una resolución general reafirmando la
disposición de todos para proseguir las negociaciones para llegar al
ALCA dentro del plazo, en enero de 2005. Dejando al mismo tiempo que
cada país decida realizar o no negociaciones llamadas
«bilaterales», «plurilaterales», para acelerar la entrada en
vigor de las reglas de libre comercio. Las cuestiones polémicas se
resolverán en el marco de la OMC. Esto significa un ALCA a «dos
velocidades». Los
mismos compromisos se reafirmaron la semana pasada en el encuentro de
jefes de Estado, en presencia de Bush y de Lula. Tras la reunión de
Miami, el representante de Estados Unidos declaró: «Hemos pasado del
ALCA teórico al ALCA práctico.» Lo que nos presentan como el «ALCA
light» intenta sembrar la confusión y la división en el movimiento
que se ha formado de norte a sur del continente para rechazar el ALCA. Nuestra conferencia ha reafirmado esta lucha llamando a los trabajadores y a los pueblos del continente a hacer de la jornada internacional contra la guerra, el 20 de marzo, una jornada contra el ALCA, desembocando en las manifestaciones del 1 de Mayo. Se han tomado otras iniciativas y sobre esta base hemos constituido un comité de enlace continental cuya actividad podréis seguir cada mes en el boletín del Acuerdo, Informaciones Internacionales. Queridos
compañeros, Con
mis compañeros de Brasil, he tomado parte en el movimiento que llevó a
la construcción del Partido de los Trabajadores en 1980. Me he adherido
al Acuerdo como militante del PT. Sé que la situación en Brasil es
seguida con gran atención. En octubre de 2002, 53 millones de jóvenes,
de sin-tierras, de obreros, de funcionarios, de parados votaron juntos
por «Lula presidente». Su
voluntad era acabar con la política del FMI, aplicada durante ocho años
por el presidente Fernando Henrique Cardoso. Esos
53 millones que votaron por Lula votaron por: • la
tierra para los campesinos sin tierra; • puestos
de trabajo para la juventud, para los parados; • vivienda,
transporte, derecho a la sanidad, a la educación; • todos
los derechos que negó el gobierno Cardoso en nombre del pago de la
deuda externa. ¿Cuál
es hoy la política del gobierno Lula? Naturalmente, nadie esperaba que
todos los problemas pudieran resolverse de un día para otro. Había
presiones del imperialismo, del FMI, la situación era difícil, eso se
comprende... ¿Pero en qué sentido van las medidas adoptadas?
¿Se dirigen a la satisfacción de las reivindicaciones populares,
o son medidas exigidas por el imperialismo? Tenemos
algunos datos. El primer gran proyecto legislativo ha sido la continuación
de la “reforma del régimen de jubilaciones” de los trabajadores de
la función pública, que han ido a la huelga general durante dos meses
y han hecho grandes manifestaciones en Brasilia, una con más de 100 000
personas. Además, el gobierno ha firmado en diciembre un nuevo acuerdo
con el FMI declarando: “A pesar de todo lo que ya se ha hecho,
seguimos teniendo delante un importante programa de reformas”, y ha
prometido al FMI “una relación de trabajo que seguirá siendo
estrecha y cooperativa”. El nuevo excedente fiscal se fija en un
4’5% del producto interior bruto. ¿Cuáles son las consecuencias de
esta política? En
un año, tenemos: •
un récord de paro; •
la caída de un 12 % de los ingresos; •
la inflación, la cuestión de los millones de brasileños que
están privados del derecho a tener una tierra. Y
hay algo particularmente chocante: es la manera en que sigue siendo
tratada después de un año la cuestión de la tierra, la cuestión de
los millones de brasileños privados del derecho a tener una tierra. El
ministro de la Reforma Agraria, en Brasil, se llama Rossetto. Es miembro
de la corriente que agrupa a los amigos brasileños de unos militantes
que conocéis bien aquí: Krivine
y Besancenot. Y, en un año, menos de 10 000 familias han recibido una
tierra, bastante menos de lo que hizo Cardoso el año anterior. Y
Cardoso estaba contra la reforma agraria. En un año ha habido 71
asesinatos de trabajadores sin tierra. Casi el doble del número total
de asesinatos del año anterior. Todo esto ha sido un choque para los
militantes, para los dirigentes del PT. La destrucción de la Previsión
ha sido un choque para los trabajadores de la función pública, una de
las principales bases sociales del partido. Es
una política que conlleva la destrucción de nuestro partido como
Partido de los Trabajadores. No es casualidad que, en la reunión de la
dirección del PT, los pasados 13 y 14 de diciembre, la aceptación de
esta política por la mayoría de la dirección haya ido acompañada de
la exclusión del partido de cuatro parlamentarios que votaron contra la
reforma del régimen de jubilaciones. Uno de los principales dirigentes
del PT, Aloisio Mercadante, ha dicho: «En nuestro partido no habrá
espacio para los que no apoyen las posiciones de nuestro gobierno.» Evidentemente,
estamos ante un giro de la mayor importancia. El imperialismo exige que
el gobierno y la dirección del partido lleguen hasta el final. Como ha
dicho un ex-P-DG del Citibank, «hay que enterrar el “petismo” a
siete pies bajo tierra» (…) Es preciso hacerlo para seguir con el
pago de la deuda, para imponer el ALCA, la destrucción de todos los
derechos y conquistas, para engrosar los beneficios de la banca y de las
multinacionales. Las decisiones de la última dirección del PT
significan la sumisión del partido al gobierno, sometido a su vez al
FMI. Pero
los trabajadores, por el contrario, necesitan organizar la lucha para
derrotar la política del FMI, como exigió el pueblo en las elecciones
de 2002. Contra todos los que quieren
«enterrar el petismo», hay que mantener el Partido de los
Trabajadores tal como fue construido. Ésa es la razón por la que hemos
constituido, inmediatamente después de las exclusiones, el «Movimiento
por un PT independiente de los patronos y del FMI, fiel a sus orígenes».
La finalidad de este movimiento: organizar la lucha contra la destrucción
del PT, es decir, la lucha por las reivindicaciones que estuvieron en la
base de la elección de Lula y, por lo tanto, la lucha por la movilización
de los trabajadores contra las consecuencias de los planes del FMI. El
Partido de los Trabajadores fue construido, como dice su carta
fundacional, para «para ser una verdadera expresión política de todos
los explotados por el sistema capitalista; un partido de los
trabajadores y no un partido para engañar a los trabajadores». En
nombre de ese partido, el movimiento que acaba de crearse afirma que no
es posible aceptar que los campesinos sigan muriendo bajo las balas de
las milicias, mientras que la tierra sigue en manos de los latifundistas;
que no se puede aceptar que la juventud siga siendo empujada al tráfico
de drogas y al trabajo precario; que los servicios públicos sigan
destruyéndose cuando la deuda se sigue pagando. En
nombre del Partido de los Trabajadores de los orígenes, no aceptamos,
en fin, que la única vía para el gobierno del PT y para el partido
mismo sea someterse a los dictados del FMI. Más que nunca, el pueblo
necesita un Partido de los Trabajadores independiente de los patronos y
del FMI, un partido fiel a lo que dice su carta fundacional. Más que
nunca, tenemos la legitimidad y el derecho a exigir al gobierno Lula que
rompa con los patronos y el FMI. Más que nunca, tenemos la
responsabilidad de llamar a todos los que han luchado por la victoria
electoral de Lula, para que se organicen en defensa de su derecho a
disponer de su partido independiente. Esta
cuestión no se plantea sólo en Brasil, es una cuestión planteada bajo
diferentes formas en el mundo entero, es el objeto de los debates de
vuestro congreso, al que asisto desde ayer con el máximo interés. Muchas
gracias.»
DECLARACIÓN DE LA CAMPAÑA INTERNACIONAL “CONTRA LA OCUPACIÓN Y POR LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES EN IRAQ” El 15 de marzo de 2004, delegación internacional a la sede de la OIT en Ginebra Queridos compañeros sindicalistas del mundo entero, El 15 de junio de 2003, en el encuentro internacional
en defensa de los convenios de la OIT y de la independencia de las
organizaciones sindicales, los representantes de US Labor Against the
War (USLAW), del Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de la
Confederación Internacional de Sindicatos Árabes lanzaron una campaña
internacional “contra la ocupación y por los derechos de los
trabajadores en Iraq”. Los impulsores de la misma han reafirmado su oposición
total a la guerra y a la ocupación de Iraq bajo la égida de Estados
Unidos, y han subrayado la necesidad de que el movimiento obrero
internacional continúe el combate contra la ocupación ilegal e inmoral
de Iraq. Nuestro movimiento afirmaba que no puede haber democracia
en Iraq si el pueblo iraquí no puede decidir libremente su suerte y
establecer su soberanía sobre sus riquezas, y si los trabajadores iraquíes
no son libres para construir y organizarse en sindicatos de su elección.
El llamamiento concluía con el anuncio realizado por los impulsores de
que iba a organizarse una delegación obrera internacional a Iraq antes
de acabar el año 2003, para investigar sobre la situación de los
trabajadores iraquíes y el estado del movimiento obrero. Desde el pasado abril, los trabajadores iraquíes han reiniciado la
construcción de organizaciones sindicales para obtener un mejor nivel
de vida, para preservar sus empleos.
Queridos
compañeros, a principios del mes de octubre de 2003 viajó a Iraq una
delegación compuesta por cinco responsables obreros (dos sindicalistas
norteamericanos, dos sindicalistas franceses y un militante obrero iraquí
contra la guerra exilado en Francia). Era
una primera delegación para realizar una investigación preliminar,
quedando claro que en el futuro es preciso organizar delegaciones más
amplias. Durante cinco días, la delegación obrera se
entrevistó con los dirigentes de las principales organizaciones
sindicales que se han constituido o están constituyéndose en Iraq. Se
reunió y discutió con militantes obreros, trabajadores, organizadores
del movimiento de los parados, directores de fábrica y representantes
del Consejo de Gobierno provisional encargados, en Iraq, hoy, de los
temas sociales. Entre
otras cosas, veamos lo que ha contado la delegación: • Desde que G. W. Bush anunció, en abril, el fin de la guerra en Iraq, el índice de paro en la población iraquí ha alcanzado el 70% llevando a muchas familias al hambre y al estallido. Las autoridades de ocupación han congelado el salario de la mayor parte de los trabajadores iraquíes en 60 dólares norteamericanos al mes, mientras que, al mismo tiempo, se suprimían las primas, las participaciones en los beneficios, los subsidios para alimentos y vivienda, causando una brusca caída de los recursos y del ya insuficiente nivel de vida de los trabajadores que aún tienen un empleo. • Desde el pasado abril, los trabajadores iraquíes han comenzado a
construir de nuevo organizaciones sindicales, para obtener un mejor
nivel de vida, para preservar sus empleos y sus herramientas de trabajo.
Sin embargo, hasta hoy, las autoridades de ocupación norteamericanas no
han reconocido legalmente a ninguna de las principales organizaciones en
formación. • Las autoridades de
ocupación norteamericanas han mantenido de manera vergonzosa una ley
promulgada por Sadam Hussein en 1987 que prohíbe la existencia de las
organizaciones sindicales y su posibilidad de negociar en las empresas
estatales, en las que trabajan la gran mayoría de los trabajadores
iraquíes. • El movimiento obrero
que emerge en Iraq se manifiesta sumamente preocupado por la intención,
expresada por las autoridades norteamericanas de ocupación, de
privatizar las refinerías de petróleo, las minas y otras empresas públicas,
amenazando con venderlas cuando esas empresas pertenecen al pueblo iraquí,
y no a los Estados Unidos. En efecto, la autoridad de ocupación
norteamericana acaba de publicar un nuevo decreto, el Public Order n°
39, autorizando la posesión del 100% de una empresa iraquí a una compañía
extranjera y dándole derecho a repatriar sus beneficios. • El movimiento sindical iraquí teme que la privatización de las
empresas dé lugar a despidos masivos, habiendo ya alcanzado los índices
de paro un nivel más que crítico. El movimiento sindical iraquí está
particularmente preocupado por el hecho de que, en esas condiciones, las
autoridades de ocupación norteamericanas convierten de hecho en ilegal
el que los sindicatos y los trabajadores iraquíes se organicen en sus
centros de trabajo, se opongan a la privatización y se hagan oír sobre
el futuro de sus empleos. Queridos compañeros, Los días 24, 25 y 26 de octubre, a iniciativa de
USLAW se ha celebrado una asamblea obrera nacional por la paz en
Chicago. Tras escuchar el informe de dos sindicalistas norteamericanos
participantes en la delegación a Iraq, los delegados reunidos,
representantes de organizaciones sindicales de todos los Estados Unidos,
han decidido emprender una campaña bajo múltiples formas, incluido un
llamamiento para que el Congreso escuche un informe sobre las
violaciones de los derechos sindicales en Iraq bajo la ocupación
militar norteamericana. A escala internacional, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuya sede está en Ginebra, tiene la responsabilidad de llevar a cabo una investigación sobre la situación de los derechos de los trabajadores en Iraq. Por todo ello, llamamos a todas las organizaciones
sindicales, confederaciones, federaciones, organizaciones nacionales y
secciones locales, a todos los trabajadores sindicados y a todos los que
apoyan los derechos de los trabajadores en todo el mundo a manifestar su
apoyo a la exigencia de respeto de los derechos de los trabajadores en
Iraq y a apoyar la constitución de una delegación obrera internacional
sobre la base de esta campaña, delegación que se hará presente en
Ginebra en las próximas semanas para exponer nuestras conclusiones y
nuestro llamamiento a los responsables de la OIT. Os llamamos a apoyar nuestra demanda a la OIT, para
que ésta denuncie formalmente y dirija una investigación completa
sobre la situación de los derechos de los trabajadores en Iraq. Uníos
a nosotros para exigir juntos la libertad sindical en Iraq, por la
derogación inmediata de la ley promulgada por Sadam Hussein en 1987 que
prohíbe los sindicatos en las empresas públicas y contiene otras
muchas restricciones a los derechos sindicales. Uníos a nosotros para exigir la aplicación
inmediata, en Iraq, de los convenios 87, 98 y 138 de la OIT, que
garantizan el derecho a organizarse en sindicatos, el derecho a negociar
y prohíben el trabajo infantil. Uníos a nosotros en la exigencia de
que la economía iraquí no sea privatizada por las autoridades de
ocupación, que el pueblo iraquí sea libre de decidir, sin injerencia
extranjera, sobre el futuro de su país, sobre la estructura de su
economía y sobre la suerte de su sector público. Uníos a nosotros en nuestro llamamiento a continuar
el combate contra la ocupación de Iraq, a fin de que Iraq sea gobernado
como su propio pueblo quiera, garantizando los derechos de su pueblo,
incluyendo los derechos de los trabajadores y sindicales. Firmad esta declaración y uníos a nosotros en esta importante campaña
por los derechos de los trabajadores en Iraq. Con nuestros saludos
fraternales. Amy
Newell, organizadora nacional de US Labor Against the War (USLAW);
Bob Muehlenkamp, Copresidente de USLAW; Gene Bruskin, Copresidente
de USLAW; Alan Benjamin, San Francisco Labor Council &
USLAW; Clarence Thomas, comisión ejecutiva del sindicato de los
estibadores de la costa oeste ILWU Local 10; Sección del Norte de
California de la Coalición de sindicalistas negros, USLAW miembro
de la delegación a Iraq; David Bacon, Periodista obrero, USLAW,
miembro de la delegación a Iraq. Djeman Hacene, secretario
general de la Confederación internacional de los sindicatos árabes (CISA),
Amar Takdyut, Unión General de los Trabajadores Argelinos (UGTA),
Luisa Hanune, portavoz del Partido de los Trabajadores de Argelia,
Subhi Toma, militante iraquí contra la guerra, miembro de la
delegación a Iraq; Ibrahim A. Gandur, Confederación de los
Trabajadores de Sudán (SWTUF), Daniel Gluckstein, coordinador
del Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos,
Olivier Doriane, Partido de los Trabajadores (Francia),
Marie-Claude Schidlower, comisión de mujeres trabajadoras del
Acuerdo Internacional, Jean-Pierre Barrois, militante contra la
guerra, miembro de la delegación a Iraq (Francia); Didier Schein, sindicalista,
miembro de la delegación a Iraq (Francia);
Luc Deley, comité de acogida de la conferencia internacional
en defensa de los convenios de la OIT (Suiza), Alexandre Anor, miembro
del Partido Socialista (Suiza) Me adhiero públicamente a esta declaración A título personal En nombre de mi organización Nombre y apellido .....……………………………….. Dirección.………………………………………… E- Mail..........................………………………........ Teléfono/Fax............………………………......... Organización : ………………………………… En calidad de .................…………………………………. La delegación a Iraq en octubre de 2003, ha costado 10 000 euros. Ayudadnos. Apoyo financiero para ayuda a la organización de la delegación. Cheque a nombre de “CMO”. Para todo contacto: •
US Labor Against War, PO BOX 153, 1718 M Street, NW Washington DC, 20036
USA E-mail
: info@uslaboragainstwar.org • Confederación Internacional de los Sindicatos Árabes, 213, rue Bagdad, PO box 3225 Damasco (Siria). Tel.
: (963 11) 445 95 44 - Fax : (963 11) 442 03 23. E-mail : icatu@net.sy •
Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos, 87, rue du
Faubourg-Saint-Denis, 75010 Paris (Francia) Tel.
: (33-1) 48 01 88 28. Fax : (33-1) 48 01 88 36. E-mail «Campaña
internacional contra la ocupación Ginebra, 15 de enero de 2004 A
D. Juan Somavia, Director
General de la Oficina Internacional del Trabajo CH 12-11 Ginebra 22 SUIZA Señor Director, En nombre de la «Campaña internacional contra la ocupación y por los
derechos de los trabajadores en Iraq», constituida el pasado junio en
Ginebra, solicitamos una entrevista para dar a conocer a la OIT nuestras
preocupaciones. A tal efecto, queremos presentar un memorándum relativo
a la situación de los trabajadores iraquíes, memorándum constituido
por los documentos que hemos reunido en el curso de nuestra acción,
incluyendo una delegación internacional a Iraq. El preámbulo de la Carta fundacional de la OIT afirma: «Una
paz universal y duradera sólo puede basarse en la justicia social; las
actuales condiciones laborales provocan la injusticia, la pobreza y la
miseria para muchos, creando tal descontento que la paz y la armonía
universales se ven amenazadas.» Por tanto es natural que, el 28 de marzo de 2003, la Oficina
Internacional del Trabajo, en una declaración sobre la guerra de Iraq,
recordara: «La historia nos ha mostrado que las guerras tienen profundas
repercusiones en la vida de muchas personas, más allá de las
directamente afectadas por el conflicto. Las pérdidas de vidas humanas
de todos los bandos serán una tragedia para las familias, y el
trastorno de la actividad económica en la región pondrá en peligro
las fuentes de ingresos de millones de trabajadores. En
esta situación, los principios fundacionales de la OIT, consagrados a
la justicia social y a la protección de los trabajadores, responden a
las necesidades de los que serán castigados por la guerra.» Esta declaración afirmaba a propósito de las «medidas de urgencia a
tomar»: «Se trata de poner en marcha un plan de acción para proteger a los
trabajadores, evaluar las necesidades del mercado laboral tras el
conflicto, lanzar proyectos de reconstrucción concebidos para crear
empleos y asegurar una protección social suficiente para los grupos
vulnerables.» Por su parte, el Grupo de los Trabajadores de la OIT, en la 91 sesión
de la OIT de junio de 2003, declaraba en una resolución sobre Iraq: «El grupo de los trabajadores considera que, cuando se lleva a cabo la
reconstrucción, ha de darse un apoyo al conjunto de la población iraquí,
en particular a los más pobres, los más vulnerables y los más desposeídos.
El grupo exige el restablecimiento inmediato del trabajo para todos los
trabajadores de Iraq, con una protección de sus salarios adecuada.
Exige también que los recursos petroleros de Iraq sean utilizados
exclusivamente por el pueblo de Iraq y en su beneficio exclusivo. Conforme a las normas de la OIT, debe existir una total libertad de asociación en el nuevo Iraq, garantizando a los trabajadores iraquíes el derecho de organización y de negociación colectiva; debe haber una verdadera democracia con libertades civiles plenas y completas, que permitan a los sindicatos elegir sus propios dirigentes con total independencia y libres de toda presión; el pueblo iraquí debe tener el derecho a una autodeterminación total.» Desde 1919 hasta principios de los 80, Iraq ratificó 57 convenios de la OIT. Como subrayamos en los documentos en los que se ha basado nuestra campaña: «Si la finalidad de la guerra fuese efectivamente restablecer la democracia, ¿no implicaría eso, por ejemplo, que el convenio nº 89 de la OIT (relativo a la libertad de asociación y a la negociación colectiva) sea aplicado, para que los trabajadores iraquíes puedan organizar sus propios sindicatos independientes y actuar por sus reivindicaciones en el marco plenamente respetado de negociaciones colectivas?» Por ello, y a la vista de los documentos que hemos reunido, y teniendo en cuenta que el Consejo de Administración de la OIT se reunirá a mediados de marzo, solicitamos una entrevista el lunes 15 de marzo de 2004 para presentarle nuestros documentos, con el fin de ayudar a que se respeten los convenios 87 y 99 para los trabajadores iraquíes. A la espera de su respuesta, Reciba, señor Director, nuestro atento saludo. Luc Deley, del comité de acogida del Encuentro Internacional en defensa de los convenios de la OIT (Suiza)
Italia: Dos artículos de Tribuna Libera, periódico de militantes de
diversas tendencias, miembro del Acuerdo Internacional de los
Trabajadores y de los Pueblos, diciembre de 2003
Huelgas salvajes, la situación de los trabajadores
del tranvía se radicaliza
Tras la huelga de ferroviarios del 10 de diciembre que, en Milán, sobrepasó los límites de las leyes antihuelga (servicios mínimos, NDT), durando todo el día y parándose solamente tras el requerimiento del prefecto, la movilización de los trabajadores de este sector se ha reiniciado con la huelga del 15 de diciembre. Después, los trabajadores de Gênes se han puesto en huelga espontáneamente el 19 de diciembre, bloqueando completamente el servicio. Pero
la movilización de los tranviarios no es la única que indica una
radicalización de las luchas. El 17 de diciembre, los trabajadores de
Alitalia en Fiumicini, han hecho una huelga sorpresa que ha bloqueado 90
vuelos. Inmediatamente, se ha desarrollado una manifestación espontánea
en el exterior del aeropuerto. «Los
trabajadores se han movilizado como los de los tranvías, contra “la
decisión de bloquear el ajuste de los salarios a la inflación ya
acordada en abril de 2002”. Roberto Maroni (ministro de Asuntos
Sociales) se dice preocupado porque “la situación escape al control
de los que han gestionado o gestionan directamente este litigio. Creo
que la mano de hierro con los sindicatos lleva a resultados catastróficos”.»
Pero
los trabajadores de Alitalia no han hecho huelga sólo por los salarios,
sino también contra el plan de reestructuración de la empresa que «instaura
una estructura de los costes para mantener un primer lugar en el mercado
y con los socios». ¿Y
qué prevé ese plan? «La reducción de los costes supone recortar la
fuerza de trabajo considerada como pletórica. Están previstas 1 823
supresiones de empleos y podrían alcanzar las 3 100. Otros 1 226
puestos de trabajo corren el peligro de ser entregados a la
subcontratación, es decir, que trabajarían para Alitalia pero en una
empresa independiente con contratos de trabajo diferentes y
probablemente mucho peores». Frente a esta situación, los comentaristas admiten que «se han producido intentos de sobrepasar las normas antihuelga en todos los sectores». El gobierno reacciona diciendo que hace falta una nueva ley antihuelga más dura... El
día después, La Stampa anuncia la huelga de los asalariados de los
supermercados, del sector terciario, de los servicios. También en este
caso, los trabajadores dejan de trabajar por la renovación del contrato
y por aumentos saláriales, «pero el centro de la plataforma, es el
problema de la precariedad», comenta Marinella Meschieri, secretaria de
la FilcamsCisl nacional: «la parte contraria quiere no sólo aplicar la
ley 30 sobre el mercado laboral (ley Biagi, NDT), sino agravarla, y esto
en un sector que ya es hoy muy flexible. Nosotros siempre hemos tomado
en consideración las exigencias de las empresas – hoy el 80% de los
asalariados del comercio están a tiempo parcial sobre la base de un mínimo
de 8 horas a la semana». He aquí el resultado de «la consideración
de las exigencias de las empresas». (...)
Pero, ¿quién es responsable de esta situación, sino los gobiernos de
derecha y de izquierda, que han promulgado por igual todas las leyes
sobre la precariedad laboral? ¿Quién es responsable sino los que
aplican las directivas de Bruselas que dictan estas leyes? ¿No es
necesario afirmar que sólo un gobierno
que rompa con esas directivas puede abrir la vía a la satisfacción
de las legítimas exigencias de esos trabajadores? ¿Cuál es el sentido de la afirmación «Hay que tener tranquilidad para el día de mañana» si no se rompe con quien crea y desarrolla la incertidumbre? ¿Si no se dice claramente «fuera este gobierno que ha promulgado la ley Biagi. Derogación de esta ley y de todas las medidas sobre la flexibilidad ya firmadas por el centro-izquierda»?
Entrevista a Paolo Lupi, conductor de autobús ATM de Milán En primer lugar, me gustaría comprender exactamente el motivo de la huelga. La prensa ha querido hacer creer que estabais en huelga por un nuevo contrato, lo que sería legítimo. Pero en realidad, esto me parece más grave. ¿No estáis en huelga por el respeto de un contrato firmado hace ya dos años? Paolo
Lupi: Sí, eso es. Es un contrato no respetado. La cuestión de los
salarios es importante, pero no es todo. Nuestras condiciones de trabajo
han empeorado enormemente estos últimos años, y la situación es
explosiva. Perticularmente aquí, en Milán, siempre se ha luchado por
los salarios, pero también por tener unas mejores condiciones de vida y
trabajo y por la calidad del trabajo. Por
ejemplo, aquí en Milán, habíamos llegado a trabajar 36 horas. Luego
llegó Alberini e impuso las 39 horas... con sueldo de 36. Trabajamos
tres horas gratis. Me gustaría saber que trabajador puede aceptar
semejante retroceso. Pero eso no es todo. Los puestos de trabajo con
jornada partida se han degradado. Desde
siempre, existe un puesto de trabajo con jornada partida en nuestro
sector. En cierto sentido, es normal que sea así, porque hay franjas
horarias con pocos viajeros y, por lo tanto, poco transporte, y otras
franjas en las que se viaja masivamente. Pero
una cosa es hacer el corte en 36 horas y otra en 39. Por ejemplo, antes
yo podía hacer un horario de 12 h. a 16’30 h. un día, y volver a mi
casa – porque nuestro horario permite una gran flexibilidad y lo
importante es mantener una media de 36 horas (hoy 29), en 17 semanas –
otro día, trabajaba una jornada más amplia. Pero ahora, con las 39
horas, frecuentemente tengo que trabajar de 12 h. a 16’30 h. y volver
por la tarde. Ahora
se trabaja incluso el 1 de Mayo, cosa que no se había visto nunca, y
también la tarde de Nochebuena. Hay cinco días menos de descanso al año.
Hablamos de conquistas que se han perdido y que no recuperamos. Y
durante este tiempo, el billete aumenta con el euro, ¡se ha pasado de 1
500 liras a un euro! Lo que también deja sin habla es que no haya dinero para pagarnos los aumentos ya obtenidos, pero sí para pagar los de los directivos. La comuna de Milán ha propuesto que, después de dos años de impago de un contrato firmado, ¡se nos conceda un aumento de 24 euros al mes! Hemos hecho nuestras cuentas de esos dos años y hemos perdido alrededor de doce millones de liras. Hoy proponen 500 euros para recuperar esa suma: 24 euros al mes. Yo no digo que nos deban 5 500 euros, pero no menos de 2 000. Todo esto ha acabado por hacer que la situación explote. ¿Cómo se decidió la primera jornada de diciembre, puesto que no respetasteis la ley antihuelga y parasteis todo el día? Hubo una asamblea de delegados. Eran 90 de todos los sindicatos: CGIL, CISL, UIL, incluso algunos de COBAS (coordinación institucionalizada, NDT), pero no eran los más acalorados, los más convencidos eran los delegados de las confederaciones. Estaban presentes los secretarios de los sindicatos. Durante la reunión podía sentirse cómo aumentaba la tensión, sabíamos que nos que iba a haber una decisión importante. Así, en el momento del voto, cuando la suerte estaba echada, los secretarios encontraron algún medio para no tener que pronunciarse, con lo que parecía que la decisión no la tomaban los sindicatos. Uno se fue a fumar, otro se fue al servicio, otro a telefonear. Entonces, los 90 delegados votaron y fue cosa hecha. Hubo un acuerdo unánime. En Cuggiono, un conductor salió con el autobús porque no conocía esta decisión, volvió poco después y cuando supo lo que se había decidido, no tuvo ninguna duda. El gobierno, la empresa, los medios de comunicación intentaron poneros en contra de la población, diciendo que no respetabais las reglas... ¿Qué impresión tienes sobre la opinión de la población? La gente no está en contra. Mi opinión es que a todos les gustaría hacer lo que hemos hecho nosotros. Se han identificado. Mira, estoy en un estadio en el que si pudiese haría incluso la huelga por aquellos que no pueden hacerla como los bomberos. ¿Te imaginas qué mensaje se daría con una huelga de solidaridad con otro sector? Aquellos con los que he hablado piensan que hemos tenido el valor de tirar por tierra un sistema del que se pensaba que era incuestionable. Pero la empresa no se sentía segura de sí misma, no venía a las negociaciones, se burlaba. ¿Cómo pueden permitírselo? Esta huelga ha demostrado que existe una fuerza que puede atacar a este sistema. ¿Cuál es la situación hoy? Hay una enorme efervescencia. La suerte de la empresa es que no estamos lejos de Navidad, pero nada está decidido. No excluyo que pueda pasar algo en los próximos días. Hoy quiero decir que la CISL habría aceptado el acuerdo. Pero hay que saber que la base está unida, todos estamos contra el acuerdo tal como es. Hay que recordar que los delegados sindicales y los sindicalistas no son siempre muy bien vistos, tienen privilegios, horas sindicales... Algunos de ellos han hecho carrera y esto vale para todos, incluso para los de COBAS, aunque en menor medida. Las cosas son así. Pero los afiliados están unidos y se movilizan con quien dice lo que es justo, independientemente de las siglas.
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